RODRIGO AVALOS ARIZMENDI

Martín Orozco Sandoval entregó el día de ayer al Congreso del Estado su cuarto informe de gobierno. Y el primer pensamiento es: ¡Qué rápido se fueron cuatro años del actual gobierno estatal! El gobierno de Martín Orozco ha sido un gobierno muy dinámico y prueba de ello es que del equipo de colaboradores que iniciaron con él esta encomienda ciudadana una gran mayoría ya no está. Unos porque no aguantaron el paso y otros porque no entendieron la mística que el Jefe del Ejecutivo deseaba imprimirle a su sexenio. Y es que luego de una lucha ardua por alcanzar la gubernatura Martín Orozco no iba a desaprovechar su periodo constitucional en situaciones desgastantes que no rindieran frutos a la población.

Al analizar la carrera política de Martín Orozco observamos que fue hasta cierto punto meteórica: Diputado local de 2001 al 2004; alcalde de Aguascalientes del 2005 al 2007; senador de la República del 2012 al 2016; y gobernador del estado a partir del 2016, habiendo sido dos veces candidato de su partido, Acción Nacional, a la gubernatura, la primera elección, en el año 2010, la perdió a manos de Carlos Lozano de la Torre, quién ganó ayudado por Luis Armando Reynoso. El día de las elecciones cuando perdió Orozco Sandoval me tocó estar en el bunker panista, el cual situaron en una suite del Hotel Fiesta Americana. Como a las nueve de la noche estaba yo con Felipe González y todo su equipo de colaboradores que habían trabajado en la campaña electoral de Orozco Sandoval. De la oficina de Felipe nos fuimos al Fiesta Americana. Ahí estaban los candidatos Martín Orozco y Fernando Herrera que había competido por la alcaldía de Aguascalientes. Tenían pantallas en las que segundo a segundo y minuto a minuto llegaba información de los representantes de casilla que mandaban los datos de los resultados que ya estaban plasmados en las actas que iban camino al Instituto Estatal Electoral. En el cuarto de guerra estaba, como representante de Acción Nacional, el ex secretario de Gobernación Santiago Creel Miranda; estaba también el que era el presidente local del PAN Arturo González acompañando a los candidatos Orozco y Herrera. Cuando llegamos con Felipe vimos caras desangeladas, pues los resultados les eran totalmente adversos. Sin saberlo, Lozano de la Torre y Lorena Martínez estaban viviendo los últimos días de gloria priista, probablemente las últimas elecciones importantes de Aguascalientes las estaban ganando. El resultado era un signo de reproche o reprobación a Reynoso Femat, no porque Lozano fuera un buen candidato. Además a Lozano había ayudado mucho llevar como candidata a la alcaldía a Lorena Martínez, ella fue pieza clave para que en ese momento el PRI recuperara los principales cargos políticos de la entidad. A las 10 de la noche Santiago Creel y Felipe González acordaron salir a dar una conferencia de prensa y declarar el triunfo de sus candidatos, en uno de los salones del hotel, con los pocos reporteros que aún estaban ahí, pues la mayoría estaban ya con los candidatos priistas, que a pocos metros de ahí, en la Cava Domeq, iniciaban con mariachis los festejos del triunfo. La Mayoría bajamos los cuatro pisos por las escaleras. Todos en silencio, sabiendo que no era verdad lo que se iba a declarar, pero era una estrategia por si se judicializaba la elección, de lo cual no hubo necesidad. La conferencia fue rápida. Los reporteros incrédulos escucharon sobre el triunfo panista. Pero las caras de los candidatos eran la más clara señal de que no era así. Enseguida volvimos a subir al cuarto de guerra. La batalla se había perdido lastimosamente. A eso de las 12 de la noche Felipe González, junto con su equipo se despidió de Creel y los candidatos panistas. A lo lejos se escuchaba el festejo tricolor, los mariachis tocaban a todo lo que daba. Era un contraste tremendo: la alegría y la tristeza; el triunfo que empalaga el paladar y la amarga derrota. Salimos en silencio. Y en silencio permanecimos todo el camino hasta llegar a la casa de Felipe y agarrar cada quien su automóvil para retirarse a casa. Había sido una jornada de pesadilla. Las ilusiones políticas se habían roto como pompas de jabón.

Pero las derrotas no son para siempre y para Martín Orozco el destino le guardaba todavía muchas, pero muchas satisfacciones. En el 2012 ganó la elección, con mucha diferencia de votos sobre su más cercano competidor, para el senado, y ahí comenzó de nueva cuenta a trabajar políticamente para ser de nueva cuenta candidato a gobernador, su persistencia y tenacidad además de un buen equipo de colaboradores, logró que de nueva cuenta su partido se la jugara con él. La vida le dio la revancha y a partir del 1° de diciembre de 2016 obtuvo el triunfo que seis años antes se le había negado.

Hoy Martín Orozco ya está en la recta final de su mandato. Y llega al quinto año de gobierno habiendo tenido actuaciones destacadas en el ámbito político federal, en donde se destaca que no ha sido comparsa de los delirios y afanes de López Obrador. Y eso no cualquiera se anima pues AMLO tiene actualmente un poder monumental gracias a la cooptación de las dos cámaras legislativas, no tanto porque sea un presidente muy inteligente. El populismo, y el regalar dinero, rifar aviones, y atacar a quienes no piensan como él lo ha encumbrado, por eso es meritorio que Martín Orozco no se haya achicado ante el poder presidencial y en ocasiones ha sido el vocero del bloque de los 10 gobernadores, principalmente de Acción Nacional, que se han unido para enfrentar la furia del “Mesías tropical” -dixit Enrique Krauze-.

Martín Orozco

Le esperan los días más álgidos de su sexenio. Y a pesar de que él debe tener la sartén por el mango, políticamente hablando, ha habido algunos desfases al interior de su mismo partido que indican las ansias de algunos de sus correligionarios por no guardar respeto partidista y mucho menos guardar las apariencias, y han comenzado sin recato a adelantar vísperas. Nada que ver con lo que políticamente se vivía anteriormente en donde la ortodoxia política, que no disciplina vergonzante, era la constante. Hoy no, los que se sienten con méritos suficientes para alcanzar los grandes cargos se han destapado sin discreción alguna aunque sea de uno u otro modo irrespetuoso para quien todavía está en el poder y que hasta el día de hoy no ha dado muestras de querer mostrar a quién pudiera ser su delfín. Como quiera que sea la competencia dentro de año y medio estará interesante. Aunque hay que aclarar que si el PAN continúa designando candidatos por la vía del amiguismo y del compadrazgo, solo conseguirá una política de caricatura.