Triste es la situación que se vive en cada época electoral cuando toma lugar lo que se denomina la guerra sucia. Para ser sensatos, las campañas oficialmente aún no comienzan, y en este limbo político conocido como precampañas, donde el ciudadano promedio comienza a ser víctima del bombardeo mediático tanto a favor como en contra de todos los partidos, se presenta algo más sucio y no es precisamente una guerra.

Lo que no vemos o por salud mental no queremos ver, es que indistintamente del partido, el ejercicio de la política y particularmente del poder es algo sucio, sin caer en una lógica argumentativa, la realidad es que los sucios son los políticos, no su guerra.

Y aunque parezca broma lo que estoy por narrar, es tan real como el que campaña tras campaña los partidos políticos a través de sus candidatos nos sigan viendo la cara a su antojo y el pueblo siga sumiso y esclavizado en la falsa esperanza del “progreso” y “el cambio”.

En los comicios electorales del año dos mil trece, varios municipios del país renovaron sus alcaldías, tal es el caso de Xalapa, Veracruz, donde lo que parecía en un principio como una jugarreta de mal gusto, terminó por llamar la atención de la prensa nacional y más importante, la internacional, tal es el caso de la CNN, la BBC, El Mundo, entre otros.

Esta es la historia del Gato Morris, mejor conocido como el Candigato. Ciudadanos de Xalapa postularon a un felino como candidato a Presidente Municipal. La postura era muy clara, invitaba a la ciudadanía a acudir a las casillas y ejercer su derecho al voto, pero en vez de marcar el recuadro de los candidatos oficiales, se pedía escribir el nombre del Gato Morris, a pesar de que se dejaba en claro que esos votos a la hora del conteo serían anulados; la situación de fondo no era votar por Morris por su calidad de gato, sino como un llamado a quien ha “perdido la fe en la clase política” y una protesta por el desacuerdo en contra de los candidatos de los partidos tradicionales.

El uso de las redes sociales permitió que el mensaje se expendiera como pólvora y de acuerdo a los resultados preliminares del día de la votación en julio del 2013 el gato se adjudico más de quinientos votos, convirtiéndolo en la cuarta fuerza electoral del Xalapa en la mencionada elección.

El hecho es que Veracruz no fue la única entidad federativa donde animales fueron postulados como candidatos, tal es el caso de Oaxaca donde en el municipio capital se postuló al Perro Titán y en Ciudad Juárez, Chihuahua el candidato fue El Burro Chon; donde sus respectivos eslóganes de campaña eran: “Titán: el único que te confiesa que sí va por el hueso” y del “Burro Chon: mejor un burro como presidente municipal, que un presidente burro”.

La página oficial del felino Morris sigue en vigencia y a la fecha cuenta con poco más trescientos diez mil “me gusta” (seguidores), lo cual lo ha convertido en un activista político con tintes sarcásticos pero haciendo una verdadera crítica a la corrupción con la que nos enfrentamos en nuestro país.

Para muchos parecería una burla y un insulto a la democracia, sin mencionar la falta de respeto a las instituciones y sus actores, pero demuestra que lo anterior es un ejemplo que cuando la causa es real y noble, el pueblo mexicano es capaz de unirse y actuar hacia un fin en particular y ese es vivir en un México mejor.

Correo: jleonlaradiaztorre@hotmail.com

Twitter: @ChemaLeonLara

 

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