Noé García Gómez

El pasado 18 de mayo se cumplieron 27 años del fallecimiento de uno de los más trascendentes líderes ciudadanos que contribuyó a la lucha por la democracia en nuestro país, el doctor Salvador Nava Martínez encarnó al auténtico guía cívico que desafió y venció al autoritarismo priista.

Parece que los que pretenden construir la historia moderna del país, les da por minimizar figuras que pudieron generar una vigorosa y rebelde inspiración. Los jóvenes de hoy no lo conocen y sus contemporáneos y adultos que escucharon y leyeron de él lo están olvidando.

La izquierda no lo adopta pues nunca se declaró de izquierda, el PAN tampoco ya que nunca fue militante activo. En 1958 fue candidato independiente y ganó, así comenzó un gobierno ciudadano en 1959, creó un partido local para competir por la gubernatura, el PRI al ver el gran movimiento que generó realiza un gran fraude y los encarcela.

En la década de los 80 vuelve a ser presidente municipal, desde el Frente Cívico Potosino en el que se sumó el PAN y en las elecciones de 1991 se suma a este frente el PRD para postularlo como Gobernador. En esa ocasión compitió ante el candidato impuesto por Salinas: Fausto Zapata, que se caracterizaba por ser un corruptor de periodistas desde que fue vocero de Luis Echeverría.

Como era de esperarse, compitió en condiciones desiguales, además del característico derroche de recursos por parte del PRI se fraguó un grotesco fraude, encabezado por el entonces presidente nacional del PRI Luis Donaldo Colosio (sí el hoy mártir del priísmo).

Las protestas en San Luis fueron históricas, ciudadanos comunes y partidos de oposición realizaron actos de resistencia cívica, en protesta contra la imposición del candidato del PRI. El mismo Salinas, entonces presidente de México trató de convencerlo para realizar un arreglo, a través de Manuel Camacho Solís, quiso  pactar con Nava. Se le informó que Zapata pediría licencia y se pondría un Gobernador interino “neutral”. El doctor contestó “Licencia no es lo que reclama el pueblo de San Luis Potosí”. Él quería que no hubiera una “salida pactada” sino que se reconociera la voluntad del pueblo.

También fue un genuino precursor de la transparencia y la rendición de cuentas. Siendo alcalde utilizaba las paredes del recinto del Ayuntamiento para publicar detalladamente los gastos e ingresos del presupuesto. Así cualquier persona podría enterarse en qué se utilizaban los recursos. Acción que no solo sorprendió a la clase política de San Luis, sino del País viendo tal acción con terror de que fuera replicada o exigida a sus usos y costumbres de derroche y opacidad.

Finalmente termino, el Doctor Salvador Nava fue un hombre sin ambiciones de riqueza, político de vocación y principios, con un genuino respaldo cívico-popular como lo describe Álvaro Delgado “Antítesis del político fantoche y corrupto… un idealista” que en los tiempos actuales corría el riesgo de ser catalogado como un “populista”.

Hoy sería importante retomar sus enseñanzas prácticas, y que surgieran algunos como él, pero no liderazgos creados, inventados e improvisados, sino auténticos líderes cívicos, honestos y naturales para que ayuden a cambiar las actuales condiciones en la política de las regiones y el país.

Sería importante que planillas ganadoras en la pasada elección en Aguascalientes investigaran y lo tomaran como ejemplo.