Nuevamente, las tensiones entre la Unión Europea y Reino Unido aumentaron después del ajuste en los planes del gobierno británico de aprobar una ley que contradice los acuerdos del Brexit; los cuales, previamente ya habían sido acordados. Indaguemos.

A principios del fatídico 2020, se llegó a un acuerdo mediante el cual Reino Unido abandonaba la Unión Europea, después de cuatro años después de haber votado, en un referéndum, su salida. Con esto y después de 47 años, éramos testigos de la primera salida de una potencia del bloque del Viejo Continente.

En dicho acuerdo, se convenían, entre ambas partes, una manera, hasta cierto punto, pacífica de divorcio y en búsqueda de minimizar los daños colaterales. Boris Johnson incrementaba sus niveles de popularidad considerablemente.

Como es costumbre en todo lo relacionado con el tema BREXIT, las cosas no sucedieron en base a lo establecido. A principios de este mes, un frente de los 27 países de la unión advirtió al gobierno británico que no habrá una nueva oportunidad para un tratado de comercio si continúa con sus planes de violar los acuerdos del brexit.

Desde 2016, con la salida de Cameron, hasta julio del año pasado, con los incesantes intentos de May, no existía un acuerdo dentro del parlamento británico. Ambas cuestiones orillaron a desalojar la silla de Primer Ministro en dos ocasiones. De mediados a finales del 2019 y con un nuevo parlamento de mayoría conservadora, se ratificó un nuevo acuerdo y oficializó la salida de Reino Unido de la Unión Europea el 31 de enero de este año, con el visto bueno de la Unión Europea.

Hasta aquí, todo parecía que al fin los ingleses lograrían, después de años de ponerse de acuerdo, lo que, en teoría, tanto anhelaban desde hace tanto tiempo. Como es costumbre, no fue así.

A principios de septiembre, se dio a conocer que el gobierno de Boris Johnson presionaba para pasar una ley la cual, en última instancia, podría socavar el acuerdo de salida firmado a comienzos de año. Ante este panorama, Reino Unido podría perder la posibilidad de un nuevo acuerdo de comercio si aprueba dicha ley, advirtieron las autoridades europeas en Bruselas. Comenzamos de nuevo.

El proyecto de ley propuesto por Johnson, busca otorgar a su gobierno poderes para no consultar a la Unión Europea en casos de ayudas estatales que involucren el comercio de bienes entre Irlanda del Norte y el resto de la Unión Europea; lo que contradice, por razones obvias, lo previamente acordado.

La aspiración de ley también podría cambiar las exigencias para las empresas de Irlanda del Norte de completar declaraciones de exportación al expedir mercancías al continente europeo.

Entre los diferentes consensos que existen, se contabiliza que la salida de la Unión Europea, representará para el Reino Unido una caída en su PIB per cápita real en un mediano y largo plazo.

De no contar con un acuerdo comercial antes de la fecha límite a fin de año, todo el comercio entre ambos se llevaría a cabo bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio, con mayores costos y barreras para ambos lados, comparados con el régimen actual. Todas las partes salen perdiendo.

El tiempo escasea para poder concretar una negociación. Dada la cercanía de la fecha, los términos de la relación entre Reino Unido y la Unión Europea, esta forjada en un aumento en las tensiones que empeoran el panorama actual. Existe una gran posibilidad de que se logre concretar un acuerdo antes de la conclusión del año.

Esto solo generaría mayor incertidumbre de la que ya se vive y todos saldríamos perjudicados por la misma.

OVERTIME

El atrevimiento del titular del Ejecutivo de llevar una comparativa, en medio de una crisis sanitaria, económica, de seguridad y cuantas más se puedan agregar, entre el ex presidente Juárez y el fascista Mussolini, frente a la Organización de las Naciones Unidas, lastima la historia mexicana, al mismo tiempo que presume la ignorancia de nuestro líder.

 @GmrMunoz