Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., 12 de octubre de 1914
El día de hoy los asambleístas realizaron dos juntas previas. La primera inició a las 10:00 hrs., con la lectura de dos telegramas enviados a esta Convención por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, señor Venustiano Carranza.
En el primero pide al general Villarreal, presidente de la Asamblea, tenga a bien avisarle de la inauguración de esta reunión, “porque debo presentar a la consideración de ella algunos asuntos de interés público”.
En el segundo, el señor Carranza da cuenta a Villarreal de un oficio según el cual el general zapatista Santaella y Santibáñez, comunica haber recibido nombramiento de delegado por parte del general Emiliano Zapata, para asistir a la reunión de Aguascalientes en compañía de miembros de su estado mayor, por lo que solicita de esa Primera Jefatura los salvoconductos correspondientes para cumplir con su comisión.
A continuación, el Primer Jefe pide información sobre si esa Asamblea ha invitado al general Emiliano Zapata para que designe representantes a ella o, en caso de no haberse hecho invitación, si serán admitidos los mencionados en el oficio anterior. “Permítome advertir que al mismo tiempo que esas agencias convencionistas, las fuerzas del general Zapata guardan una actitud hostil. Deseo inmediata contestación, para que en el caso de haber sido invitados, o de que se les admita, les expida esta Primera Jefatura los salvoconductos y pases que solicitan”.
Los telegramas fueron contestados, desconociéndose en qué sentido, sin comentarios por parte de la Asamblea.
Acto seguido, la Mesa Directiva solicitó a la Comisión Revisora de Credenciales dar cuenta de sus trabajos. Eugenio Aguirre Benavides tomó la palabra en nombre de ésta, afirmando que ese organismo había terminado sus trabajos, y pidió que se leyera el dictamen respectivo, que proponía la aprobación de los nombramientos expedidos a favor de 55 representantes.
Luego de terminar la lectura, Vito Alessio Robles propuso que se discutiera caso por caso, cosa que desde luego se procedió a hacer. Sin duda uno de los que más tiempo consumieron fue la credencial otorgada por el general Ricardo Cordero en favor del capitán José Mancilla, acreditación que finalmente fue reprobada.
El delegado García Vigil afirmó que Cordero se había coludido con el infidente general Pascual Orozco en contra del señor Madero. También Marciano González y Antonio Villarreal se sumaron a la negativa a aceptar la representación de este personaje. Finalmente, el general Obregón pidió “que se declare suficientemente discutido el punto, porque con los datos que tenemos, vemos clara y terminantemente que ni es general, ni es tal Cordero”, comentario que provocó las risas de los presentes. La discusión continuó y el coronel Roque González Garza, que ostenta la representación del general Francisco Villa, pidió a Mancilla que explicara a la Asamblea la actitud de su representado. Este contestó lo siguiente: “Señores, yo sólo sé que es general; pero detalles anteriores no conozco ninguno”.
Pese a que la credencial fue desechada, González Garza insistió en seguir tratando el asunto, cosa que logró, hasta que Marciano González externo su opinión de que “la presidencia se debe hacer respetar y no perder inútilmente el tiempo; esperar que vengan otros asuntos a discusión y no dar la palabra”.
Posteriormente pasó a estudiarse el nombramiento expedido por el general Benjamín Hill a favor del general Álvaro Obregón. José Inocente Lugo se opuso, ya que éste cuenta con representación propia. La credencial fue rechazada para evitar duplicidades en la representación, acordándose actuar en el mismo sentido en cuantos casos similares se presenten.
Otro documento que suscitó discusión fue el expedido por el general Magdaleno Cedillo a favor de su hermano, el general Saturnino Cedillo. Marciano González se opuso a la aprobación y Gregorio Osuna señaló que “cuando él recibió la representación de su hermano, todavía era coronel; después fue ascendido a general. Si hoy, por su propio derecho quiere hacerse representar aquí, tiene la obligación de dar aviso a su hermano para que no pierda sus derechos de representarlo en la Asamblea”. Finalmente, la Mesa resolvió que Saturnino Cedillo se represente a sí mismo, dejando a su hermano en libertad de elegir a otro representante.
Así terminó la sesión de la mañana, citándose para continuarla a las 15 hrs., pese a lo cual comenzó más de una hora después. Entre las acreditaciones aprobadas durante la tarde destaca la del señor coronel Alberto Fuentes Dávila, a favor del teniente coronel David G. Berlanga, que se aprobó no sin discusión.
Asimismo, se desecharon las credenciales de aquellos que se encontraban presentes en la Asamblea, como es el caso del comandante de la División del Centro del Ejército Constitucionalista, señor general Pánfilo Natera, que funge como vicepresidente de la Asamblea, y que extendió nombramiento de delegado en la persona del señor Oscar León.
Cuando el caso fue impugnado, el propio general Natera hizo uso de la palabra en defensa de su decisión: “tal vez fue un error que nosotros tuvimos -dijo-, por razón de que nosotros nunca hemos hablado en público, y tal vez por eso fue el error de nosotros, para que en los momentos en que nosotros quisiéramos discutir algo, nosotros no podríamos desarrollarlos sin esas personas que nombramos; yo quisiera que la honorable Asamblea nos permitiera que esos señores estuvieran cerca de nosotros, para que discutieran lo que nosotros no podemos desarrollar” -concluyó-.
El delegado Renato Miranda afirmó que no se venía aquí a triunfar con la elocuencia sino con la justicia, por lo que Natera puede ver claramente quiénes tienen razón y quiénes no. Miranda concluyó con la siguiente declaración, que arrancó una salva de aplausos de los presentes: “si tenemos aquí al señor Natera, su opinión es la que queremos y no su elocuencia”.
El zacatecano, sensiblemente emocionado por esa demostración, declaró que tal vez su caso fuera el de otros generales, que como él, no pueden hacer uso de la palabra por no saber hablar en público. “Así habrán mandado muchos de esos señores generales a muchos licenciados o personas honorables para hablar -declaró-; y si yo, por ejemplo, que estoy aquí mismo -aquí están mis fuerzas en la plaza de Aguascalientes y otras en Zacatecas-, se habría visto muy mal, por ejemplo, que yo me hubiera retirado de aquí para nombrar un representante”.
El ciudadano Murrieta declaró que Natera se había expresado de manera brillante y que quizá otros no tuvieran ni la entereza ni el valor de hacer semejante declaración. “Nos basta con el criterio del señor general Natera para que podamos darnos por satisfechos, puesto que creemos que es un hombre bastante honrado y que tiene un criterio recto, lo que es muy suficiente para que tenga por sí solo su representación”.
Prueba de lo anterior es que la Asamblea le ha “dado nada menos que la chamba de vicepresidente” -concluyó-.
Luego de esto, se aprobaron las credenciales de los generales que se representan a sí mismos. Una vez concluido este trámite, se dio lectura a un mensaje que dirige el general S. Fernández al general Felipe Ángeles. En dicho comunicado se hace constar que en vista de los compromisos mantenidos por la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur, “no deberá llegarse a ningún advenimiento dentro de dicha Convención, a menos que en ella se encuentren debidamente representados los intereses que defiende el susodicho Ejército Libertador”.
A continuación, el general Ángeles hizo uso de la palabra para expresar que en la Convención se viene a hablar de los intereses nacionales, uno de los cuales es la pacificación del país. Reiteró la solidaridad existente entre ambas fuerzas y propuso que se invite a los generales subordinados a Maytorena y Zapata a venir a esta Convención y participar en las grandes decisiones que se esperan.
Después de los aplausos que esta propuesta recibió, el ciudadano Gutiérrez de Lara comentó que ya estaban en esta ciudad los representantes del señor general Zapata: Obregón anunció que se le acababa de comunicar que éstos habían llegado en un tren especial.
Posteriormente se pasó a discutir el derecho de participar en la Convención de algunos gobernadores, hasta que el general Francisco de P. Mariel propuso que se nombrara una comisión que conduzca hasta el teatro a los delegados zapatistas. La proposición fue aprobada y los elegidos fueron Eulalio Gutiérrez, Carlos Prieto y David Berlanga, a los que se agregaron Álvaro Obregón y Felipe Ángeles. Mientras cumplían su comisión, Aguirre Benavides propuso que la sesión matutina de mañana se suspenda con el objeto de terminar la revisión de las credenciales. Sujeta a discusión, la propuesta fue aprobada.
Minutos antes de concluir la sesión, regresó al Teatro Morelos la comisión nombrada para recibir a los enviados del general Zapata. Obregón declaró que no se trataba de delegados, sino del general zapatista Santaella y Santibáñez, que trae su propia representación y que se presentará en la Asamblea mañana.
Finalmente el secretario anunció la suspensión de los trabajos, para reanudarlos mañana a las 15 hrs. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com).