Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., 28 de octubre de 1914.
La sesión de hoy dio principio a las 10:00 hrs., bajo un clima de tensión provocada por los acontecimientos de ayer. Al discutirse el acta respectiva, el delegado Ruiz pidió que se hiciera constar en ella una protesta de la Asamblea por las palabras de Díaz Soto y Gama. Sin embargo la propuesta no se aprobó.
Luego pasó a discutirse el siguiente dictamen de la Comisión de Poderes: “La contestación que el general Emiliano Zapata ha dado a la comunicación en que se invitó al Ejército Libertador para que envíe sus delegados a esta Convención, hace la petición a esta Honorable Asamblea, para que se conceda a la delegación del señor general Zapata voz y voto en las deliberaciones que surjan, con motivo del desempeño de su mandato, a fin de que la Convención pueda continuar sus labores. El oficio que contiene esta petición ha sido enviado a la Comisión de Poderes para que rinda el dictamen correspondiente. La primera parte del oficio en cuestión dice que la delegación ha sido enviada, a fin de que se expongan de viva voz los motivos por los cuales no es posible desde luego enviar a los jefes o delegados que los representen; pero la petición hace suponer que algunos otros asuntos se han encomendado a la delegación, para cuya discusión y resolución se pide voz y voto para los delegados. Para comprobar si efectivamente la delegación tiene encomendados otros asuntos, el general Ángeles inquirió con las personas de la delegación sobre esta cuestión y fue autorizado para declarar que, entre los asuntos que la delegación tiene a su cargo, existen dos de tan grande importancia que de su resolución dependerá el que el Ejército Libertador se una o no al Ejército Constitucionalista. En vista de lo cual, la Comisión de Poderes dictamina que: dependiendo de la resolución de esos asuntos la pacificación de la República, la Convención debe resolver favorablemente la petición hecha por el señor general Emiliano Zapata, de que se conceda voz y voto en Juntas Previas, a sus delegados, en los asuntos que les ha encomendado”.
Luego de una larga discusión, el representante Murrieta dijo lo que todos sabíamos: que se estaba perdiendo el tiempo, por lo que pedía que los surianos pasaran al foro a ocupar sus asientos de ayer, para así llegar a un acuerdo. Acto seguido, Roque González Garza solicitó que se suspendiera la sesión de Convención para pasar a junta previa y discutir en ella el dictamen y el articulado del Plan de Ayala.
A continuación, se leyó un escrito del general Hay en el que propone “que se suspenda la sesión de Convención y se abra una sesión extraordinaria”. La propuesta fue aprobada y el secretario declaró que se abría sesión extraordinaria.
A partir de la discusión que generó esta medida, Hay modificó su propuesta en lo siguiente: que en vez de que se abriera sesión extraordinaria, fuera junta previa. El objetivo de la medida, señalado por el secretario, sería “para tratar asuntos especiales sine qua non, que los señores comisionados del Sur ponen para ser delegados a la Convención. Después de esto previo, se tratará si se admiten o no como delegados definitivos”.
Posteriormente hizo uso de la palabra Paulino Martínez, para expresar su confianza en que finalmente se realizará la unificación. “Lo que la Revolución del Sur quiere en primer lugar -informó-, es vuestra adhesión a los principios del Plan de Ayala; esos principios están condensados en estos artículos a los cuales voy a dar lectura:
Artículo 4: La Junta Revolucionaria del Estado de Morelos manifiesta a la Nación bajo formal promesa: que hace suyo el Plan de San Luis con las adiciones que a continuación se expresan, en beneficio de los pueblos oprimidos.
Artículo 6: Como parte adicional del Plan que invocamos, hacemos constar: que los terrenos, montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, científicos o caciques a la sombra de la tiranía y de la justicia venal, entrarán en posesión de estos bienes inmuebles desde luego, los pueblos o ciudadanos que tengan títulos correspondientes de esas propiedades, de las cuales han sido despojados por la mala fe de nuestros opresores, manteniendo a todo trance, con las armas en la mano, la mencionada posesión, y los usurpadores que se consideren con derecho a ellos, lo deducirán ante los tribunales especiales que se establezcan al triunfo de la Revolución.
Artículo 7: En virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos, no son más dueños que del terreno que pisan, sufriendo los horrores de la miseria, sin poder mejorar en nada su condición social, ni poder dedicarse a la industria o a la agricultura por estar monopolizados en unas cuantas manos las tierras, montes y aguas; por esta causa se expropiarán, previa indemnización de la tercera parte de esos monopolios, a los poderosos propietarios de ellas, a fin de que los pueblos y ciudadanos de México obtengan ejidos, colonias, fundos legales para pueblos o campos de sembradura o labor, y se mejore en todo y para todo la falta de prosperidad y bienestar de los mexicanos.
Artículo 8: Los hacendados, científicos y caciques que se opongan directamente al presente plan, se nacionalizarán sus bienes y las dos terceras partes que a ellos les correspondan, se destinarán para la indemnización de guerra, pensiones de viudas y huérfanos de las víctimas que sucumban en la lucha del presente Plan.
Artículo 9: Para ejecutar los procedimientos respecto a los bienes antes mencionados, se aplicarán leyes de desamortización, según convenga: pues de norma y ejemplo pueden servir las puestas en vigor por el inmortal Juárez, a los bienes eclesiásticos que escarmentaron a los déspotas y conservadores, que en todo tiempo han pretendido imponernos el yugo ignominioso de la opresión y el retroceso.
Artículo 12: Una vez logrado el triunfo militar de la Revolución, una Convención formada por los jefes revolucionarios de los distintos Estados, nombrará un presidente provisional de la República, que durará el tiempo que dicha Convención señale y se sujetará al programa de Gobierno que la misma acuerde, para que durante ese periodo y bajo ese gobierno se lleven a la práctica los principios contenidos en este plan y los demás de carácter revolucionario, que apruebe la referida Convención”.
Luego que Martínez terminó de leer, el secretario presentó la siguiente proposición: “Por ser unánime la opinión de la Asamblea, se declare que se aceptan los principios contenidos en el Plan de Ayala, y que, según el mismo plan, están contenidos en los artículos cuatro, seis a nueve, 12 y 13, excluyéndose los otros por no entrañar ningún principio revolucionario”.
Acto seguido, el presidente suspendió la junta para reanudarla en la tarde, “dando algún tiempo a los señores delegados para que mediten el asunto y supliquen a la vez a la Comisión del Sur se sirva proporcionar un suficiente número de ejemplares del Plan de Ayala, para distribuirlos entre los señores delegados, y puedan con más facilidad estudiar los artículos que están a discusión.
La sesión se reanudó a las 16:30 hrs,. con la aprobación, en lo general, de los principios contenidos en el Plan de Ayala. Luego se pasó a discusión particular, comenzando con el artículo cuatro.
Después de debatirlo, Martínez y Soto y Gama lo presentaron reformado: “La Revolución hace suyo el Plan de San Luis en sus artículos tres y cuatro, que son los que consignan preceptos aún aplicables, con las adiciones que en seguida se expresan”.
Acto seguido, se presentó una nueva proposición, que quedó de la siguiente manera: “La Convención Revolucionaria reunida en Aguascalientes hace suyo el Plan de San Luis Potosí en aquellos preceptos que sean actualmente aplicables, con las adiciones que a continuación se expresan, en beneficio del pueblo mexicano: sufragio efectivo, no reelección; supresión de las jefaturas políticas; exigencia de responsabilidades a los empleados públicos.
Al final, la Asamblea decidió dejar la discusión de esta propuesta para cuando se encuentren ejemplares del Plan de San Luis Potosí, debido a que muchos delegados dijeron no recordar lo que dice el mencionado documento.
Luego se discutieron y aprobaron los artículos seis, siete, ocho y nueve, éste último sin discusión. Al llegar al 12, la Asamblea lo aprobó también sin debatirlo. Sin embargo, el general Álvaro Obregón señaló que se estaba aceptando sin entenderlo realmente. Paradójicamente, fue este artículo el que más discusión provocó para, finalmente, ser aprobado de la siguiente manera: “Una vez logrado el triunfo militar de la Revolución, una Convención formada por los principales jefes revolucionarios de los distintos estados, nombrará un presidente provisional, que durará el tiempo que dicha Convención señale y se sujetará al programa de gobierno que la misma acuerde, para que durante ese periodo y bajo ese gobierno que la misma acuerde, se lleven a la práctica los principios contenidos en este Plan y los demás de carácter revolucionario que apruebe la referida Convención”.
Acto seguido se presentó una propuesta de modificación del artículo 13, que fue redactada en los siguientes términos: “Los principales jefes revolucionarios de cada estado, en Junta, designarán al gobernador provisional del estado a que corresponde, y éste elevado funcionario convocará a elecciones para la debida organización de los poderes públicos, con el objeto de evitar consignas forzosas, que labran las desdichas de los pueblos”. Luego de una dilatada discusión, la proposición fue aprobada con la siguiente adición: “En los estados en que no haya habido revolución a juicio de la Convención, la misma designará sus gobernadores”.
Luego, Eduardo Hay propuso que se declarara terminada la sesión extraordinaria y se pasara a sesión secreta, para tratar un asunto importante y urgente. La proposición fue aceptada, dando paso a la sesión secreta.
En esta ocasión sí pudimos enterarnos cuál fue el tema a debatir. Se trata de la contestación que Don Venustiano Carranza dará a la invitación de esta Asamblea para asistir a la Convención.
Roque González Garza se opuso violentamente a que algo tan importante para el país se tratara secretamente. La Asamblea estuvo de acuerdo y se decidió analizar en sesión pública tan delicado punto. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com).