Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., nueve de noviembre de 1914.
El día de hoy, el presidente de la República, general Eulalio Gutiérrez, anunció las primeras designaciones de su gobierno. Para el cargo de ministro de Guerra y Marina fue nombrado el general José Isabel Robles. La cartera de Gobernación será ejercida por el general Lucio Blanco, que hoy llegó a esta ciudad.
Los nuevos ministros, desde luego prestaron su juramento en el Palacio de Gobierno, convertido temporalmente en Palacio Nacional.
Por otra parte, el general Blanco, camino a Aguascalientes, sostuvo una larga entrevista con el general Pablo González en la ciudad de Silao, de la que resultó que éste rectificará su decisión de desconocer la Convención y la firma de un mensaje dirigido al ciudadano Carranza, en el que lo encarecían a someterse a los mandatos de la Asamblea. “En vista de las angustiosas circunstancias por las que en estos momentos atraviesa el país, de las cuales tenemos perfecto conocimiento, y en previsión de que las mismas se agraven, consideramos de imperiosa necesidad patriótica el que usted se separe, desde luego, de los puestos que desempeña -dice el mensaje, que también fue firmado por los generales Hay, Villarreal, Mariel, Abelardo Menchaca, Pablo de la Garza y otros-. Al mismo tiempo nos dirigimos a la Convención y al general Eulalio Gutiérrez, demandándoles que obliguen al general Villa a que se retire por completo de los asuntos políticos y militares del país.
“Nos es satisfactorio participar a usted que, en caso de que por algún motivo sea desatendida nuestra demanda de que se retire de hecho y absolutamente el general Villa, nos comprometemos, los que abajo firmamos, a batir a éste hasta reducirlo al orden y confiamos en que usted, por ningún motivo, pospondrá a sus pasiones personales los altos intereses de la Patria.”
Los mencionados militares también enviaron mensajes a la Convención y al presidente Gutiérrez. En el primero llaman la atención de la Asamblea para que se elimine en el menor plazo posible al general Villa. “Nosotros estamos con la Convención, y por eso queremos que se cumpla honradamente con los acuerdos de ella -dice el mensaje-. Debe retirarse el general Villa de una manera absoluta, y en los mismos términos debe retirarse, a la vez, el general Venustiano Carranza. Que la Convención, para conseguir ese resultado salvador, labore cerca del general Villa, en tanto que nosotros influimos en el ánimo del general Venustiano Carranza. Un esfuerzo y seguiremos teniendo Patria”.
En el mensaje dirigido al presidente Gutiérrez, los generales comentan que pese a que se ha asegurado que el general Villa ya se retiró de su mando, hay quien no lo cree. “Villa continúa en Aguascalientes, en el mismo lugar en donde están sus fuerzas -afirman-. Además, el día siete apareció un despacho de la Prensa asociada, que lo suscribía el general Villa como jefe de la División del Norte.”
A continuación, los abajo firmantes condicionan su adhesión a la Asamblea, a partir de que se cumpla con el cese del señor Carranza. “Trabaje porque esa determinación sea un hecho, a la vez que nosotros trabajaremos porque, en la misma forma, cese el general Carranza -piden a Gutiérrez-. De usted depende que se aclare este asunto. Confiera una comisión al general Villa, fuera de México, y si obedece a usted, como debe obedecerlo, nosotros nos obligamos a que el general Carranza se retire del país, pues creemos están ya satisfechas las condiciones que dicho señor Carranza puso para su retiro.”
También se recibió hoy un mensaje que enviaron desde México los comisionados que envió la Convención a entrevistar al depuesto Primer Jefe. El texto es el siguiente: “No pudimos conseguir que Carranza entregue mañana el gobierno; pero en cambio, retiró la condición referente a Emiliano Zapata y ofrece entregar al cumplir las condiciones que transcribimos textualmente a reserva de transcribir su contestación íntegra”.
Por otra parte, trascendió que en la entrevista que dichos comisionados sostuvieron con el señor Carranza, éste consideró que los 20 días que la Convención había establecido para la gestión de Gutiérrez, eran muy pocos tan siquiera para enterarse de la marcha de los negocios públicos, además de que consideró que era falso que hubieran cumplido sus condiciones de retiro, ya que él exigía que Villa se fuera antes que él y no al mismo tiempo. Por otra parte, señaló que muchos gobernadores y jefes militares estaban descontentos con el nombramiento de Gutiérrez para el cargo.
Finalmente, informaremos que hoy se suscitó un lamentable incidente en el Teatro Morelos cuando uno de los delegados -no se sabe quién- hizo uso de su arma de fuego hasta en dos ocasiones, aunque para fortuna de los presentes no hubo desgracias qué lamentar y todo quedó en un susto.
Lo anterior ocurrió de la siguiente manera. Hoy se presentó en la Convención uno de los fotógrafos oficiales del Constitucionalismo, para exhibir a los señores delegados unas vistas sobre las hazañas de la revolución.
Al surgir en la improvisada pantalla los contingentes de los distintos Cuerpos de Ejército y Divisiones, los asistentes aplaudían y gritaban vivas a sus correligionarios y amigos.
Sin embargo, cuando tocó el turno al señor Carranza de ser vitoreado, los vivas se escucharon mezclados con los mueras y los siseos, y como fuera común que dicho señor saliera en pantalla más veces que otros caudillos, por la investidura que tenía en aquellos tiempos, sus apariciones fueron molestando cada vez más a los presentes, que manifestaron su contrariedad con fuertes silbidos.
El asunto fue que cuando el ciudadano Carranza apareció entrando a México en agosto pasado, sonaron dos disparos cuyas balas atravesaron la pantalla exactamente en el pecho luminoso del ex Primer Jefe.
Quienes se llevaron el susto de su vida fueron el general Lucio Blanco y el licenciado Martín Luis Guzmán entre otras personas, que al llegar tarde al teatro no encontraron lugar en el patio de butacas.
Debido a esto, y como la pantalla era una sábana, optaron por situarse en la parte posterior del foro. “Ambos proyectiles atravesaron el telón exactamente en el lugar donde se dibujaba el pecho del Primer Jefe, y vinieron a incrustarse en la pared -comentó, todavía lívido, el licenciado Guzmán-, uno a medio metro por encima de Lucio Blanco, y el otro, más cerca aún, entre la cabeza de Domínguez y la mía”. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com).