Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

Las guerras se ganan con mentiras

Durante la Segunda Guerra Mundial hubo enfrentamientos de todo tipo y, si bien la mentalidad macro del cine ha procurado adaptar varios de sus episodios más aparatosos, son aquellos que se fraguaron a puerta cerrada y lejos del escrutinio público los que sostienen un mayor nivel de suspenso e intriga por el factor psicológico y humano que domina la dura y, tal vez, deshumanizada toma de decisiones, donde se antepone el bien de pocos por el de muchos. Éste es el caso de la “Operación carne Picada”, un audaz y en apariencia descabellado plan elucubrado por la milicia británica, para distraer la atención de las fuerzas del Eje en un estratégico punto geográfico, que permitiría darles a los aliados una enorme ventaja, y de esto, junto con otros componentes dramáticos, es de lo que versa “El Arma del Engaño”, la más reciente cinta del director John Madden (“Shakespeare Apasionado”) por encargo de Netflix que desentraña una de las maquinaciones más arriesgadas con tintes descabellados aplicados durante el conflicto bélico, que se despliega aquí con asombrosa mesura, además de un reparto excelente y un guion afinado que logra balancear los elementos humanos y estratégicos.
Era el año 1943 y Gran Bretaña, en conjunto con las fuerzas armadas norteamericanas, planeaba tomar la ciudad de Sicilia por ser un punto clave en el ingreso de los Aliados para su avance en Europa, pero ya estaba tomada por el ejército Nazi, por lo que se requería una distracción que los alejara. Aquí entra el Comité XX, un equipo de inteligencia británica liderado por los oficiales Ewen Montegu (Colin Firth) y Charlie Cholmondeley (Matthew MacFayden), quienes diseñan una maniobra audaz sustentada en toda clase de mentiras y engaños: soltar a la deriva en el Golfo de Cádiz a un cadáver ataviado como soldado de la Marina Real con un maletín de importantes papeles oficiales que den a entender que Inglaterra planea una maniobra militar en Grecia con el fin de que Hitler desvíe su atención en Sicilia para trasladar sus tropas a ese país. El primer acto de la cinta es un deslumbrante juego escénico, donde los personajes le construyen una vida privada y profesional al occiso para inyectarle toda verosimilitud posible, empresa a la que se suma una joven decodificadora del campo Bletchley llamada Jane (Kelly MacDonald), cuya inteligencia y aportes en cuanto al pasado romántico del supuesto soldado cautivará tanto a Charlie como a Ewen, despertando entre ellos cierta rivalidad aun cuando Ewen tiene una familia que tuvo que enviar a los Estados Unidos debido a la creciente amenaza alemana. La intriga crece cuando su jefe superior John Godfrey (JasonIsaacs) duda de la plausibilidad del proyecto a pesar del espaldarazo que el mismo Winston Churchill le ha dado al Comité XX, por lo que no cesa en cuestionarlos e incluso antagonizarlos al punto de que la situación toma matices personales, cuando Godfreys sospecha que el hermano de Ewen es un espía para los rusos.
Entre las divisiones que produce Jane entre Charlie y Ewen, y el fino hilo de thriller que se va desenvolviendo a lo largo de la película conforme las complicadas facetas del plan comienzan a querer fallar con el destino de los Aliados en la Guerra y la vida de miles en juego, la película termina por absorber al espectador con un gran desarrollo de la trama que reparte con conciencia sus toques dramáticos, humanos e incluso románticos sin abusar de alguno, con los que propone un discurso adulto e inteligente que nutre nuestra imaginación y capacidad de asombro ante una situación que, de ser ficticia, la leeríamos como inverosímil. Pero no lo fue, así que el resultado trabaja muy bien sus ingredientes y nos brinda un filme que entretiene, alecciona y fascina.

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