NOÉ GARCÍA GÓMEZ

Casi un año de la llegada de la pandemia a nuestro país, de rondar 1 millón 800 mil contagios confirmados y 155,145 fallecimientos, de que México ocupe el décimo tercer lugar mundial en número de contagios y el cuarto país del orbe con más decesos por la pandemia, detrás de Estados Unidos, Brasil e India, de ser el país latinoamericano que suma varios récord tanto en número de fallecimientos (1,803) como de positivos (22,339) en un solo día.

Después de la anterior el presidente López Obrador nunca respetó las reglas que las instancias de salud recomendaban, principalmente el uso de cubrebocas o caretas, llegó lo que parecía inevitable, ni las estampitas y amuletos que cargaba para repeler el virus del COVID-19 pudieron salvarlo de congeniarse.

El contagio del presidente se produce cuando México se acerca a sus elecciones más grandes de la historia el 6 de junio, en las que 94 millones de votantes podrán elegir a los 500 diputados federales, 15 gobernadores, 30 congresos estatales y 1,900 ayuntamientos.

También se especuló en un inicio de la veracidad del contagio, después de la gravedad del contagio, los rumores desde su anuncio son múltiples, todo por la falta de información oficial, pero aquí es donde nos detenemos a pensar ¿Qué pasaría si la ausencia temporalmente corta -15 días son los que médicos recomiendan de aislamiento- se prolongaran por más tiempo? O en el extremo ¿su ausencia fuera permanente?

La secretaría Olga Sánchez Cordero, titular de la Secretaría de Gobernación declaró “Debe de quedar claro: se encuentra en pleno ejercicio de sus funciones como presidente de la República. Él mismo continuará pendiente de los asuntos públicos”.

Pero en caso de una ausencia temporal o permanente que le impida continuar en el cargo, la Constitución establece en sus artículos 82, 83, 84 y 85 los pasos y condiciones a seguir:

En caso de ausencia temporal, la Constitución permite al presidente solicitar una licencia de hasta 60 días naturales que deben autorizar las dos cámaras del Congreso. Por lo que la persona que asume la titularidad provisional del Poder Ejecutivo es la Secretaría de Gobernación, según el artículo 85.

En el caso de una ausencia permanente del presidente por renuncia, incapacidad o muerte, el artículo 84 de la Constitución establece dos supuestos: si sucede en los primeros dos años del sexenio, lo que implicaría nuevas elecciones, o si ocurre en los últimos cuatro años. En el caso de López Obrador, quien asumió en diciembre de 2018, el Congreso formaría un colegio electoral para nombrar a un presidente sustituto y, mientras ocurre la deliberación, la titular de la Segob sería la presidenta provisional.

Es importante el detalle que, quien fuera el presidente sustituto, no podría participar en las elecciones presidenciales de 2024, ya que la Constitución establece que quien haya desempeñado el cargo de presidente de la República, ya sea con carácter de interino o sustituto, o inclusive que asuma provisionalmente la titularidad como la Secretaría de Gobernación, en ningún caso podrá volver a desempeñar el puesto.

Hay que siempre desear la salud de las personas, incluida la del presidente, se podrá simpatizar o no con él o su forma de llevar el país, pero no es deseable que nuestra República quede un estado de gobernabilidad inestable.

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