Fernando Vanegas
Agencia Reforma

MONTERREY, N. L.- Diego Armando Maradona también dejó su huella en Monterrey.
El «10» estuvo en la Ciudad hace 40 años cuando todavía era jugador del Argentinos Juniors, con 20 años recién cumplidos.
Cuando se presentó en el Estadio Universitario para enfrentar a los Tigres en un partido amistoso el 12 de noviembre de 1980, Maradona ya estaba destinado a ser una figura de talla mundial.
Había debutado en la Primera División de Argentina pocos días antes de cumplir 16 años, y meses antes de visitar el Uni se consagró campeón del mundo Sub-20 en Japón 1979, torneo en el que fue premiado con el Balón de Oro.
En el momento, Tigres tenía «monstruos sagrados» que fueron campeones en la temporada 77-78 y habían perdido poco antes la Final de la 79-80 como el capitán Osvaldo Batocletti, quien intercambió banderines con el Diego.
El partido no decepcionó. Fue un emocionante empate 2-2. Gerónimo Barbadillo hizo un doblete para los felinos, el segundo gol a los 88 minutos que parecía darle el triunfo a los regios, pero en eso apareció Maradona.
A los 93′, el «10» lo empató 2-2 con una genialidad tras driblar al portero auriazul.
Pasarían 26 años para que los regios pudieran ver al astro argentino nuevamente en directo. En noviembre del 2006, Maradona volvió, ya retirado y como la figura principal del llamado «Showbol», un partido entre leyendas argentinas y mexicanas.
Atrás habían quedado sus años como estrella del Boca Juniors y Barcelona, así como su mejor época, la que pasó en Nápoles, periodo en el que fue campeón de la Serie A, de la Copa de la UEFA y del Mundial México 86, con Argentina.
Aún así, su visita generó expectativa en los amantes del futbol y toda la comunidad futbolística de la Ciudad.
Más de 7 mil aficionados acudieron a la Arena Monterrey el 13 de noviembre de 2006 para ver al Diego. Lo de menos fue que las estrellas de Argentina golearon 8-3 a las de México, la chilena que intentó y el gol que anotó hicieron la noche.
Fueron días inolvidables para quienes lo rodearon y se dedicaron a agasajarlo en cada fiesta en la que se brindó en su honor. Jugadores y ex figuras de Rayados y Tigres disfrutaron a su lado, cantaron rancheras y compartieron anécdotas.
«Le agradecemos a la gente de Monterrey porque nos dio el cariño que necesitamos. Me voy contentísimo de estar en Monterrey», dijo Maradona a manera de despedida, después de 4 días en los que vivió al máximo.
Maradona no volvería por estas tierras. Tras su partida permanece su recuerdo.

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