Con los mejores deseos para todos en este año que ha comenzado; resulta importante comenzar el año puntualizando algunas ideas sobre lo sucedido en las últimas horas en los Estados Unidos de Norteamérica. Habrá que recordar, que ya desde hace más de un año, este espacio ha sido utilizado para reflexionar sobre la democracia en nuestro continente, siendo que, específicamente hemos dado puntual seguimiento a toda la jornada electoral presidencial de nuestro país vecino y ahora, no será la excepción.

Basta con recordar, que los Estados Unidos de Norteamérica han sido considerados culturalmente como “la cuna de la democracia moderna”; y si bien su complejo esquema electoral aun conserva algunos toques arcaicos, no podemos negar que durante los últimos años sus procesos electorales habían sido de altura y caracterizados por una auténtica clase de civilidad política.

Paradójicamente, esto ha terminado y desde hace unas horas Estados Unidos de Norteamérica comienza a sufrir una de sus más grandes crisis de civilidad política. Es por ello, que no debemos perder de vista el hecho de que, durante ya casi 4 años de gobierno, el Presidente Trump quizá no representó en la realidad una gran amenaza o realizó tantas locuras como se temía y todo parecía viento en popa para su reelección; sin embargo, llegó el pésimo manejo de la pandemia y con ello cayeron por completo tanto sus aspiraciones como sus probabilidades de continuar en el poder.

El perfil del Presidente Trump, parece encajar perfectamente en esta ola de políticos radicales que consolidaron el poder en los últimos años a lo largo y ancho del orbe, tratando de desprestigiar la actividad pública e intentando hacer parecer que cualquier persona tiene capacidad para gobernar o dirigir una nación.

A manera de resumen; resultará fundamental relatar brevemente que a unas horas de comenzar el ceremonioso conteo de votos en el Capitolio para certificar la victoria de Biden, el Presidente Trump decidió dar un discurso y enaltecer una protesta para argumentar que había existido un fraude en la pasada votación, situación que provocó que cientos de estadounidenses comenzaran a desplazarse a las afueras del recinto legislativo norteamericano. En la sesión conjunta para el conteo de los votos, se esperaba que fuera un mero acto protocolario sin mayor sobresalto; sin embargo, al desarrollarse el conteo de los votos, los manifestantes y simpatizantes de Trump decidieron combatir contra las medidas de seguridad, enfrentarse a la policía y comenzaron a ingresar al recinto, situación que provocó la inédita suspensión de la sesión. Acto seguido, el resultado es bien conocido por todos, una ola de violencia que terminaría en inclusive el fallecimiento de una mujer.

Todo lo anterior, pone en clara evidencia que la democracia es un sistema imperfecto y puede resultar tan frágil que sus consecuencias pueden cambiar el destino de un país en un abrir y cerrar de ojos; sin embargo, también pone en evidencia, que también en los Estados Unidos de Norteamérica, existe una clara crisis al respeto de un sistema de instituciones que durante años se había protegido. Resultaba impensable, por lo menos para nuestro país vecino, que el Presidente en funciones decidiría desafiar o incitar a desafiar al propio sistema político.

Y ahora, sólo el tiempo, será quien se encargue de llevarnos a conocer el fantástico desenlace de lo que pudiera parecer una serie para la televisión con 14 días de episodios inimaginables. ¿Será acaso que el Presidente Trump vivirá sus últimas horas como Presidente y se le enjuiciará a través del juicio político? ¿o bien entrará en funciones la mítica enmienda 25 que permite un relevo presidencial? ¿Culminará su periodo?…..

Dejo las interrogantes en el tintero de su imaginación, agradezco el favor de su lectura y les deseo a todos un excelente fin de semana.

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