No es un secreto para nadie que, durante los últimos seis años, el presidente se ha pasado atacando al poder judicial de la federación, llamando a todos sus integrantes corruptos, vendepatrias y diciendo que son un grupo de elitistas que solo velan por los intereses de los ricos y los poderosos, y no de los más necesitados.
Sin embargo, dicha afirmación es completamente falsa y espero, en las siguientes líneas, poder explicar por qué el juicio de amparo no es una herramienta para que los ricos no paguen sus impuestos y los criminales puedan salir de la cárcel, sino que es la mayor y más grande defensa que tenemos los mexicanos para salvaguardar nuestros derechos humanos.
Primero, para quienes no lo sepan, el juicio de amparo es un procedimiento especial mediante el cual acudimos a la justicia federal cuando un acto de autoridad vulnera nuestros derechos. Existen dos tipos:
El amparo directo, que se presenta contra sentencias que ponen fin a juicios; y el amparo indirecto, con el que se combate todos los demás actos u omisiones de autoridades en todos los niveles de gobierno.
Entonces, como podemos darnos cuenta, el amparo es una herramienta extremadamente amplia y diversa que, si bien sí puede usarse en los procedimientos fiscales y penales, también podemos usarlo en situaciones que afectan nuestra vida diaria.
Existen innumerables ejemplos de personas que se han visto beneficiadas por la justicia federal, pero solo ofreceré unos cuantos:

1. Los amparos promovidos por personas de comunidades indígenas contra obras del gobierno y grandes empresas, con el objetivo de proteger su patrimonio natural y su derecho a un medio ambiente sano.
2. Los amparos promovidos por personas con cáncer contra el IMSS o el ISSSTE, cuando son privados de los tratamientos necesarios, para obligar a estas instituciones a responder adecuadamente.
3. Los amparos promovidos por comunidades LGBTQ+ contra normas inconstitucionales que limitan su derecho a casarse y adoptar, mermando injustamente sus derechos.
4. Los amparos promovidos por personas con discapacidad para declarar la inconstitucionalidad de leyes y procedimientos judiciales que limitan su capacidad para ejercer sus derechos por sí mismos.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo el juicio de amparo ha restablecido derechos de personas, frecuentemente en grupos vulnerables y marginados, frente a la falta de acción o incluso la violencia ejercida por las autoridades.
Sin embargo, y creo que esto ha sido culpa del propio poder judicial y de los abogados, la gran mayoría de la gente no conoce todo este trabajo realizado en favor del pueblo. Ven a las autoridades reclamarle al poder judicial sin saber que es precisamente el poder judicial el que ha ayudado y protegido a los más olvidados. Esto es culpa de este poder, que ha realizado una labor pobre, sino inexistente, para dar a conocer a la ciudadanía a qué se dedican y cómo benefician.
Se conforman con hacer seminarios y exposiciones sumamente técnicos y especializados, donde solo participan otros profesionales del derecho, pero han sido negligentes en transmitir la importancia de lo que hacen a la ciudadanía de manera clara y sencilla.
En mi humilde opinión, me parece que, hasta cierto punto, la justicia federal se ha vuelto elitista y no ha procurado informar y conectar con los ciudadanos mexicanos.
Por ello, cuando alguien como el presidente llega y dice que son una bola de rateros que no hacen nada, la gente se lo cree. Cuando en realidad es completamente diferente y el amparo es una herramienta para todos y a la que cualquiera puede acceder.

¿Ustedes que opinan? Pueden mandarme sus comentarios a mi correo electrónico: rubenmoreno0034@gmail.com