Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

 Aguascalientes, Ags., 22 de octubre de 1914.
Hoy, como todos los días, las cercanías del teatro Morelos se vieron muy concurridas por personas deseosas de entrar a las sesiones de la Convención. Sin embargo, por la capacidad del teatro esto no es posible, debido a lo cual muchos de los presentes se ven obligados a permanecer afuera, a la espera de noticias. Por su parte, otros prefieren retirarse, no sin sentirse decepcionados.
La aglomeración ha sido tal, que se ha optado por situar en las puertas del teatro un piquete de soldados que resguardan la entrada, aunque también hay que admitir que el desorden ha sido mínimo.
La sesión de hoy inició a las 15:40 hrs., con la aprobación de la moción presentada por el general J.J. Cervantes, de que “se haga una excitativa a todos los generales, a fin de que concurran personalmente a esta Asamblea”. A continuación se procedió a la discusión, aprobación y juramento de los nuevos delegados.
Acto seguido, Gregorio Osuna protestó, porque hace algunos días envió un telegrama a su representado, el señor general Jesús Carranza, contestándole éste, posteriormente, no haberlo recibido. “Ocurrí a la oficina telegráfica a informarme del motivo y me dicen lo siguiente -explicó-: para hacer averiguación, se buscó su telegrama y no se encontró. Probablemente se lo llevó el censor sin dar aviso. Deseo saber si hay censor en el telégrafo, porque no tenía conocimiento de ello, y en segundo lugar, si tiene derecho a sustraer de él los mensajes sin dar aviso a los interesados”.
Guillermo García Aragón informó que la Junta de Gobierno Neutral, a la que pertenece, acordó establecer la censura telegráfica. “Últimamente se pasó una nota al telégrafo diciéndoles a los telegrafistas que todo mensaje que fuera en clave o cifrado, fuera pasado a la comisión de Gobernación, para que pudiera decir si estos mensajes podían pasar” -agregó-.
Osuna respondió que las atribuciones dadas por la Asamblea a la Junta de Gobierno Neutral no incluían la requisa de correspondencia privada. “Yo no hubiera tenido inconveniente alguno en dar la clave para que se descifrase -aseveró-, puesto que no conspiro contra nadie”.
García Aragón aseguró que no se sospechaba que los delegados conspiraran, sino que se hizo para que “no pasaran ciertos mensajes a la prensa, y que se tuviere conocimiento de cuáles eran las noticias que iban de aquí, para no estorbar la marcha de la Convención”.
Este debate tuvo como resultado el que la Asamblea aprobara lo siguiente: “que se retiren desde luego los censores de la prensa y que los delegados puedan mandar sus mensajes en clave”.
A continuación, se leyó un mensaje del general Felipe Ángeles, en el que informa de su traslado al estado de Morelos. “Tanto, durante el trayecto como a nuestra llegada a Cuernavaca -dice Ángeles en su comunicación-, fuimos recibidos con cortesía y cordialidad. Estuve conferenciando con el señor Zapata, quien me comunicó que enviará una comisión con nosotros, que saldrá mañana para México y Aguascalientes”.
Acto seguido, se presentó la proposición de que se ampliara el plazo inicialmente concedido para que los zapatistas se presenten en la Convención hasta el día 28. Gregorio Osuna consideró que era suficiente hasta el 24. Finalmente la Asamblea desechó el día 28 y optó por el 26 como fecha límite.
Luego se leyó un telegrama de Maytorena, en donde informa de su intervención para la liberación de los presos políticos, “por cooperar a los patrióticos deseos de la Convención en bien de la paz pública, además de haber dictado orden de suspensión de hostilidades”.
“Sin embargo -continúa el mensaje-, como el general Hill ha publicado con su firma que sólo obedecerá órdenes directas del señor Carranza, considero como una justa medida de prudencia proceder en la forma que indica esa Convención, cuando ella tenga la seguridad de que Hill acatará sus disposiciones, pues de otro modo el sacrificio será para mis fuerzas, las cuales al retirarse de sus avanzadas frente a las trincheras de Hill, éste podrá ordenar nutrido fuego sobre las fuerzas del estado”.
Inmediatamente después se leyó una comunicación del general Ramón Sosa que, como se recordará, es el delegado que la Convención envió a Sonora para informarse sobre la situación en ese estado. Sosa dice en su mensaje que conversó con Maytorena y lo encuentra dispuesto a acatar las disposiciones de la Convención.
A continuación, la asamblea levantó la sesión pública para entrar en secreta. A la salida del teatro Morelos tuvimos la oportunidad de conversar con el Lic. José Vasconcelos, al que encontramos bajando las escaleras del recinto rumbo a la calle.
Nos dijo que él no fue de los reos políticos recién liberados, sino que escapó de los carrancistas por sí mismo. El oaxaqueño nos informó que se encuentra en esta ciudad gracias a la gentileza del general Felipe Ángeles, ya que al escapar no le fue posible encontrar transporte alguno. Sin embargo, un amigo suyo le comentó que Ángeles salía para Aguascalientes, y que ese amigo -cuyo nombre omitió por razones de seguridad. “Llámele Nájera si quiere” -nos dijo-, le solicitó al general Ángeles en su nombre, le diera cabida en su tren, cosa que desde luego hizo el caballeroso militar.
Al preguntársele si tiene alguna función oficial en la Convención, el ilustrado personaje nos informó que no, pero que el general Antonio Villarreal le había pedido que preparara un estudio sobre el carácter soberano de la Convención.
Declaró el abogado que Villarreal le pidió el mencionado estudio, ya que “se están creyendo obligados muchos de estos generales ignorantes, a obedecer el primer llamado que Carranza les haga con amenaza de proceso como militares; y es necesario convencerlos de que la autoridad la tiene la Convención y no Carranza”. Al preguntársele si esas habían sido las palabras de Villarreal, nos aseguró que sí.
Al igual que hicimos con el señor Alessio Robles, preguntamos también al jurisconsulto Vasconcelos sobre si tuvo problemas para encontrar alojamiento en la ciudad.
El hombre, ya un tanto impaciente por el tiempo que este repórter le robaba, nos contestó que sí. “El día que llegué -nos dijo-, el doctor Puente me alojó en el cuarto de un capitán villista que estaba de guardia nocturna y regresaría a dormir a las seis de la mañana -yo llegué en la madrugada, a las tres-. El cuarto de esa noche tenía puerta sobre la plaza. Por desgracia, el alojamiento que finalmente encontré es incómodo y escaso de higiene. Afortunadamente la ciudad cuenta con buenos baños de agua caliente”.
Abusando de la paciencia de nuestro entrevistado, le pedimos su opinión sobre la Convención.
“Mire joven -comenzó-, la primera tontería de la Asamblea fue declararse Convención de Militares, lo que dejó fuera al elemento civil de la Revolución”. El licenciado Vasconcelos se disculpó de no profundizar más en estas ideas, pero aseguró tener mucho trabajo con su estudio sobre la soberanía. Sin embargo, prometió ampliar sus declaraciones en otra oportunidad, cosa que desde luego esperamos. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com <mailto:carlos.migrante@gmail.com>).