Aguascalientes, Ags., 31 de octubre de 1914.
Como se recordará, ayer la Convención aprobó en lo general el dictamen de ceses del señor Venustiano Carranza como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, y del general Francisco Villa como comandante de la División del Norte. Hoy, la Asamblea se abocó a la discusión en lo particular del mencionado dictamen.
Felipe Gutiérrez de Lara y Raúl Madero coincidieron al señalar, durante la discusión del primer apartado del dictamen, que es una lástima que el señor Carranza haya declinado la invitación para asistir a la Convención, “porque así ya se hubiera conocido su resolución y no cabría la incertidumbre que se abriga» -dijo el segundo-. El inciso fue aprobado sin mayor discusión.
Igualmente ocurrió con el segundo inciso, no sin antes reformarlo a partir del debate que se suscitó, y de un mensaje del señor Carranza leído a la Asamblea.
El señor general Álvaro Obregón expresó que la culpa del descontento imperante no era del Primer Jefe, sino de la reacción que el exgobernador de Coahuila “consiguió unificar para hacer triunfar el grito de protesta de un pueblo”. Sin embargo, agregó que los hombres que lo rodean lo conducirán al fracaso. Finalmente consideró que su desaparición traería consigo la disgregación de su grupo, y con ello, la reunificación de la familia revolucionaria.
Samuel García Vigil habló en contra de la aprobación del inciso y pidió su desaparición del dictamen, debido a que se opone a la eliminación del Jefe Máximo de la Revolución sin darle mayores explicaciones. “Hagámosle cargos -pidió-, contestemos en debida forma, porque la respuesta de la Convención no es una epístola, sino un documento histórico y la respuesta debe ser categórica, firme y concreta.”
Fue ese el momento en que el debate se interrumpió para dar lectura a un mensaje enviado por el señor Carranza, y en el que comenta el dictamen aprobado el 29 como respuesta a su comunicación del 23 de octubre. “He de agradecer a los jefes militares que integran esa Junta -dice el señor Carranza-, se sirvan fijar su atención detenidamente en los términos de mi referida nota, con el fin de que no se interprete en un sentido distinto del que verdaderamente tiene.”
La petición se deriva debido a que en ese mensaje el Primer Jefe enuncia las condiciones bajo las cuales estaría dispuesto a renunciar, pero advierte que todavía no ha renunciado. “Dicha renuncia la presentaré al tener conocimiento de que esa Convención ha resuelto ya la forma de Gobierno Provisional que garantice la realización de las reformas revolucionarias -puntualiza el señor Carranza-; de que el general Villa ha dejado ya el mando de la División del Norte, en los términos expresados en mi nota, y en tal forma que se asegure la efectividad de ese retiro, y de que esa Junta haya obtenido del general Zapata el cumplimiento de las condiciones que a éste se refieren.”
Por otra parte, el señor Carranza, en otro mensaje que también fue leído a la Asamblea, afirmó que “por el inciso segundo del dictamen de referencia, veo que no se estima necesario resolver las preguntas que he hecho, con el fin de conocer las verdaderas causas para que se deseé mi retirada de los cargos que actualmente desempeño. Aunque para los miembros de la Convención sería más fácil no resolver esas cuestiones, sino dar por supuesto y como indiscutible que es necesaria mi retirada, por lo que a mí se refiere y como una constancia histórica de cómo se estime por la nación mi labor pasada, y cuáles son las exigencias políticas del país que, en concepto de la Convención, yo no puedo llenar, considero altamente necesario que se haga una declaración a ese respecto, para que la historia pueda juzgarme debidamente”.
“Termino reiterando a ustedes mi buena voluntad para contribuir a resolver las dificultades políticas por las que atraviesa el país -agregó-, y ratifico mi promesa formal de retirarme inmediatamente que se encuentre asegurado ante esa Junta el cumplimiento de las condiciones que he puesto para ello”.
Luego de la discusión de los mensajes, a ratos acalorada, el dictamen fue reformado y su texto quedó de la siguiente manera:
“Con referencia a las preguntas que el ciudadano Primer Jefe presenta para que la Convención manifieste de una manera clara su opinión, y en vista de que el ciudadano Carranza desea poseer la opinión de la Convención, opinión que necesariamente debe ser sólo de la mayoría y no del total de sus miembros, para que exista una constancia histórica en que la Nación se base para estimar su labor pasada, las comisiones creen conveniente que el señor Carranza sepa que no nos creemos suficientemente capacitados, y que por razón de las circunstancias y de la situación política del país hoy tan agitada, no somos lo suficientemente imparciales para emitir un juicio, ni en sus errores ni en sus virtudes, que pueda servir como base para la crítica histórica. Pero siendo que el Primer Jefe insiste en conocer nuestra opinión, y concretándonos a las preguntas que hace, en el orden que están enunciadas, las comisiones proponen las siguientes respuestas:
1.- Si la Convención de Aguascalientes cree necesario que yo me retire del Poder como el medio más efectivo de que se restablezca inmediatamente la armonía entre los elementos revolucionarios.
Existiendo grupos numerosos que están actualmente en pugna con la Primera Jefatura, grupos que han reconocido la soberanía de esta Asamblea, logrando con esto la unificación revolucionaria, el retiro del ciudadano Primer Jefe es uno de los medios para restablecer inmediatamente la armonía.
2.- Si la Convención de Aguascalientes cree necesario que yo me retire del Poder para que pueda lograrse el triunfo completo de la Revolución y el subyugamiento de los elementos hostiles a ella, cosas ambas que aún no se han acabado de obtener.
Como hemos asentado en la respuesta anterior, que la unificación de la Revolución depende de la renuncia del Primer Jefe, y como dicha unificación es condición “sine qua non” para el completo triunfo de la Revolución, creemos que es necesario el retiro del ciudadano Venustiano Carranza.
Como la segunda parte de su pregunta es, en esencia, diferente de la primera parte, puesto que habla de los elementos hostiles a la revolución, creemos de justicia declarar que no entra en nuestras convicciones que la renuncia del Primer Jefe sea requisito indispensable para el subyugamiento de ellos.
3.- Si la Convención de Aguascalientes cree necesario que yo me retire del Poder para que puedan hacerse las reformas sociales y políticas que exige el país para la conquista de la paz definitiva.
Respecto de la tercera pregunta, nos referimos a la respuesta de la primera, en que asentamos que para la unificación no podrán realizarse las reformas sociales y políticas que exige el país para la conquista de la paz definitiva, creemos que la renuncia del ciudadano Primer Jefe redundará en pro de la realización de las aspiraciones nacionales.
4.- Si la Convención de Aguascalientes cree, en suma, que mi permanencia en el Poder es un obstáculo para la realización de los ideales revolucionarios.
Creemos que el ciudadano Venustiano Carranza no es un obstáculo para la realización de los ideales revolucionarios y que, al contrario, sería un gran factor si tuviera agrupados y en perfecta armonía todos los elementos hoy disidentes, pero como esto, desgraciadamente, no es así, tenemos que ser consecuentes con la respuesta a la primera pregunta”.
Luego de un breve debate, la Mesa pidió a las comisiones unidas de Gobernación y Guerra, autoras del dictamen, que explicaran la última parte.
En su nombre, Miguel Ángel Peralta hizo uso de la palabra y dio lectura al mensaje del señor Carranza en el que hace referencia al apartado dos. Peralta afirmó que las comisiones determinaron no contestar claramente a las conclusiones del Primer Jefe, por considerarlas atentatorias de la soberanía de la Convención.
A propósito de las condiciones impuestas por el también Encargado del Poder Ejecutivo para retirarse, Peralta consideró que las dos primeras son de aprobarse, pero no así la tercera, ya que la Convención no tiene facultades para imponerse al general Zapata. En cuanto al señor Carranza, “sí debe estar sujeto a la Convención -agregó-, puesto que él mismo ha dicho que nosotros pusimos en sus manos el poder supremo de la República. Y nosotros creemos que no está en lo justo al fijar condiciones para retirarse, es decir, para devolvernos lo que le confiamos.
Finalmente, el delegado pidió la aprobación del dictamen para así convencer al general Zapata, que pone como condición para unirse a la Convención el retiro del Primer Jefe. “Sólo con su retiro podrá unificarse la revolución -aseguró-, ya que inmediatamente se someterán los elementos rebeldes extraños a la revolución y se rendirán incondicionalmente.”
Luego de aprobarse el dictamen, pasó a discutirse en lo particular la parte relativa a la primera pregunta, que fue aprobada sin discusión. Igualmente ocurrió con las proposiciones segunda, tercera y cuarta.
Por último, se debatió la parte más importante del dictamen, cuyo texto es el siguiente:
“Por convenir así a los intereses de la Revolución, cesan en sus funciones como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y Encargado del Poder Ejecutivo, el C. Venustiano Carranza y como jefe de la División del Norte, el general Francisco Villa.”
Dicha propuesta fue aprobada por 98 votos contra 20, luego de un largo y caótico debate. Acto seguido, se procedió a debatir el artículo segundo del dictamen, que a la letra dice: “Procédase a nombrar por esta Convención, un Presidente Interino de la República”.
Pese a que hicieron uso de la palabra 37 delegados, no fue posible llegar a un acuerdo, por lo que el general Natera, al percatarse de que muchos representantes se habían ausentado del recinto, incluido Roque González Garza, declaró un receso hacia las seis de la mañana del primero de noviembre, acordando continuar a las 14 horas. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com <mailto:carlos.migrante@gmail.com>)