Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., cinco de noviembre de 1914.
Siendo aproximadamente las 10 hrs., inopinadamente las campanas de la torre de la catedral fueron echadas a vuelo, por lo que la población presumió que ocurría algo grave, esto porque, como se recordará, en la sesión del 15 de octubre, la Convención mandó callar a las campanas de la sede episcopal, en lo que fue uno de los primeros actos de su soberanía, aunque se acordó que se utilizaría este medio para llamar a los delegados si se presentaba algo de importancia a deshoras de sesión. De aquí que este hecho haya provocado que una considerable multitud se dirigiera apresuradamente al Teatro Morelos, que pronto se vio abarrotado, pese a lo cual no fue posible reunir el quórum necesario para comenzar a trabajar. Por fortuna esto no fue obstáculo para que nos enteráramos del por qué del llamado.
Se trata de dar a conocer un nuevo mensaje del señor Carranza, en el que solicita una ampliación del plazo para hacer entrega del poder al presidente Gutiérrez.
Una vez que se alcanzó el obligado quórum, comenzó la sesión, en la que se leyó un mensaje del general Villa en el que informa haber recibido a la comisión que esta Convención le envió para notificarle sus acuerdos. El texto es el siguiente:
“Es en mi poder la atenta comunicación de ustedes, de fecha tres del corriente mes, con la que me adjunta una nota en que se contesta el memorial de fecha 23 de octubre pasado, y los acuerdos tomados por esa Soberana Convención, recaídos directamente sobre la Primera Jefatura del Ejército Constitucionalista y sobre la Jefatura de la División del Norte. Impuesto debidamente de los acuerdos tomados por esa Soberana Convención, en que constan los relacionados con mi retiro de la Jefatura de la División del Norte, les manifiesto que, respetuoso como siempre de las decisiones de esa Asamblea, por considerarla emanada de la voluntad popular, estoy enteramente de acuerdo con su resolución”.
Luego de los obligados aplausos, el general Martín Espinosa aseguró haber oído decir al general Villa que si la Convención consideraba necesario interceder con el general Zapata para su retiro, con mucho gusto cumpliría el encargo.
Acto seguido, el coronel Felipe Gutiérrez informó de los trabajos realizados por los comisionados que esta Asamblea envió al señor Carranza. Dijo que al llegar a Querétaro en compañía del general Hay, todavía estaban en esa los otros comisionados, que manifestaron encontrarse detenidos por orden del Primer Jefe, mientras se aclaraban las intenciones que llevaban.
A pregunta expresa de Guillermo Castillo Tapia, sobre si efectivamente estuvieron detenidos, Gutiérrez de Lara contestó: “virtualmente estuvimos detenidos unas dos horas mientras se aclaró que no era la Convención la que se trasladaba a México”. Una vez salvado este obstáculo, continuó informando el delegado, el señor Carranza les solicitó que aguardaran unos tres ó cuatro días en Querétaro hasta que volviera de Córdoba, a donde viajaría para cumplir con un compromiso de carácter internacional, relacionado con su alta investidura.
Los comisionados reiteraron su deseo de ir a México en cumplimiento del mandato de la Convención, a lo que el Primer Jefe contestó insistiendo en su petición, en vista de lo cual los comisionados acordaron trasladarse junto con el general González en busca del señor Carranza.
Por su parte, Gutiérrez de Lara regresó a Aguascalientes para cumplir con el encargo de los comisionados de solicitar a la Asamblea la mencionada ampliación del plazo, para convencer al señor Carranza de someterse a los designios de la Convención, cosa que desde luego hizo al proponer que la transmisión de poderes no se verifique sino hasta el día 15, y no mañana, como estaba programada.
Roque González Garza utilizó la tribuna para aclarar que el general Villa está dispuesto a entregar el mando de su división, pero primero desea saber a qué determinación llegó el señor Carranza.
Antonio Díaz Soto y Gama por su parte, señaló que “es este el momento de hablar claro. Esta Convención ha sido burlada por el individuo que todavía se llama a sí mismo impropiamente primer jefe -exclamó encendiendo los ánimos de algunos-. Es verdaderamente asombroso que un inferior, como lo es el señor Carranza, se permita fijar condiciones para renunciar”.
Soto y Gama preguntó: “¿Algún jefe militar permitiría que al exigir su renuncia a un cabo, éste pidiera que antes renunciara otro cabo? Pues el señor Carranza se permite todavía más: fija el sitio de la conferencia, trata de aprisionar a los miembros de la Convención, y luego pide prórroga para hacer conocer su voluntad, y después vienen telegramas de gobernadores, sus favoritos, que lanzan proclamas abiertamente revolucionarias, y después de todo eso se viene aquí pidiendo que a un rebelde como Carranza, se le prorrogue el plazo para que entregue el mando de que ha sido destituido”.
“Al paso del señor Carranza por Puebla y Tlaxcala, se alzan rebeldes los gobernadores de esos estados, y en tanto, Carranza no contesta claramente, sino que espera una prórroga para organizar sus elementos para combatir a la Convención, a la que declara rebelde”.
“Esto, señores -dijo finalmente-, es tirar la piedra escondiendo la mano. ¿Qué es lo que se espera, que Carranza se prepare perfectamente y que se arme con todas sus armas? Están jugando con la Asamblea”.
El general Cerecedo Estrada protestó por estas palabras, porque considera que incitan a la guerra, pero sin decir nada del general Zapata.
A continuación se dio lectura a una proposición enviada por el general Álvaro Obregón, en el sentido de que se amplíe el plazo para la entrega del poder al presidente Gutiérrez, y que los 20 días comiencen a correr a partir de que éste tome posesión.
Roque González Garza anunció que la División del Norte aceptaría prorrogar el plazo, siempre y cuando el señor Carranza se comprometa a entregar el poder en fecha determinada. De otra manera no sería justo, porque el Primer Jefe aprovecharía el plazo para “atrincherarse y engañar ilusos, haciéndoles creer que la Convención no es el único poder soberano en la actualidad”.
Mariano González por su parte, señaló que no conceder el plazo significaría precipitar la guerra.
Nuevamente intervino González Garza para indicar que la División del Norte otorgaría dos días de prórroga. Soto y Gama se opuso acusando a la Asamblea de retroceder en sus planteamientos. “Se concederá el plazo al señor Carranza -expresó-, ¿para qué? Para que después de cuatro días nos vuelva a decir que está dispuesto a dejar el poder, pero que no quiere que México quede entregado a la reacción”.
El zapatista impugnó el derecho del Primer Jefe para imponer condiciones a la Asamblea, recordando lo ocurrido cuando se presentó ante la Convención de México. “No puso condiciones -aseguró-. Tácticamente reconoció su soberanía, diciendo que les devolvería lo que habían entregado, y esto lo hizo porque sabía que estaba entre familia. Ahora, después de la prórroga, el señor Carranza volverá a pedir que se retiren los generales Villa y Zapata. Lo primero está concedido. Lo segundo no podrá concederse porque el general Zapata no es tan antipatriota para abandonar a los suyos a la suerte que el señor Carranza les tiene deparada”.
Considerado el punto suficientemente discutido, la Asamblea aceptó prorrogar el plazo, para que comience a correr a partir del próximo día 10. Sin embargo, Samuel García Vigil mostró su desacuerdo por lo anterior, y conjuntamente con Guillermo Castillo Tapia propuso que se lance al señor Carranza un ultimátum en el que se le conceda como máximo hasta el día 10, sin prórroga posible, para expresar cuál será la posición que asumirá frente a la Convención.
La Asamblea estuvo de acuerdo, y se determinó que el plazo de los 20 días para el mandato del Presidente Gutiérrez comience a correr a partir del día 10, luego de lo cual propuso que el general Gutiérrez jure mañana mismo el cargo. Además se acordó que la Convención dirija un telegrama al C. Venustiano Carranza en forma terminante, haciéndole saber que se le da como plazo improrrogable para que entregue el poder, hasta el día 10 del actual, a las 18 hrs. Puesta a votación, la propuesta fue aprobada por 67 contra tres.
Se leyeron además, algunos mensajes, entre los que destacan los siguientes: el general Jacinto informa que en vista de que el señor Carranza aún no ha renunciado a sus cargos y que la Convención ha obrado violentamente al nombrar Presidente Provisional, ordena a su delegado retirarse de la Asamblea. Del mismo sentir fueron los oficiales de la segunda División del Centro, con asiento en Puerto México.
A favor de la Convención, y felicitándola por sus trabajos, se manifestaron los gobernadores de Chihuahua y Durango, y el general Andrés Saucedo, desde León, Guanajuato. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com <mailto:carlos.migrante@gmail.com>).