Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, hemos comprobado los daños que ha provocado el Covid 19 en la pérdida de vidas, afectación y colapso de sistemas de salud y servicios funerarios, al igual se han dejado sentir los daños económicos, la afectación en los sectores productivos y en los ingresos de los trabajadores, además del riesgo al que son expuestos para seguir sosteniendo lo básico del funcionamiento de los países. Como ya lo he expuesto en semanas anteriores, la importancia del agua como medida de prevención al contagio es primordial, pero se cuenta en el caso mexicano con deficiencias en la prestación de los servicios, conforme a lo que ha registrado ANEAS, Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento que es el colectivo más importante que aglutina a los organismos operadores del país y datos de la CONAGUA, nos encontramos que se tiene un estimado de 40 millones de personas que cuentan con servicios muy deficientes y alrededor de 20 millones están sin servicio de agua potable, aunado a que sólo 10 organismos de un total que se tienen constituidos en un universo de 2460 municipios, ese escaso número presta servicios de calidad y puede presumir finanzas sanas.

Ya lo hemos manifestado del panorama deprimente de que la mayor parte de los organismos operadores de agua son muestra de ausencia de planeación, con total desconocimiento del sector agua, con pésima o ausente organización, con falta de personal capacitado, con esquemas de facturación o simplemente con áreas comerciales sin brújula, sin recursos económicos y además endeudados. Los escenarios son complicados en cuanto a los costos de operación en el actuar y en el marco de una emergencia sanitaria, mayor consumo de agua, con la obligación de proteger al personal que no puede dejar de trabajar y garantizar las prestaciones hacia los trabajadores que son vulnerables y como tiro de gracia están el incremento aproximado del 60% a las tarifas eléctricas, consecuencia de la eliminación de subsidios, que dio lugar a clasificar a los servicios de agua como usuarios del tipo industrial.

Otra raya más al tigre que impacta en las finanzas del organismo o municipio mismo es que con la suspensión de actividades en el sector productivo considerando comercios e industrias se reduce la capacidad de recaudación pues es menos el consumo de agua y la capacidad de pago por parte de quienes se han quedado sin empleo, o están trabajando en sus casas pero ahora con un sueldo reducido a la mitad, ven afectado la posibilidad de pagar y eso se traduce en menor recaudación, que a su vez implica contar con menos recursos e inevitablemente se están acercando a un escenario no deseado consistente en la disyuntiva de pagar salarios, comprar cloro para la desinfección del agua o pagar la energía eléctrica, olvidemos los proyectos de inversión para la mejora de redes de agua potable, alcantarillado y obras de saneamiento. Lo que les digo tampoco está considerando una mezquindad como es el vandalismo que se ha convertido en un dolor de cabeza, desde los que roban cables, equipo eléctrico, o bien el sabotaje que como muestra es el no robarse el cableado sino cortar los cables u otra alteración, el robo de medidores que provoca a su vez fugas de agua.

Volviendo al apartado CFE imaginen que se suspenda el servicio por falta de pago, esto traería consigo que el pozo no opere, que no pueda ser bombeada el agua para darle impulso y que pueda llegar a los hogares, este aspecto no suele ser apreciado pues un usuario normal sólo paga centenas por su consumo por que su servicio está subsidiado, lo pueden apreciar en su propio recibo y verán los porcentajes que les subsidian en el consumo y pago, pero los organismos operadores no pagan cientos de pesos, ni miles, pagan millones de pesos mensuales por el consumo, ¿Ahora sí mis queridos lectores se dan cuentan de la magnitud del embrollo? La energía eléctrica no puede suspenderse, entonces la única alternativa es un acuerdo nacional referente al financiamiento del consumo de energía, no al perdón de la deuda, pero sí a renegociar con CFE y buscar esquemas que no terminen de dar la última palada en la tumba de organismo operador. Tampoco implica llegar a lo que mi estimado especialista en el sector agua el Dr. Ricardo Sandoval Minero denomina “populismo hídrico”, como es el caso de Yucatán que llegó al apoyo del 100% es decir, los recibos son de “0” pesos, es un extremo que no se debe intentar, se deben analizar esquemas de apoyo, pero no a exención indiscriminada, de lo contrario llegaremos al escenario indeseable que implique el colapso de los servicios de agua. Recuerden la importancia de emprender acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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