Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

No todo ha sido animación y canción en la Fábrica del Ratón.

Amado u odiado, controvertido e indisputado, el nombre de Walt Disney para bien o para mal es parte integral de la cultura popular como emblema de la narrativa edulcorada que forjó innegables íconos de fantasía para la imaginería colectiva. Su amplio y siempre discutido legado abarca desde el primer largometraje animado (“Blanca Nieves y Los Siete Enanos” en 1937) hasta documentales sobre la vida en diversos ecosistemas, producciones en acción real que lograron incluso colarse a la respetabilidad académica -gringa, faltaba más- ganando sendos Oscares (“Mary Poppins”) y la forja de un imperio multinacional sustentado en cine, T.V. y parques de diversiones. Después de su fallecimiento el 15 de diciembre de 1966 la nave en forma de sus masivos estudios quedó a la deriva, dejando a sus grumetes con la encomienda de impedir que naufragara. Y lo intentaron de formas tan variadas que recurrieron a todas las sendas posibles de exploración en cuanto a temas, argumentos y narrativas, conjurando algunos éxitos ocasionales y muchos disparates cobijados por el apellido Disney confiriéndoles prestigio y garantía tanto de entretenimiento familiar como distribución global garantizada. Las películas post-Walt Disney pueden ser vistas ahora, bajo la mirada reflexiva de la evolución fílmica, como verdaderos productos de su tiempo que buscaron crear, amalgamar modelos y géneros en boga y localizar una voz creativa que se uniera a las exigencias de la generación Vietnam en adelante, y el resultado fueron algunas de las cintas más bizarras, torpes, extrañas, lúdicas e inverosímiles creadas por cualquier estudio. Y aquí abordaremos algunas de ellas, seccionándolas por género y eligiendo tan solo una pizca representativa, pues fue demasiado lo creado por un estudio que se negó a morir abrazando el anacronismo.
Sobra decir que la comedia fue uno de los géneros más socorridos por la Disney, ya que se trataba de una de las facetas más comerciales, digeribles y exitosas del cine hace más de 5 décadas, por lo que varios ejemplos brotaron de la Disney. Recordemos algunos que han pasado a engrosar las filas del culto cinematográfico, ya sea por su argumento, su reparto o simplemente por lo antitético de la cinta en sí en comparación a los cánones diseñados por el difunto Tío Walt.
“LA COMPUTADORA JUGADORA” (1968) – “Ingenuidad” no comienza a describir la premisa de esta cinta: un adolescente llamado Dexter recibe la memoria de una computadora cuando trata de conectar ésta en las oficinas de su escuela debido a un cortocircuito, generando una serie de absurdas situaciones ante su impresionante habilidad nemotécnica, la cual incluye las ilegalidades en que ha incurrido el magnate que donó la máquina en primer lugar. Este filme no solo es ñoño a la N potencia, además fue una de varias colaboraciones que tuvo un núbil y virginal Kurt Russell (mucho antes de sus violentas colaboraciones con John Carpenter) con la Disney, incluyendo las igualmente bobas pero candorosas “El Caballo Ejecutivo” (1968), “Un Ejecutivo Muy Mono” (1971), “Invencibles Invisibles” (1972) y “EL Hombre Más Fuerte del Mundo” (1975), entre otras. La experiencia debió serle tan grata a Russell que decidió repetir la experiencia con proyectos contemporáneos del estudio como “Milagro” (2004) y “Súper Escuela de Héroes” (2005), más cercanas en cuanto a producción y ritmo argumental a productos televisivos.
“MILLONARIOS POR UNA PATA” (1971) -Esta cinta define dos de los parámetros recurrentes de la Disney durante este periodo: su empecinamiento por contratar al actor Dean Jones (“Cupido Motorizado”, “El Fantasma de Barbanegra”,et al.) en prácticamente todas las comedias de su factoría y el involucrar algún elemento animal que se viera antropomorfizado por las circunstancias, ya fuera de manera literal como “El Perro Humano” (1959) con Fred MacMurray o mediante genuinas muestras de cierta fauna como es el caso de “Millonarios por una Pata”, un palmípedo que por azares de la ciencia logra poner huevos de oro. Estas premisas descabelladas son las que desgranaron una filmografía abundante en el estudio, enclavando las correrías del protagonista animal con los esquemas más básicos del slapstickchaplinescomás inocuo e indoloro que garantizó la taquilla en su momento y ratificó la senda de filmes similares como “Operación Salchicha” (1966) con un Gran Danés descomunal, repitiendo Jones como estelar, “Un Gato del F. B. I.” (1965), el cual tuvo indecoroso remake en 1997 con Cristina Ricci y “El Gato Que Vino del Espacio” (1978), filme de título auto explicativo.
“UN VIERNES ALOCADO” (1976) – Cuando la Disney descubrió que su aniñada musa Hailey Mills (“Pollyanna”, “Operación Cupido”, “Los Hijos del Capitán Grant”) había perdido su candor juvenil en los 70’s, recurrió a la estrella naciente Jodie Foster para que estelarizara sus proyectos comenzando con este filme de lamentable calidad donde una hija intercambia cuerpo con su madre (una segunda versión millenial con Jamie Lee Curtis y Lindsey Lohan resultó más afortunada). Ante las desdeñosas críticas y creyendo que podían superar el bache creativo la Disney lo intentó de nuevo con “El Secreto del Castillo” (1977), pero para entonces “Taxi Driver” (1976) de Scorsese ya había encumbrado a Foster como una actriz de carácter y la cinta pasó sin pena ni gloria, dando terminada la relación de ella con la Casa del Ratón.
“SPLASH” (1984) – Esta película marcó el debut de la Touchstone Pictures, división de la Disney para filmes orientados a un público más adulto a instancias de Ron W. Miller, yerno de Walt y presidente de la compañía en aquel entonces. La cinta, protagonizada por Tom Hanks, Daryl Hannah y John Candy que narra el romance entre un neoyorquino y una sirena además de ser dirigida por un imberbe Ron Howard, fue tan exitosa que permitió el crecimiento de este sello mediante comedias que comenzaron una senda de relativa sofisticación narrativa y repartos de lujo como “Un Loco Suelto en Beverly Hills” (1986), sátira clasista con Nick Nolte, Bette Midler y Richard Dreyfuss inspirada en el clásico francés “Boudu Salvado del Suicidio” (1932), “Dos Tipos Duros” (1986) que supuso la reunión de Kirk Douglas con Burt Láncaster 30 años después de “Duelo de Titanes” como ladrones de trenes retirados y un Eli Wallach desperdiciadísimo y “Por Fin Me la Quité de Encima” (1987), jocosa comedia negra con Danny DeVito y Bette Midler. Después, todo se iría a pique…

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