Fernando López Gutiérrez

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@ferlog14

Algunos de los comentarios más recurrentes en torno al bullying se relacionan con el hecho de que la mayoría de los mexicanos que ha terminado su educación básica lo experimentó o fue testigo recurrente de este tipo de casos. Quienes buscan desacreditar las preocupaciones sobre el tema argumentan que dicha forma de acoso siempre ha existido e incluso afirman que constituye un elemento importante en la formación y el fortalecimiento del carácter de los alumnos.

Sin distraer la atención del lector en discutir sobre la veracidad de estos planteamientos, quisiera señalar que resultan irrelevantes ante la atención que ha generado el bullying en nuestra sociedad. Basta recordar que la mayoría de los problemas que en la actualidad nos preocupan fueron observados, en algún momento de la historia, como aspectos normales de la vida cotidiana y, debido a diversas razones, terminaron siendo regulados o sancionados.

El debate del que hoy somos testigos es la expresión de un amplio sector de la población que considera que el acoso escolar es una conducta indeseable en nuestras escuelas y que debe ser controlado. Pocas personas se atreverían a justificar lo contrario desde una perspectiva moral y dudo que alguna pueda lograr una defensa satisfactoria de dicha postura. Ante este escenario, las dudas que nos quedan por responder se encuentran relacionadas con la manera en que debe definirse el problema, la eficacia de las instituciones para atenderlo y pertinencia de las acciones que se pueden llevar a cabo.

Preocupa que, como consecuencia de la atención mediática, se observen y publiciten casos extremos, sin observar el amplio espectro de problemas que abarca la violencia escolar. Mientras que el tema ha sido abordado desde hace mucho tiempo por especialistas y legisladores, fue hasta el momento en que la televisión comenzó a transmitir casos concretos que pudimos ver acciones y definiciones concretas al respecto.

El bullying constituye solamente una variable de un fenómeno más amplio y complejo como es la violencia escolar. Esta involucra múltiples aspectos como el vandalismo, la discriminación, la disrupción en las aulas o los problemas de disciplina que no necesariamente ocurren en cada una de nuestras escuelas, pero que pueden estar interrelacionados con el acoso. Si en verdad buscamos un cambio en el bienestar de los estudiantes, requerimos que el tema sea abordado de manera integral, con responsabilidad y profundidad, de tal forma que las decisiones de política al respecto se lleven a cabo con bases firmes y no desde la frágil visión que presentan los medios.