Antonio Baranda y Claudia Guerrero
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En apenas nueve meses, el Embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, se ha convertido en un asiduo visitante de Palacio Nacional.
A partir de que presentó sus cartas credenciales, el 14 de septiembre de 2021, y luego de que dos días después fue relegado a la última fila de la grada de invitados especiales en el Desfile de Independencia, el diplomático estadounidense ha conseguido acceso directo con el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
En cuanto se anunció la propuesta de reforma eléctrica del Gobierno federal, Salazar acudió con el Mandatario a expresar sus preocupaciones.
«Nos comprometimos a continuar el diálogo sobre este crítico asunto los próximos días», informó el Embajador, luego de visitar a López Obrador.
También ha acompañado a los funcionarios norteamericanos que han desahogado visitas oficiales, como John Kerry, enviado de la Casa Blanca para Asuntos del Clima, y Tom Vilsack, Secretario de Agricultura
En la agenda de temas que ha abordado Salazar con el Presidente y funcionarios del gabinete están también la seguridad, migración y los programas de fortalecimiento de Centroamérica.
En la última semana de mayo, López Obrador encabezó una serie de reuniones con representantes de 16 empresas norteamericanas con inversiones en México o que están interesadas en tenerlas, y de las que el Embajador fue el promotor.
La presencia de los CEO y otros ejecutivos fue notoria en las oficinas presidenciales, ya que siempre estuvieron acompañados por el Embajador y fueron atendidos por media docena de funcionarios federales de los sectores energéticos y del transporte.
«Están trabajando todos muy bien, el Presidente y su equipo y las empresas trabajando a ver de qué manera seguimos adelante, porque todos reconocen que el futuro de Norteamérica está aquí entre los Estados Unidos y México, entonces va muy bien», informó el 30 de mayo.
Grupo REFORMA consultó al Embajador sobre la intensidad del trato directo con López Obrador.
«No siempre estoy de acuerdo con el Presidente (Andrés Manuel) López Obrador, pero tenemos un buen diálogo, donde le puedo presentar las ideas, las quejas, las oportunidades, y él es el Presidente; ustedes votaron o no votaron por él aquí en México. Yo no tengo voto en México», dijo entonces.
«¿En Estados Unidos hay un disgusto realmente sobre su labor y sobre que esta cercanía no aporte resultados?», se le cuestionó.
«No. No está pasando nada de eso. Al contrario, la manera que ven ellos mi trabajo y el trabajo de los Estados Unidos es que estamos haciendo avances. Se tiene que poner viendo lo que estaba pasando hace nueve meses y lo que está pasando ahora. Lo pongo así: en la canasta de la economía no pasaba nada hasta que no comenzamos a la orden del Presidente Biden a trabajar en esto. ¿Ahora qué llevamos? Estamos en las cadenas de suministro trabajando a ver de qué manera se puede integrar para esta unión económica de Estados Unidos y México. Estamos trabajando en lo de la energía y el cambio climático. El secretario John Kerry, que tiene todo el mundo en sus manos, ha llegado aquí cuatro veces. Es algo para avanzar en la causa y la agenda de los Estados Unidos», argumentó a finales de mayo.
«Cuando deje este trabajo quiero que digan que di el esfuerzo que tenía que dar. Por supuesto, va a tener éxitos, pero también va a querer decir la gente: ‘pues no hizo tanto’. Pero no. Un servidor hace todo lo que puede hacer y lo hago aquí en México porque tengo la relación en Washington con el Presidente, y aquí he formado una relación donde no siempre estoy de acuerdo con el Presidente López Obrador, pero tenemos un buen diálogo, donde le puedo presentar las ideas, las quejas, las oportunidades. Al Presidente lo respeto como Presidente de México».