Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., a 11 de octubre de 1914.
Aprovechamos la pausa que ha hecho la Convención, para informar que durante los últimos días esta ciudad se ha transformado sensiblemente. Ello es en particular notable en las calles, que se ven abarrotadas de personas desconocidas, y en ocasiones un tanto extrañas. Abundan por doquier los uniformados, que en su mayoría dedicaron los días previos a la iniciación de los trabajos, a conocer la ciudad que les está dando cobijo y a tratar diversos asuntos relacionados con sus comisiones.
Uno de estos turistas momentáneos es el entendido señor Vito Alessio Robles, con quien tuvimos la oportunidad de conversar. El señor Alessio es originario del estado de Coahuila y trae a la Convención la representación del señor general Alberto Carrera.
Alessio Robles se mostró gratamente sorprendido por los avances que ha registrado nuestra ciudad durante los últimos años. Catalogó al señor gobernador de esta entidad federativa, el coronel Alberto Fuentes Dávila, su paisano, como el “primer urbanista del país”, al haber emprendido la grandiosa obra de apertura de la avenida que comunica a la Plaza de Armas con la estación de los ferrocarriles. Al jardín de San Marcos, lo calificó como el “parque más bello de México”.
También opinó nuestro entrevistado sobre el inconcluso templo de San Antonio, que con recursos de don Antonio Morfín Vargas construye el aventajado maestro de obras don Refugio Reyes Rivas. Dijo que la idea arquitectónica es por demás interesante, ya que “parece conjuntar -señaló- la arquitectura moscovita por el remate de su torre principal, con el neoclásico de sus dos torres laterales y con el clásico antiguo de su cúpula, reproducción de la que ostenta la catedral de San Pablo en Londres”. A propósito de esta última, nosotros tenemos el atrevimiento de recordar la cúpula del panteón de la ciudad de París, Francia, de la que el domo de la esquina de la calle de Apostolado y la del Olivos tiene un airecillo.
Al preguntársele si tuvo problema para encontrar alojamiento, ya que la población ‘flotante’ ha aumentado de manera considerable en los últimos días, el señor Alessio contestó de forma afirmativa. “Buscamos inútilmente alojamiento en alguna parte -explicó-. Tarea vana, todos los hoteles y casas de huéspedes estaban repletos”.
Sin embargo, señaló que en compañía de otros delegados se dirigió al Palacio de Gobierno, en donde el coronel Fuentes les solucionó el problema. Al señor Alessio le tocó en suerte alojarse en la casa del administrador del timbre, señor don Félix Chabollo.
Sobre el problema del alojamiento de los representantes, vale la pena señalar que tenemos noticia de que varias familias acomodadas de la ciudad han ofrecido sus casas a algunos de ellos, aunque ciertamente no se trata de amor a la causa, sino de temor a sufrir algún mal, por lo que se considera que tener un delegado viviendo en casa, otorga alguna protección.
Finalmente, el señor Alessio Robles nos comentó un incidente que ocurrió en el tren en el que viajaron desde México la mayoría de los señores delegados.
Como se recordará, dicho convoy partió de la ciudad de México la noche del día cinco y arribó a esta ciudad el día seis por la noche. Por desgracia para los pasajeros, el tren venía cargado en exceso, ya que además de los representativos, venían en él periodistas de la prensa capitalina y otras personas, a las que se sumaron una buena cantidad de maletas, bultos y canastas, de tal manera que asientos, pasillos y plataformas estaban atiborrados de personas y cosas.
El incidente a que el señor Alessio Robles hizo referencia tuvo lugar a la altura de la cercana estación ferroviaria de Peñuelas. “Cuando me encontraba profundamente dormido -declaró-, me sentí lanzado como un proyectil hacia el asiento delantero, con grave riesgo de romperme las narices. Una detención brusca del tren había causado aquel inesperado y molesto desalojamiento.
“Fuera se escuchaban nutridas descargas de fusilería, sin ver desde donde partían, pues la oscuridad era completa -continuó-. Dentro, una gritería desgarradora de mujeres y niños llenaba el aire”.
Don Vito confesó que fue en esa ocasión cuando más pánico ha sentido en su vida. “Casi todos los pasajeros se habían echado en el piso -dijo-. Yo intenté hacer lo mismo, pero no encontré sitio vacío. Todos estaban materialmente ocupados por cuerpos yacentes”.
Según explicó nuestro entrevistado, una vez que el tren se hubo detenido y la balacera terminado, subieron al convoy unos 10 hombres armados de fusiles, lo que provocó un aumento de la angustia de los pasajeros.
Uno de ellos preguntó sobre la cantidad de militares que viajaba en el tren. Como nadie contestara, los hombres recorrieron los carros y bajaron a cuanto uniformado encontraron. “Yo bajé también para ver de qué se trataba”, -agregó-.
Cuando los militares fueron bajados a campo abierto, en el ánimo del pasaje surgió la idea de que serían fusilados en el acto. Sin embargo, la cuestión se aclaró muy pronto. Los hombres que detuvieron el tren pertenecen a las fuerzas del general Pánfilo Natera, que están encargadas de salvaguardar la neutralidad de nuestra ciudad. Como se recordará, Natera es el comandante de la División del Centro, en cuya zona se incluye el estado de Aguascalientes.
La misión de estos individuos consiste en impedir que tropas de cualquier bando lleguen a la ciudad de Aguascalientes. Parece ser que de alguna manera pretendieron que el tren se detuviera, y al no lograrlo, dispararon sus armas.
Agradecimos al señor Alessio Robles su disposición para compartir sus experiencias y lo dejamos continuar su camino. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com ).