Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., 13 de octubre de 1914.
La sesión de hoy inició a las 15:45 horas con la lectura del dictamen de la Comisión Revisora de Credenciales, que solicitó la confirmación de siete casos, de los cuales fueron aprobados todos, a excepción de uno. Algunos nombramientos fueron discutidos en exceso, de tal manera que el general Eulalio Gutiérrez intervino con una moción de orden. “Creo que debemos ir al grano y dejar las personalidades para cuando llegue la oportunidad de discutirlas -declaró-; si ya estamos aquí, ya llegará el momento en que nos saquemos los trapitos al sol más de cuatro. Así que ahorita no está bueno todavía, estamos trabajando en las credenciales y no en las personalidades”.
Sus palabras fueron recibidas con un aplauso, pese a lo cual la discusión continuó en el mismo sentido, provocando una lamentable pérdida de tiempo. Precisamente una de las personalidades más discutidas fue la del supuesto general Antonio Castellanos. En un arranque típico de su carácter, el general Obregón pidió “que esta honorable Asamblea nombre un Consejo de Guerra. Pido la aprehensión inmediata de ese general, su traslación a esta capital y que sea juzgado”.
Luego de acordar el envío de un mensaje a quien corresponda para la aprehensión del pseudo general Castellanos, continuó el debate de acreditaciones, aprobándose la del gobernador de Campeche, a favor del señor Benjamín Silva.
A continuación se leyó el siguiente comunicado, proveniente del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, señor Venustiano Carranza: “Impuesto telegrama de ayer relativo a poner en libertad a los reos políticos desafectos a este mi gobierno, permítome manifestar a ustedes que la Comisión se dirigió también al señor José María Maytorena, en el mismo sentido, y éste se sirvió contestar que los reos cuya libertad se solicitaba, estaban por otros diversos delitos. Si a pesar de lo anterior esa Convención resuelve que se pongan en libertad los reos políticos referidos, primeramente, sírvase esa Asamblea dirigirse a esta Primera Jefatura para obsequiar su resolución”.
Al discutirse el telegrama, la Asamblea aprobó una propuesta de Samuel M. Santos que dice lo siguiente: “La H. Asamblea suplica al Primer Jefe, sean puestos en inmediata libertad los reos políticos de la División del Norte y del Ejército Libertador”.
Luego se dio lectura al siguiente comunicado del general Francisco Villa: “Refiérome a su telegrama de hoy. Ratifico en todas sus partes mi mensaje de ayer dirigido a usted, en que manifiéstole que, como en el territorio dominado por esta División del Norte, no se encuentran detenidas ningunas personas por ser desafectos a mi gobierno, y adictos al señor Carranza, no hay a quien poner en libertad. Si ustedes tienen conocimiento de alguna persona que tengamos presa, por causa arriba indicadas, suplícole se sirva decírmelo para obrar como lo ordena esa Convención”.
A continuación, el general Ángeles se refirió a su proposición de ayer, de que se invite a los zapatistas, y sugiere que el general del Ejército Libertador que llegó ayer, tome la palabra para aclarar si es o no, enviado del general Zapata. El general Santaella y Santibáñez hizo suya la palabra para señalar que “todo se había debido a una confusión, ya que hubo la imprescindible necesidad de emplear ciertos ardides a fin de lograr con éxito mi salida hacia este lugar” -dijo-.
“No soy ni he pretendido aparecer como delegado especial de la Revolución del Sur -continuó Santaella-, toda vez que estoy plenamente enterado que el general Zapata no ha pretendido, por ahora, enviar delegados, como le consta a esta Asamblea”.
Se volvió a discutir la proposición del general Ángeles presentada ayer, y se aprobó. Después, Eduardo Hay sugirió que se procediera a la elección de la Mesa Directiva que presidirá los trabajos de la Convención. Obregón protestó porque se leyera la proposición de Hay, siendo que antes él había presentado una propuesta que todavía no se leía. A él se unieron Rafael Buelna y David Berlanga, en el mismo sentido. El secretario informó que algunos asuntos no se habían tratado todavía porque su importancia reclama que se discutan cuando la Asamblea se declare en Convención.
Eduardo Hay volvió a tomar la palabra y dijo: “Me permito proponer a la consideración de la honorable Asamblea lo siguiente: que primero se discuta si ya debemos proceder a la elección de la Mesa Directiva; segundo, proponer las candidaturas, en cuyo caso podríamos proponer que la actual Mesa siga fungiendo como directiva; tercero, que se erija esta Asamblea en Convención, y cuarto, según la proposición que han hecho algunos generales de que esta Convención sea llamada Soberana, y tenga calidad de Soberana”.
Roque González Garza se opuso a la propuesta de Hay, y señaló lo siguiente: “Yo entiendo por Convención la reunión de todos los elementos que militan bajo una misma bandera -explicó-, bajo una misma idea, y precisamente por eso es Convención, para que se reúnan esos elementos y convengan lo que tienen que hacer, para que discutan los problemas sociales y políticos que los han impulsado a la lucha”.
“Me asusta la idea de que sea aceptada la moción del señor Hay -continuó-, porque podemos cometer el gravísimo error de no traer a la representación nacional genuina y pura, como es la que ambicionamos los del norte, al intrépido Zapata”.
Luego, ante la molestia de un grupo de delegados, González Garza reflexionó sobre los procedimientos utilizados por el Congreso nacional para declararse como tal. Dijo que en la legislatura a la que perteneció debían concurrir 253 diputados, y que para declararse Congreso se invocó el mecanismo de la mitad más uno, es decir, 127. A continuación, preguntó sobre el número de delegados acreditados. El secretario le contestó que eran 102 o 103. González Garza dijo que si se siguiera el procedimiento del congreso se estaría en posibilidad de instalarse la Convención, pero “¿cómo es posible que nos erijamos en soberanos, sin tener aquí a los representantes de Zapata? -preguntó-. No, señores, eso sería incurrir en una grave responsabilidad, la cual yo, como representante del señor general Villa, no estoy dispuesto a aceptar”.
“Tengo la convicción firme de que si esos elementos no vienen aquí -continuó-, la paz no se hará en la República, porque aquellos son los rebeldes que quieren para el pueblo la verdadera redención, quieren justicia, quieren tierras, no quieren privilegios, no quieren que el poder esté en un solo hombre; quieren el poder de muchos, quieren el gobierno de libres. Los que estamos aquí no somos nadie; representamos a los abnegados, a los que no piden nada, a los que se quedan en los campamentos aguantando sin qué comer, sufriendo frío y hambre, y es necesario que nosotros sepamos aquí representarlos dignamente”.
Luego subió a la tribuna Hay, y explicó por qué del planteamiento que había hecho.
“Las condiciones del país son altamente críticas, todo el mundo está pendiente de nuestros actos; nosotros hemos venido aquí a reunirnos para que tuviera lugar una Convención general, y desde el momento en que hemos terminado los trabajos electorales, tenemos la obligación suprema de ir inmediatamente a formar Convención nacional; ahora bien, entonces a nosotros tocará el tomar las decisiones que pudieran contravenir los deseos del general Zapata y de sus fuerzas, sin que ellos tengan ni voz no voto aquí, y entonces nuestra responsabilidad queda en evitar la discusión de esos puntos de alta trascendencia nacional, y debemos entonces diferir esa discusión para cuando ellos puedan venir”.
El general Ángeles sumó su oposición a la de González Garza. “La soberanía de esta Convención sería una mentira” -dijo-.
El debate continuó con la peroración de David Berlanga, que provocó tales comentarios en la tribuna, que el general Aguirre Benavides pidió a la presidencia que, en uso de sus facultades, le impidiera continuar con su demostración, cosa que desde luego hizo Villarreal “para que no obliguen a la Mesa a tener que tomar una medida antidemocrática”.
Finalmente, ante la oposición que su propuesta despertó, Hay optó por retirarla. Se levantó la sesión pública para entrar en secreta, pero por desgracia no pudimos enterarnos de los temas a tratar. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com ).