Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores como es de su conocimiento en estas semanas me he dedicado a compartir con ustedes a modo de difusión el contenido de la iniciativa de la Ley General de Aguas que precisamente fue discutida en comisiones en la Cámara de diputados la semana pasada y se ha creado una efervescencia al respecto, en mi columna pasada les transcribí el contenido de los artículos del 27 al 32 que hablan precisamente del derecho humano al agua, en donde se aborda este tema del agua como un derecho humano, antes de comentar al respecto me permitiré transcribir lo que dice el artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su párrafo VI:

“Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible, el Estado garantizará este derecho y la ley definirá las bases, apoyos y modalidades para el acceso y uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos, estableciendo la participación de la federación, las entidades federativas y los municipios, así como la participación de la ciudadanía para la consecución de dichos fines”.

En lo personal tomando en consideración lo que establece la Constitución y los artículos citados la semana pasada y que enumero en el primer párrafo de esta columna, no veo la manera de que se vulnere el derecho humano al agua, como ha surgido en la paranoia que tiene muchos tintes electoreros y estos han terminado lastimando en las últimas décadas la sustentabilidad del agua.

El tema da para mucho, debo advertir que no por el hecho de que exista en el artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los citados de la Ley General de Aguas con eso automáticamente se custodie y garantice el fiel cumplimiento al derecho humano al agua, definitivamente hay lagunas en la ley y en el sistema jurídico si pueden vulnerar dicho derecho. Lamentablemente muchas de las voces sólo piensan o tienen la visión del derecho de las personas al agua y no del derecho humano al agua, que son conceptos distintos.

La historia mexicana con las “baratijas” que suelen ofrecer diversos candidatos con tal de obtener votos, han lesionado severamente los recursos naturales, sean verdes, con sus falacias de “circos sin animales”, izquierdas que deben ser sociales y no “populistas”, o maniqueas que manejan a un “pueblo bueno” y fuera de él todo es malo, como consecuencia se tiene que los que en teoría serían organismos operadores, son en su mayoría en este país fantasmas, que dan lástima por su ineficiencia y precaria situación insisto que por falta de disciplina y congruencia, han sido las “cajas chicas” de los gobiernos municipales afectando la calidad del servicio y por supuesto hundiendo las finanzas municipales, más aun atentando severamente contra la sustentabilidad del recurso, sólo les interesa satisfacer personas, no a la humanidad misma y de esta situación no se escapa ni la derecha política, ni el autodenominado centro.

Corrupción, incompetencia e ignorancia ha causado estragos que sumados a la desinformación de quienes deben contar por su cargo con conocimientos básicos, confunden a la ciudadanía, es irresponsable no considerar otros problemas que se avecinan por distraerse y pensar en votos, o hay otras experiencias como el SIAPA en la zona metropolitana de Guadalajara, que entre otras ineficiencias que presenta, padece los estragos de un sindicalismo que desangra al erario, ante lo cual municipios que apenas muestran indicios de eficiencia como Tlajomulco de Zúñiga son un jugoso apetito para el SIAPA y seguir alimentando la ineficiencia.

Aguascalientes es un ejemplo cuando el servicio de agua potable y alcantarillado es concesionado una empresa, y causó descontento en una primera experiencia privatizadora, no la mejor, pero al convertirse en una bandera electoral se provocó un daño con alto impacto, se prorrogó el denominado título de concesión por años más, y lo peor “desaparecieron las sanciones”, así como una serie de anomalías en un documento que ni siquiera merece el título de “Concesión”, porque ni siquiera cumple con las características que debe tener la concesión en el más amplio sentido jurídico, una concesión bien llevada no tiene porque implicar lesiones al usuario, el Estado debe ser la instancia que garantice el cumplimiento del derecho, pero con instrumentos legales y visiones vagas no se puede garantizar.

Hay conceptos como la desaparición de la asignación y que será sustituida por la concesión, otros como la suspensión y restricción, que también abordaré más adelante, ahora por cuestión de espacios les comento que es muy importante ser honestos y conocer el tema no sólo hablar por hablar, recordarán que en este espacio, les he mencionado el caso de que “es un mito que el agua se va a acabar” como dicen especialistas en hidráulica, que hay agua suficiente, refiriéndose al mar, y apostar a los trasvases a los cuales sí les veo riesgos irreversibles.

El problema de la concesión es que no sea debidamente tratada en ley ni en reglamentos, no que exista, y depende en que apartado o proceso de un servicio sean concesionados, “no privatizados”, porque Aguascalientes tiene de alguna manera privatización del servicio, no concesión, lo cual si es distinto. La semana próxima les comentaré los temas de la concesión, privatización y asignación, y sin tintes electoreros lo que yo considero riesgos en la privatización y en concesiones mal manejadas, por que recuerden amables lectores, hay muchas acciones y tareas que deben emprenderse para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com twitter: @saul_saalflo

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