Parte de vivir en sociedad implica la coexistencia con personas que, por sus condiciones físicas, socioeconómicas o psicológicas, no tienen la capacidad de acceder a las mismas oportunidades.

Esto es lo que se conoce como grupos vulnerables, y en este sentido, se han desarrollado diversos instrumentos con el objetivo de solventar las desventajas que éstos han tenido.

En el caso de las personas con discapacidad, se tenía un mecanismo conocido como “estado de interdicción” que esencialmente era un procedimiento por medio del cual un juez determinaba si un sujeto era capaz de ejercer sus derechos y cumplir sus obligaciones por sí mismo o si bien era necesario que se les designara un tutor.

Estas medidas se establecieron para que las personas que tenían una capacidad de razonamiento mermada no resultaran víctimas de abuso.

Sin embargo, este sistema tenía dos problemas:

  1. I) Creaba una falsa dicotomía donde la persona era capaz o incapaz y no se consideraba su aptitud para comprender ciertos temas o tomar decisiones.
  2. II) No se previó la posibilidad de que el abuso pudiese venir de los propios tutores y curadores.

Todas estas circunstancias llevaron a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declarara la inconstitucionalidad del estado de interdicción.

Esto nos lleva a plantearnos los siguientes cuestionamientos:

  1. ¿Qué pasa si una persona ya está en estado de interdicción?

Se puede iniciar un procedimiento para que cese la interdicción y para lo cual existen dos mecanismos:

  1. a) Una jurisdicción voluntaria tramitada ante un tribunal ordinario.
  2. b) Un juicio de amparo indirecto contra la resolución que declaró el estado de interdicción.
  3. ¿Qué pasa si una persona con discapacidad necesita ayuda para manifestar su voluntad?

Si bien existen personas que, a pesar de tener algún tipo de discapacidad psicológica, pueden tomar decisiones, existen algunas que no, y para estas últimas se prevén los “sistemas de apoyos”.

Éstos consisten en procedimientos que las autoridades deben establecer para que, a través de una persona de confianza, el incapaz pueda ejercitar sus derechos.

Estos “sistemas de apoyos” son completamente voluntarios y deben establecer salvaguardas en favor del incapaz para que la persona que se designe a su favor no cometa abusos.

Para establecer un sistema de mecanismos de apoyo existen dos vías: una jurisdicción voluntaria ante un juzgado civil o bien a través de un notario público.

  1. ¿Qué pasa si una persona con discapacidad no puede manifestar su voluntad?

Entonces nos encontraríamos en un supuesto excepcional, en el cual el juzgador debe verificar dos cosas:

  1. Que se presente un riesgo a los derechos e integridad de la persona.
  2. Que, pese a haberse hecho esfuerzos reales, no sea posible determinar la voluntad de dicha persona.

En estas circunstancias, cualquier persona podrá acudir ante una autoridad jurisdiccional civil o familiar para que determine apoyos para que la persona con discapacidad ejerza su capacidad jurídica.

Para determinar estas medidas, el juzgador está obligado a actuar bajo el principio de “mejor interpretación posible de la voluntad y las preferencias” de la persona que recibe el apoyo.

Además de lo anterior, la autoridad jurisdiccional deberá establecer revisiones periódicas para verificar que la persona o personas designadas como apoyos estén cumpliendo con su mandato.

Como se puede apreciar, la intención de la Corte al eliminar el procedimiento de estado de interdicción es pues que el mismo violentaba la dignidad humana y hacía una restricción desproporcionada a los derechos humanos.

Sin embargo, también es cierto que la Corte ha aumentado sustancialmente las tareas que los juzgadores deberán desempeñar sin aumentarles los recursos, las capacidades técnicas y sin establecer lineamientos de actuación claros.

Por lo cual, debemos ver cómo se irán dando las cosas e ir construyendo criterios, principios y normas que permitan a las personas con discapacidad poder recibir el apoyo que necesitan para poder hacer valer sus derechos.

¿Ustedes qué opinan? Pueden mandarme sus comentarios a mi correo electrónico: rubenmoreno0034@gmail.com