Hace unas semanas, comenzaron a llegar las primeras dosis de vacunas a nuestro Estado y con ello, comienza a crecer la esperanza de regresar a la “normalidad”; sin embargo, con el paso de los días, hemos podido constatar como es que el Gobierno Federal continúa centralizando facultades y quizá detrás de todo esto comience a avecinarse un plan maestro rumbo a la jornada electoral.

Realizando un análisis, se pone fácilmente en evidencia que la cantidad de vacunas recibidas por parte del gobierno mexicano resultan tan insignificante y quizá hasta una burla, en comparación inclusive con países de Latinoamérica; siendo que, las dosis que han sido implementadas en varias semanas dentro de México se asimilan a lo que Arizona o California han podido lograr en un solo día.

A finales del año pasado, el Presidente y los principales funcionarios en materia de salud, decidieron presentar su plan maestro de vacunación, en el que se contemplaba que primeramente recibirían las vacunas el personal médico de hospitales y clínicas de atención a pacientes contagiados de COVID-19; siendo que en segunda instancia los adultos mayores y grupos vulnerables, para que finalmente el grueso de la población pudiera tener acceso.

Al día de hoy, el rezago en su plan de vacunación resulta más que evidente y comienza ya a ser algo preocupante. El Gobierno Federal ha decidido implementar una estrategia en la que poco ha dejado actuar a los gobiernos locales, siendo que, cada semana anuncia desde el Palacio Nacional con bombo y platillo la llegada de escuetos millares de vacunas a las que resguardan con funcionarios del ejército mexicano y de las que los “servidores de la nación” se encargan de vigilar su aplicación.

Lo anterior, mientras el mundo entero comienza a implementar millones de dosis en días. Es por ello, que resulta increíble escuchar y leer testimonios de médicos que aun no reciben su segunda dosis y se comienzan a perder las posibilidades de éxito en el combate a esta terrible pandemia que nos ha colocado como uno de los países con mayor tasa de mortalidad.

La presencia de los “servidores de la nación” parece poco relevante ya que mayoritariamente no guardan ninguna relación con el tema médico y mucho menos cuentan con alguna preparación al respecto; sin embargo, parece que a través de dichos servidores se fragua una estrategia masiva de carácter electoral que les permitirá cruzar bases de datos con el partido en el poder mediante la detección del perfil demográfico y socioeconómico de todos aquellos que acudan a la vacunación.

Que no nos extrañe observar cómo las principales bases votantes del Ejecutivo, continúan fortaleciéndose y ahora, de manera causal y no casual veremos intensificar la cantidad de vacunas en los próximos meses que coincidirán con la época de campañas y promesas electorales en las que definitivamente el Presidente y el partido en el poder aspiran a continuar con una mayoría que les permita tomar todo tipo de decisiones.

En ningún momento pretendo juzgar quién merece o no la vacuna; sin embargo, lo que, sí debemos evitar a toda costa, es que el gobierno federal continúe centralizando y lucrando políticamente con este tema. La vacunación deberá ser un gran esfuerzo coordinado entre todos los niveles de gobierno en el que no tengan cabida los colores ni los partidos, sino esos millones de vidas que puedan salvarse.

Agradezco el favor de su lectura y les deseo un excelente fin de semana.

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