Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., 29 de octubre de 1914.
La Convención inició sus trabajos como junta previa a las 15:45 hrs. Inmediatamente después, se puso a consideración de la Asamblea el artículo cuatro del Plan de Ayala que, como se recordará, quedó pendiente de discutirse debido a la relación que guarda con el Plan de San Luis Potosí.
Dice el mencionado artículo: “La Revolución hace suyo el Plan de San Luis Potosí en sus artículos tres y cuatro, que son los que consignan preceptos aún aplicables, con las adiciones que en seguida se expresan: Sufragio Efectivo, No Reelección; supresión de las Jefaturas Políticas; y exigencia de responsabilidades a los empleados públicos”.
A continuación, se dio lectura a los referidos artículos del Plan de San Luis Potosí. Por su importancia, los transcribimos íntegros:
Artículo 3: Para evitar, hasta donde sea posible, los trastornos inherentes a todo movimiento revolucionario, se declaran vigentes a reserva de reformar oportunamente por los medios constitucionales, aquellas que requieren reforma de todas las leyes promulgadas por la actual administración, y sus reglamentos respectivos, a excepción de aquellas que manifiestamente se hallen en pugna con los principios proclamados en este plan. Igualmente se exceptúan las leyes, fallos de tribunales y decretos que hayan sancionado las cuentas y manejos de fondos de todos los funcionarios de la administración porfirista en todos sus ramos; pues tan pronto como la Revolución triunfe, se iniciará la formación de comisiones de investigación para dictaminar acerca de las responsabilidades en que hayan podido incurrir los funcionarios de la Federación, de los Estados y de los Municipios.
En todo caso, serán respetados los compromisos contraídos por la administración porfirista con gobiernos y corporaciones extranjeras antes del 20 de noviembre de 1910.
Abusando de la ley de terrenos baldíos, numerosos pequeños propietarios, en su mayoría indígenas, han sido despojados de sus terrenos, ya por acuerdos de la Secretaría de Fomento, o por fallos de los tribunales de la República. Siendo de toda justicia restituir a sus antiguos poseedores los terrenos de que se les despojó de un modo tan arbitrario, se declaran sujetos a revisión tales disposiciones y fallos, y se exigirá a los que los adquirieron de un modo tan inmoral, o a sus herederos, que los restituyan a sus primitivos propietarios, a quienes pagarán también una indemnización por los perjuicios sufridos. Sólo en el caso de que esos terrenos hayan pasado a terceras personas antes de la promulgación de este plan, los antiguos propietarios recibirán indemnización de aquellos en cuyo beneficio se verificó el despojo.
Artículo 4: Además de la Constitución y las leyes vigentes, se declara ley suprema de la República el principio de la No Reelección del Presidente y Vicepresidente de la República, gobernadores de los estados y presidentes municipales, mientras se hagan las reformas constitucionales respectivas.
Una vez terminada la lectura, dichos artículos fueron puestos a discusión, misma que condujo a una propuesta de modificación, que se planteó en los siguientes términos, y que fue como finalmente se aprobó: “Artículo 4: La Junta Revolucionaria del Estado de Morelos manifiesta a la Nación, bajo formal protesta, que hace suyo el Plan de San Luis Potosí en todo lo que no se oponga a los principios revolucionarios y radicales de la Convención, con las adiciones que a continuación se expresan, en beneficio de los pueblos oprimidos, y se hará defensora de los principios que defiende, hasta vencer o morir”.
Luego de aprobado el articulado del Plan de Ayala, el presidente de la Convención preguntó a los zapatistas si tenían todavía alguna condición para ingresar en la Convención como delegados.
Fue el jurisconsulto Díaz Soto y Gama el encargado de contestar a este cuestionamiento, al pedir que se les otorgara una prórroga a los Jefes del Ejército Libertador, para que designen delegados formales. “Nosotros somos una comisión de representantes -dijo-, que venimos, según reza nuestra credencial, a expresar los motivos por los que el Sur no ha podido todavía nombrar a sus delegados”.
A fin de resolver esta cuestión, el secretario leyó el documento enviado por Zapata a la Convención, en el que expresa lo siguiente:
“En contestación a su atenta comunicación de fecha 15 de los corrientes, en la que invitan al Ejército Libertador, para que concurra por medio de sus delegados a dicha Convención, he tenido a bien nombrar a los ciudadanos generales, coroneles y tenientes coroneles cuyos nombres a continuación se detallan, a fin de que expongan de viva voz los motivos por los cuales no es posible, desde luego, enviar a los jefes o delegados que los representen”.
Asimismo -continúa el señor general Zapata en su mensaje-, en nombre del Ejército Libertador, me permito solicitar a esa honorable Asamblea, se conceda a mis comisionados voz y voto en las deliberaciones que surjan con motivo del desempeño de su mandato, a fin de que la Convención no retarde sus labores y pueda continuar”.
Posteriormente se decidió finalizar la junta previa y abrir sesión de Convención, misma que dio principio a las 18:35 hrs. Después de aprobar el acta de la sesión anterior, se puso a discusión de la Asamblea el siguiente dictamen, emanado de la Comisión de Poderes, y que se refiere a la comunicación del general Zapata. El dictamen es el siguiente: “Dependiendo de la resolución de esos asuntos la pacificación de la República, la Convención debe resolver favorablemente la petición hecha por el señor general Emiliano Zapata, de que se conceda voz y voto a sus delegados en los asuntos que les ha encomendado”.
El dictamen fue aprobado con la modificación propuesta por Roque González Garza, en el sentido de que se agregara al documento que este derecho de voz y voto sería para las juntas previas. Acto seguido, rindió su informe la comisión que se trasladó a México a invitar al señor Carranza a asistir a la Convención.
Obregón dijo que el Primer Jefe había entregado su respuesta por escrito a la comisión que formaron él, Chao y Castro. El documento fue leído por el secretario en medio del más completo silencio, en él Carranza expresa su agradecimiento por la convocatoria, que considera se le hace por creer que su presencia ayudará a solucionar las cuestiones pendientes en esta junta y las relativas al personal del gobierno.
“Tengo la pena de no poder aceptar la invitación que se me hace -comunicó el Primer Jefe-; pero al mismo tiempo deseo que la Convención entienda que, al rehusar mi concurrencia a esa Junta, lo hago precisamente con el propósito de facilitar hasta donde de mí dependa, la mencionada resolución de las cuestiones pendientes”.
A continuación, el Primer Jefe hace una reflexión sobre la condición con la que podría presentarse en la Asamblea: si como individuo aislado, o como Jefe del Ejército Constitucionalista, llegando a la conclusión de que para hacerlo, tendría que renunciar a sus cargos y reasumir el de gobernador de Coahuila, “lo cual me colocaría en condiciones de no poder desempeñar debidamente el cargo de Jefe del Ejército Constitucionalista y de Encargado del Poder Ejecutivo que ustedes mismos me confiaron”.
“Como Jefe del Ejército Constitucionalista -puntualizó el señor Carranza-, mi presencia en la Asamblea de Aguascalientes podría ser interpretada como un intento de coartar la deliberación, de la cual he dado pruebas de ser muy respetuoso”.
Al tiempo que agradecía la invitación, el Jefe Máximo de la Revolución hizo un diagnóstico de la actual situación: “Tengo la convicción de que la verdadera causa de las dificultades por las cuales atraviesa el país en estos momentos, es la reacción natural que siempre sobreviene al día siguiente del triunfo de toda revolución, es decir, los intentos de defensa que se hacen con objeto de evitar que las consecuencias del triunfo revolucionario recaigan con toda la fuerza de su peso sobre los elementos del régimen derrotado, que casi siempre procuran rodear a algunos de los jefes revolucionarios más conspicuos, sugiriéndoles ambiciones personales de mando para agruparse a su alrededor y obtener así protección”.
Más adelante, el señor Carranza reiteró que no lo mueven ambiciones personales y que sus hechos son su mejor defensa. “Por lo que respecta a otras personas y, sobre todo a los jefes militares que se consideran enemigos míos -aseguró-, debo decir que a pesar de sus protestas de patriotismo y de desinterés personal, el móvil de todos sus actos es la ambición, pues mientras declaran renunciar a la Presidencia de la República, ni una sola vez han declarado estar dispuestos a renunciar al poder militar efectivo que tienen en sus manos y que desean conservar como instrumento de dominio”.
Consideró el Encargado del Poder Ejecutivo que para algunos individuos, más importante que ser Presidente de la República, es contar con una fuerza militar tal, que pueda controlar a todos los poderes del país. “La insistencia del general Villa en conservar el mando de una División a la cual se supone omnipotente -continuó diciendo el señor Carranza en su mensaje-, pretendiendo al mismo tiempo restablecer desde luego un orden constitucional sobre las bases del antiguo régimen, y designando para la presidencia de la República a un civil, indica claramente que el sueño de este jefe es el de constituirse en árbitro de los destinos de México, con facultades de nombrar presidente, elegir Cámaras, designar la Suprema Corte de Justicia, dominar los gobiernos de todos los estados, etc.”
Finalmente, el Primer Jefe mostró su decisión de renunciar una vez que la Convención puntualice lo siguiente:
1.- Si la Convención de Aguascalientes cree necesario que yo me retire del poder, como el medio más efectivo de que se restablezca inmediatamente la armonía entre los elementos revolucionarios;
2.- Si la Convención cree necesario que yo me retire del poder, para que pueda lograrse el triunfo completo de la Revolución y el subyugamiento de los elementos hostiles a ella, cosas ambas que aún no se han acabado de obtener;
3.- Si la Convención cree necesario que yo me retire del poder, para que puedan hacerse las reformas sociales y políticas que exige el país para la conquista de la paz definitiva; y,
4.- Si la Convención cree, en suma, que mi permanencia en el poder es un obstáculo para la realización de los ideales revolucionarios”.
A continuación, el Primer Jefe expresa en el documento de referencia, las condiciones que impone para su retiro:
1.- Se establecerá un gobierno preconstitucional apoyado por el Ejército Constitucionalista, que se encargue de realizar las reformas sociales y políticas que necesita el país, antes de que se establezca un gobierno plenamente constitucional;
2.- El general Villa renunciará, no a su candidatura a la presidencia o vicepresidencia de la República, que nadie le ha ofrecido, sino a la Jefatura Militar de la División del Norte, retirándose como yo, a la vida privada, y renunciando a toda injerencia en los asuntos públicos del país y a toda pretensión de dominio político de él, saliendo de la República si la Convención acuerda que yo también deba expatriarme; y,
3.- El general Zapata renunciará al mando de sus fuerzas y toda pretensión a puestos políticos, locales o federales, retirándose igualmente del país y entregando las fuerzas que ahora lo reconocen como jefe al gobierno que la Convención constituya”.
Para concluir, en un tono que a algunos delegados les dejó cierto sabor a amenaza, el señor Carranza expresó que “mientras la junta de Aguascalientes encuentre la posibilidad de solucionar patrióticamente las dificultades existentes, marcharé de acuerdo con ella; pero si llegare un momento en que dicha Junta no pudiera seguir adelante porque en otros no hay el mismo espíritu de abnegación y patriotismo que en mí, entonces, si la salvación del país y el triunfo de la revolución así lo exigen, en mi carácter de Primer Jefe, llamaré a mi lado al Ejército Constitucionalista que me reconoce como tal, para luchar contra los enemigos de la libertad del pueblo mexicano”.
Acto seguido, la sesión fue suspendida para que los delegados puedan reflexionar sobre estas cuestiones y decidir en la próxima lo procedente. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com <mailto:carlos.migrante@gmail.com>).