Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

Aguascalientes, Ags., 19 de octubre de 1914. En este día la reunión convencionista dio comienzo a las 10:20 horas, y el tema central fue la supuesta neutralidad de la ciudad de Aguascalientes. En principio se discutió el dictamen de la Comisión Revisora de Credenciales, que todavía no puede terminar con sus trabajos debido a que han seguido presentándose nuevos delegados. Luego de terminar la discusión y aprobación, los nuevos representantes prestaron el juramento reglamentario.
A continuación se leyó una propuesta presentada por los generales Gregorio Osuna, Álvaro Obregón y cuatro delegados más, en el sentido de que “esta Convención Soberana dé los pasos conducentes para que la neutralidad de esta plaza sea efectiva”.
En apoyo de la proposición, Obregón aseguró que “a muchos de los miembros de esta Asamblea se les han cometido ultrajes en la calle, fuera de la población y aun en la misma plaza, y creo que si la Mesa toma algunas medidas, podrá haber más garantías para los mismos delegados, y no se repetirán los casos a que me refiero”.
Aprovechando el momento, el delegado Marcelino Murrieta declaró lo siguiente: “debo decir que yo he sido ultrajado en la plaza pública por algunos soldados ebrios; algunos de los compañeros estaban conmigo, entre ellos estuvo el ciudadano Marciano González; al salir de la Convención algunos soldados ebrios nos pusieron la pistola en el pecho, obligándonos a decir que viviera Villa”.
Por su parte, el general Guillermo García Aragón, como miembro de la Junta Neutral de Gobierno de Aguascalientes, señaló que ese organismo no cuenta más que con los elementos que la Convención le asigna. “Nuestro cargo necesita fuerzas para hacerse respetar y nosotros hemos atendido solamente a la buena voluntad de los convencionistas aquí reunidos; si los soldados han faltado a sus deberes o los jefes que los tienen a su mando les permiten estas libertades, no está en nuestras atribuciones, y necesitaríamos ponerle un gendarme a cada señor delegado para hacerlo respetar. Porque hay policía; pero no son más que 100 hombres para cuidar la población; y en cambio, cada día traen 20, 15, 10 hombres de escolta cada uno de ellos. Estos mismos jefes deben evitar a sus soldados salir de sus cuarteles o tenerlos reducidos al orden y no permitir que haya una fuerza mayor en pugna contra una menor, como es la de 100 hombres para cuidar la ciudad.”
El mayor Francisco Mancilla intervino “para manifestar a la Mesa que yo también fui atacado en plena plaza de la población por un ebrio. Creí que era un caso aislado. Pero una vez que el caso mío no es el único, sino que hay varios, apoyo la proposición”.
Gregorio Osuna declaró por su parte que “yendo en un tranvía hace unos seis días, un grupo de individuos armados, pertenecientes a alguna escolta, paró el tranvía pistola en mano, diciendo que no pasaba nadie; el motorista interrogó con buenas palabras cuánto tiempo iba a permanecer ahí y después de ver que íbamos varios delegados, dijeron que cuando nos quitáramos de ese lugar; por fortuna no tardó mucho: hicieron a un lado sus caballos y pasamos. Esto expone a los delegados a tener un conflicto el día menos pensado, un conflicto callejero que sería perjudicial y deshonroso para un hombre que viene con una misión más alta que ir a matarse con un borracho en la calle”.
Osuna afirmó que, como todos sabían, “a una hora de camino hay 18,000 hombres, pertenecientes a una de las Divisiones”, en clara alusión a la División del Norte, y que muchos soldados vienen a Aguascalientes y podrían causar graves dificultades. “Yo creo que está en nuestro derecho pedir y exigir que se neutralice esto, de tal manera que estemos perfectamente tranquilos y seguros para tratar todos nuestros asuntos -aseguró-. Si por la vecindad de esta fuerza no fuera posible conseguirlo, tenemos otro medio muy sencillo: esta Convención, como Soberana que es, puede determinar cualquier otro lugar para ir a continuar sus sesiones allá”.
Jesús Garza consideró que los soldados que asaltaron a algunos delegados en días pasados en la estación de ferrocarriles, pertenecen a las tropas del general Villa. Por su parte, el representante villista Roque González Garza culpó de estos desmanes a la venta de alcohol. “Yo quisiera que se adicionara esa moción en el sentido de que serán severamente castigados los que se dediquen a la venta de alcohol durante el tiempo que duren estas conferencias -pidió-; yo, en nombre del jefe a quien represento, voy a hacer las gestiones conducentes con él, para que a la mayor brevedad posible los jefes de la División del Norte aminoren lo más que sea posible el número de oficiales que traen consigo, para evitar estos trastornos; pero exijo reciprocidad. El señor presidente de la Asamblea, el señor general Villarreal, ayer trajo consigo una enorme escolta de la División de Monterrey; estamos en igualdad de circunstancias.”
Villarreal contestó que había traído esa escolta para que lo protegiera en el camino y no en esa ciudad. “Yo entendía que era neutral esta ciudad y mi ánimo era devolver la escolta tan luego como llegara a Aguascalientes; estoy perfectamente dispuesto, aun antes de que se declare neutral y que se haga efectiva la neutralidad de esta ciudad, a devolver la escolta.” Además, aseguró que la protección que él trajo resulta insignificante comparada con las fuerzas que se pueden reunir alrededor de Aguascalientes. “La verdadera falta de neutralidad consiste en que muy cerca de Aguascalientes hay gran contingente de fuerzas, y eso creo que debía ser lo que se evitara -señaló en referencia al ejército que encabeza el general Villa-; yo quisiera que se nombrara una comisión que fuera a averiguar, efectivamente, qué fuerzas rodean a Aguascalientes, que nos hiciera saber si esas fuerzas vinieron aquí después de que se suspendieron las hostilidades, después de que se formó el gobierno neutral de Aguascalientes, y si deben seguir ahí, a pesar de que se haya declarado esa neutralidad.”
Más adelante, el general Villarreal dijo que “después de que se suspendieron las hostilidades, las fuerzas del general Villa avanzaron desde Zacatecas hasta muy cerca de Aguascalientes; se me ha dicho y creo que hay un fuerte grupo de esas fuerzas en Rincón de Romos y en otros lugares de la vía de aquí a Zacatecas. Yo no considero que pueda existir la neutralidad en Aguascalientes mientras tengamos fuerzas a las puertas de la ciudad, y creo que la Asamblea debe pedir, hasta lograrlo, que se retiren esas fuerzas hasta el lugar en que se encontraban al suspenderse las hostilidades, o que saquemos a la Convención de Aguascalientes y la llevemos a un lugar neutral”.
Orestes Pereyra contestó que “si admitimos que hayan venido fuerzas después de declarada la neutralidad y están en Rincón de Romos, en ese caso no están más o menos que a igual distancia de aquí, porque en Las Canteras hay fuerzas de las de aquí, y tan cerca estarían unas como las otras”.
Roque González Garza se mostró extrañado por la actitud de Villarreal, “porque en mi presencia se ha tratado ese asunto en lo privado, y es tanto más de extrañar la actitud del señor Villarreal, cuanto que habiendo estado aquí el señor Villa, no trató en la intimidad ese asunto, que ya parece va haciéndose enojoso”.
Aseguró que las fuerzas de la División del Norte de ninguna manera están amagando a Aguascalientes, como se ha dicho. “Al señor Villarreal se le han dado seguridades de que esas fuerzas se movieron porque en Zacatecas hay carencia absoluta de elementos para sostener el ganado y la alimentación de las tropas -declaró-, y tácitamente aceptó las razones.”
Pidió que quienes presentaron la propuesta especifiquen a cuántas leguas cuadradas no debe haber soldados, “pero no se aproveche una oportunidad para venir a hacer cargos injustificados, y sobre todo cuando en el seno de la intimidad se han aclarado las paradas”.
Una vez terminado este debate, el general Iturbe propuso que salgan de la ciudad las escoltas de los jefes que se encuentran en ella. David Berlanga se refirió a una sugerencia que presentó en días pasados, según la cual la Convención debía reconocer, para los efectos a que haya lugar, a la Junta Neutral de Gobierno. “Nosotros no tenemos ninguna fuerza, ni moral ni material, ni autorización de esta Asamblea para poder proceder” -declaró Guillermo García Aragón en apoyo a Berlanga-.
El general Eduardo Hay propuso que se retirara la propuesta inicial y que se reconociera a la Junta Neutral de Gobierno para que ella, con el apoyo de la Convención, actuara según lo estime conveniente. Obregón, como firmante de la proposición, pidió que se retirara, “porque juzgo que es una barbaridad lo que hemos pedido. Las palabras neutral y beligerante han desaparecido desde el momento en que se ha fusionado la revolución en una Asamblea soberana. Por consiguiente, la Mesa tiene facultad para ordenar a quien corresponda lo que crea más conveniente”.
La proposición fue retirada y luego Hay reiteró su pedido de discutir sobre la Junta Neutral de Gobierno. Por tanto, se leyó la siguiente sugerencia: “Propongo a la honorable Asamblea sean ratificados o rectificados los nombramientos recaídos a favor de los señores generales García Aragón y Ávila y el coronel Fuentes, como miembros de la Comisión Neutral Militar de Gobierno”. Acto seguido, Roque González Garza propuso que “en caso de ser ratificados dichos nombramientos, facúlteseles ampliamente para que, por cuantos medios estén al alcance de los nombrados, lleven a la práctica el aseguramiento del orden en el estado de Aguascalientes, contando con el apoyo decidido de la Asamblea”.
Ambas propuestas fueron aprobadas. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com <mailto:carlos.migrante@gmail.com>).