Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., a ocho de octubre de 1914. Ayer informamos sobre los preparativos que están llevándose a cabo con motivo de la junta de generales que se realizará en esta ciudad a partir de pasado mañana. Para muchas personas, en su mayoría pertenecientes a las clases humildes y menesterosas, el traslado de la Convención a Aguascalientes es un motivo de regocijo, ya que ven en ello un honor que se otorga a la ciudad y una oportunidad para conocer en persona a muchos de los jefes, algunos de los cuales son ya leyenda, e incluso algunos consideran que la Convención será una especie de repetición de nuestra mejor fiesta, la “Función de San Marcos”. Por lo pronto, ya se escuchan por las calles esporádicos gritos de “Viva Villa” o “Viva Carranza”, impulsados por etílicos alientos.
Otras personas, en cambio, han sido presas del temor a lo que pueda pasar, una vez que la urbe se vea invadida por soldados y jefes revolucionarios. En estos casos, se trata de aquellas que forman parte de nuestras más altas esferas sociales y que habitan en el primer cuadro de la ciudad, y es que ellas temen que se produzcan desagradables incidentes que, de una u otra forma, los afecten en sus personas o en su patrimonio. Cabe destacar que la misma situación ocurrió después de la toma de Zacatecas, y ante el temor de que las tropas de la División del Norte avanzaran sobre la ciudad. Algunas familias que cuentan entre sus miembros con una o dos muchachas de buen ver y mejores merecimientos, han optado por encerrarse en sus casas para no tener que ver nada con los que vengan, y no sufrir peligro alguno.
Como quiera que sea, el aire que se respira en esta localidad es otro. A partir del día siete, muchos curiosos, entre los que se incluyen gran cantidad de niños salidos de escuelas, se han dado cita en la estación de ferrocarriles para observar lo que ahí acontece, en muchas ocasiones, con ojos asombrados, según pudimos constatar.
A propósito de los escolares, ayer por la tarde, el señor director de la Escuela “Rivero y Gutiérrez”, la maestra María Antúnez, la directora de la escuela de niñas, Rosalía Monroy y otras personas que representaban a las distintas instituciones educativas particulares de la localidad, se apersonaron en el Palacio de Gobierno para solicitar al señor Gobernador, se cierren las escuelas durante el tiempo que dure la Convención.
El coronel Fuentes replicó que los temores de los solicitantes eran infundados, ya que la Asamblea tendría las características de un evento cívico de la mayor importancia para el país y no debía pensarse que sería motivo de desórdenes de ninguna especie.
Los representantes insistieron en su petición, a lo que el antiguo empresario de pompas fúnebres se opuso en definitiva. Sin embargo, empeñó su palabra para que durante los días en que la ciudad sea la capital de la Revolución, no ocurra nada que lamentar.
Con respecto a otros puntos, ayer por la mañana salieron de esta población las últimas fuerzas al mando de sus jefes, esto con el objeto de no violentar los acuerdos tomados en el sentido de que la sede de la Convención debe ser neutral. Para tal efecto, se instaló la llamada “Junta de Gobierno Neutral Militar”, que presiden los señores Fuentes Dávila, Guillermo García Aragón y Fidel Ávila. El coronel Fuentes explicó que dicha junta tiene por objeto dar “garantías” a todos los ciudadanos generales y jefes con representación de fuerzas, y regir los destinos del estado mientras dure la Convención”. A pregunta expresa de un ciudadano, sobre si las garantías se harían extensivas para la población, el Gobernador del Estado contestó de manera afirmativa. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com <mailto:carlos.migrante@gmail.com>).