David Reynoso Rivera Río
Legislar es una de las actividades que más llaman mi atención, al comprender la importancia y la envergadura de dicha profesión. Realizar las adecuaciones al marco normativo permite sin lugar a dudas transformar la sociedad, abstraer su realidad y plasmarla en normas jurídicas para buscar el tan anhelado orden social justo. Hace ya unos cuantos meses, para ser exacto en julio de 2013, por este mismo medio compartía con ustedes que los resultados de la jornada electoral en la elección de diputados locales, arrojaban entre muchas otras cosas, una participación de la atípica unión PAN-PRD, y me atreví a comentar lo siguiente: “esperemos no exista una gran discrepancia entre sus ideales en los temas torales, para que podamos como sociedad seguir logrando cambios significativos en nuestra bella tierra.”
El momento ha llegado y si bien fui capaz de vaticinar que se acercarían temas álgidos para la legislatura, también advertí a ustedes que dicha alianza únicamente consistía en una técnica para la obtención del poder sin realmente tener un sustento político-ideológico. Por lo que consideré importante poner sobre la mesa uno de los temas que darán mucho que hablar para dicha atípica alianza.
Nuestra Constitución Política del Estado de Aguascalientes, es la piedra angular sobre la cual gira la vida política del estado; bajo mi humilde opinión, es menester de todo legislador conocerla y respetarla. Atendiendo al artículo 4º, se dispone lo siguiente: “La familia constituye la base fundamental de la sociedad. Cualquier doctrina o credo que en alguna forma mine sus cimientos se considerará atentatoria de la integridad misma del Estado. Por la misma razón, el hogar y, particularmente, los niños, serán objeto de especial protección por parte de las Autoridades. Toda medida o disposición protectoras de la familia y de la niñez, se considerarán de orden público. El hombre y la mujer son iguales ante la Ley, por lo que ésta deberá de garantizar que accedan a las mismas oportunidades en condiciones de equidad…”
Hace un par de días, un legislador presentó una iniciativa de reforma al Código Civil del Estado, con el objetivo de modificar una de las figuras más importantes en la sociedad, la figura de matrimonio y definirla como “la unión entre dos personas”, eliminando la redacción de que se trata exclusivamente de un acto jurídico que pueden suscribir sólo un hombre y una mujer. Su fundamento, hacer valer los tan importantes Derechos Humanos.
Si bien considero acertado se dote de seguridad jurídica, proteja y vele por el patrimonio por el respeto a los derechos fundamentales, también creo pertinente el análisis y comparativo de figuras jurídicas que pueden dar solución a estos temas tan apasionantes que definitivamente tienen que tratarse. Reiterando mi absoluto respeto hacia la iniciativa, el fin de mis líneas no es otro más que poner sobre la mesa uno de los temas que requerirán exigir a nuestros diputados una actitud congruente, lo cual será bastante interesante si partimos de la base de que ambos partidos de la inexplicable coalición cuentan con posturas diametralmente opuestas, marcadas desde la cúpula de sus partidos. Y, finalmente, hacer ver al electorado la importancia de conocer la ideología del partido y del candidato por el cual deciden emitir su sufragio ya que estamos próximos a vivir un proceso electoral del cual saldrán nuestros tres diputados federales y, sinceramente, creo que es y será sumamente importante conocer a nuestros candidatos.

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