Carlos Reyes Sahagún

Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., a 20 de octubre de 1914.
La sesión de hoy comenzó con la ya común discusión de credenciales y juramento de los nuevos representantes. Luego se presentó la petición del delegado general Joaquín Casarín para salir de la ciudad de Aguascalientes y apersonarse con su representado, el señor general Ignacio Pesqueira, ah pedido de éste. La solicitud trajo consigo un largo pero interesante debate cuyos puntos principales son los siguientes:
Mauricio Contreras opinó que para que Casarín se retirara era necesario que Pesqueira viniera a asumir su propia representación.
Por su parte, Samuel M. de los Santos señaló que el caso entrañaba un dilema: “no dejar ir al señor Casarín significa hacerlo desobedecer una orden superior. El señor Casarín es representante del señor Ignacio Pesqueira, y si él lo llama porque no quiere estar representado aquí, pues con mayor razón hay que darle el permiso”.
Eulalio Gutiérrez cuestionó lo anterior al preguntar sobre lo que pasaría con la firma asentada en la bandera. “No señor-respondió Santos-, el señor es representante y es militar; el Ministro de la Guerra es jefe de él, desobedece al jefe”.
Eulalio Gutiérrez volvió al ataque con una intervención que causó aplausos y risas entre los asistentes. Estas fueron sus palabras: “yo creo que el caso del señor Pesqueira es un caso que puede tomarse para poner un precedente. Yo tengo la creencia de que el señor sea una persona bastante honrada; pero puede suceder esto: que hay algunos generales compañeros míos que en lo personal son amigos: pero que pueden hacer una jugadita como la de un jugador fullero que manda el albur a una carta, si viene el albur recoge el dinero y si no, recoge la apuesta diciendo: no, si no fue de veras, y se va”.
“El caso del señor Pesqueira podría resumirse de esta manera -agregó-: como ve probablemente que la Asamblea no responde a sus intereses, puede decir: no fue de veras y se echa la apuesta a la bolsa”.
Eugenio Aguirre Benavides declaró que debía sentarse un precedente con toda energía. “Somos ciudadanos armados que respondemos de nuestros actos y que no tenemos superiores. El caso del señor Casarín, llamándolo el señor Pesqueira, obedeciendo, si la Asamblea aprueba ese incidente, mañana, pongo por caso, que Villa llama a todos los jefes y ¿qué hace la División del Norte?, ¿va a obedecer esa orden? Indiscutiblemente que no. El mismo lo ha manifestado aquí de una manera clara y terminante, que somos ciudadanos capacitados en la forma que queramos; y, como digo de Villa, digo de cualquiera otro jefe, corporación o cuerpo de ejército; y esta Asamblea que se ha unificado, que tiene tendencias tan hermosas, caería por el suelo en sus grandes deseos y perdería su programa hermosísimo por caprichos, por obedecer órdenes superiores”.
Eduardo Hay agregó que debía evitarse la posibilidad de que “haya personas que al cambiar de criterio por no estar perfectamente bien enteradas de lo que pasa en esta Convención, pretenden también cambiar a sus delegados. Yo creo que en casos como éste se debía tomar la disposición de que ninguna persona pudiera cambiar a sus delegados”.
Después de tanto discutir… No se acordó nada, ya que el secretario procedió a dar lectura de un comunicado del señor Carranza, en el que agradecía a la Convención su gentileza por haberlo invitado, aunque no informa si vendrá o no.
Después, se leyó un mensaje del comandante militar de San Luis Potosí, en el que da a conocer que ya están en camino a esta ciudad los reos políticos a que la Convención ha hecho referencia.
Posteriormente, el secretario leyó una proposición signada por los delegados Siurob, Mariel, Villarreal, González Garza y Eulalio Gutiérrez, proponiendo que se forme una comisión que redacte el programa de gobierno. La propuesta fue turnada a la Comisión de Gobernación.
Acto seguido, la secretaría sometió a la consideración de la Asamblea el siguiente dictamen: “Dígase al señor Rolland, que la Convención toma providencias para que tanto los corresponsales extranjeros como los del país, se conduzcan con verdad en sus reportazgos. Dígase a los corresponsales de la prensa aquí presentes, que deben conducirse con la verdad, e insistir con los directores de sus respectivos periódicos, que sean publicados íntegros sus reportazgos. El corresponsal que no cumpla con las disposiciones de esta Convención será expulsado de Aguascalientes o del lugar en que se encuentre esta Asamblea”.
A continuación la Convención aprobó que se publique un periódico que sea el órgano de la misma. Su director será Heriberto Frías. Después, se informó de la proposición de Juan Hernández, de que “se nombre una comisión que redacte las bases que normarán las trascendentales labores que esta Asamblea llevará a cabo para resolver los problemas nacionales, y el de pacificación orgánica del país”. Como respuesta, la comisión de Gobernación propuso que se aprobara el nombramiento de una comisión encargada de la redacción del programa de gobierno.
José Siurob interpeló a la Mesa inquiriendo el por qué no se le ha dado curso a su proposición formulada hace varios días y que dice: “por ser un asunto de gran interés, se nombre con los miembros más idóneos de esta Asamblea una gran comisión, que se llamará de Programa y que se encargará de redactar y de formar el programa que debe sostener el candidato a la Primera Magistratura, que resulte del seno de esta Asamblea”.
Por su parte Villarreal pidió que se apresurara el nombramiento de esta comisión, debido a que es un arduo trabajo que tarda varios días. “Estos son precisamente los días que deben aprovecharse porque tenemos asuntos que no son de gran interés en la Asamblea, y por lo mismo, pueden dedicarse los comisionados a formular ese programa que tanta falta nos hace. Es necesario que nos preocupemos más de los principios que de los demás asuntos que son de orden secundario”.
Siurob pidió que por ser de obvia y pronta resolución, se sometiera inmediatamente su propuesta a la consideración de la Asamblea. Eulalio Gutiérrez protestó argumentando lo siguiente: “yo he presentado como treinta proposiciones y no se ha dado lectura a ninguna. El otro día las hallé ahí hechas pedazos”. Finalmente se solidarizó con los firmantes de la propuesta para “no estar perdiendo el tiempo o irnos a dormir”.
En seguida de que la proposición fue aprobada, se presentó otra en la que se pide el nombramiento de comisiones de estilo y del programa de reformas inmediatas que deberá poner en práctica el gobierno provisional que emane de esta Convención.
La propuesta fue aprobada en lo general. Los sugeridos para integrar la Comisión de Programa son los siguientes: Eugenio Aguirre Benavides y Felipe Ángeles, de la División del Norte; Alberto Piña, representante del gobernador Maytorena; José Inocente Lugo, de la División del Sur; Felipe Gutiérrez de Lara, del Cuerpo del Ejército del Noroeste; J. J. Ríos, del Cuerpo del Ejército del Noreste; José Rodríguez Cabo, de Quintana Roo; Daniel Cerecedo Estrada, de la División de Oriente; y además dos delegados del Ejército Libertador del Sur, a nombrarse con posterioridad. También se incluyó a David Berlanga.
Eduardo Hay se opuso a que se dieran nombres, para que así la Asamblea pueda elegir libremente. Su propuesta fue aprobada. En seguida, pidió que se pasara lista nuevamente, “pues parece que los miembros de esta Asamblea se han ausentado indebidamente y es necesario ver a aquellos que no desean cumplir con sus deberes” -dijo Hay-.
Una vez realizado el procedimiento, se vio que eran aproximadamente 46 delegados los que se encontraban ausentes.
Francisco Serrano aseguró que “en la Asamblea empieza notarse ese decaimiento cotidiano de sus miembros; ya hemos visto por la práctica que ya desde cuando llegamos a este estado, no se dice ni se hace nada útil; podría suspenderse la sesión o suplicar que todos estuvieran más atentos y discutiendo asuntos más trascendentales que los que se han estado tratando”.
Enrique Paniagua preguntó cuál era el quórum de la Asamblea. El secretario le contestó que, de acuerdo a la costumbre, el número de delegados era de 130, por lo que el quórum se lograba con 66 delegados. “Las dos terceras partes se encuentra aquí” -agregó-.
Sin embargo la Asamblea contestó que no estaban presentes las dos terceras partes, González Garza aclaró que entre los 46 faltistas se encontraban los miembros de comisiones que estaban deliberando, para que se tenga presente.
En vista de la falta de quórum, se levantó la sesión. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com <mailto:carlos.migrante@gmail.com>).