Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

OBREGÓN, HAY Y VILLARREAL DESERTAN

Aguascalientes, Ags., a ocho de noviembre de 1914.
Ayer recibió el señor Venustiano Carranza a la comisión enviada por la Asamblea para comunicarle los acuerdos a los que había llegado y que, como se sabe, incluyen su cese como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y Encargado del Poder Ejecutivo, y el nombramiento del general Eulalio Gutiérrez como presidente de la República.
Tal y como informamos en su oportunidad, el ciudadano Carranza, pretextando cosas más importantes que hacer, se rehusó durante algunos días a recibir a la citada comisión, que anduvo tras él por los estados de Querétaro, Puebla y Veracruz.
Cabe destacar que antes de que esta entrevista tuviera verificativo, los comisionados, estando detenidos en Querétaro, sostuvieron varias conferencias telegráficas con el referido señor Carranza, que con la terquedad que le es característica, insistió en que los enviados lo esperaran en Querétaro unos días y cuando él terminara con los asuntos que lo retenían en Córdoba, se trasladaría a aquélla para conferenciar.
Cuando los enviados le informaron que la Convención había aceptado sus condiciones de retiro, Carranza evadió contestar directamente. “No puedo desarrollar por telégrafo cuanto merece declararse tocante a los acuerdos de la Convención, pero de todo hablaremos cuando juzgue yo oportuno pasar a expresarme con ustedes en esa ciudad de Querétaro -contestó-. Sigo dispuesto a retirarme, con salvaguarda de los negocios políticos que ustedes mismos y los demás jefes me confiaron al ponerse bajo mis órdenes. Aquella Convención me ha herido, me ha menospreciado, me ha atacado en los fueros de mi dignidad. Quiero por eso serenarme y que ustedes se serenen, y que así ya todos tranquilos en nuestro ánimo, pongamos nuestro pensamiento en nuestras palabras.”
Se dijo que Carranza aceptó que los comisionados siguieran adelante, únicamente cuando éstos le informaron que de ninguna manera le exigían una respuesta, sino que sólo le comunicarían los acuerdos de la Asamblea.
Finalmente, la entrevista se realizó en la ciudad de Córdoba y el ex Primer Jefe impugnó los acuerdos de la Soberana Asamblea. “Mientras la Convención no acepte mis condiciones de retirar de hecho al general Villa del mando de la División del Norte, yo no me retiraré de la Primera Jefatura, porque tengo la absoluta seguridad de que Villa violará todas sus promesas y se convertirá en un instrumento de la reacción -dijo-. No son ustedes quienes echarán del país a Villa, sino yo mismo” -declaró a los comisionados-.
En otros aspectos, hoy regresó a esta ciudad el general Eugenio Aguirre Benavides, quien formó parte de la mencionada comisión, e informó que el señor Carranza está decidido a no dejar el poder, y que los otros miembros de la comisión, los generales Álvaro Obregón, Antonio Villarreal y Eduardo Hay, dijeron que no regresarán a la Convención.
Justo es decir que esta información causó una gran extrañeza entre los delegados, quienes recordaron que tanto Hay como Obregón fueron ardientes defensores de la Asamblea y en reiteradas ocasiones protestaron su lealtad a la misma y su intención de combatir a todo aquel que se negara a obedecer sus mandatos.
También se supo que el ciudadano Carranza envió una circular a los jefes constitucionalistas que todavía se encuentran representados en la Convención, ya sea por medio de delegados o personalmente, para que a la mayor brevedad posible abandonen la Asamblea y se reintegren a sus tropas. De otra manera -dice el mensaje- se exponen a ser separados de sus mandos.
Hoy tuvimos oportunidad de conversar nuevamente con el licenciado José Vasconcelos, a quien preguntamos sobre el futuro de la Convención, en vista de los últimos acontecimientos.
“Creo que la intriga que destruyó la candidatura presidencial del general Antonio Villarreal para el cargo hubiese acabado, como lo desea la nación, tanto con Villa como con Zapata y Carranza.”
Vasconcelos agregó que Villarreal es uno de los hombres más cultos, más inteligentes y más humanos de la Revolución, y seguramente habría propiciado una transformación del presidencialismo mexicano, permitiendo que los que lleguen sean los mejor preparados. “Y esto es lo que no convenía, ni al propio Obregón ni a los emboscados que en estas ocasiones esperan a que desaparezcan los caudillos notorios para entrar al poder por la puerta falsa del favoritismo, el incondicionalismo, el crimen y la traición” -dijo cada vez más encendido-. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.migrante@gmail.com )