José de Jesús López de Lara

Una ejemplar sentencia de 50 años de prisión, fue la que se le dictó a un individuo que en el año 2018 asesinó a golpes a su propia hija, una niña de apenas 4 años, a quien durante mucho tiempo la martirizó debido a que sospechaba que no era suya.
En una audiencia de Juicio Oral, los jueces que integran el Tribunal Colegiado de Enjuiciamiento, sentenciaron a Adolfo V. P., de 37 años, a 50 años de prisión, tras ser encontrado culpable del delito de feminicidio, cometido en agravio de su pequeña hija. Actualmente, el sentenciado se encuentra recluido en el Cereso para Varones “Aguascalientes”.
De igual forma, deberá pagar una multa y la reparación del daño por indemnización de la muerte de la víctima, además del pago por daño material, cuyos montos serán definidos en otra audiencia.
El agente del Ministerio Público de la Dirección de Litigación Oral de la FGE, aportó las pruebas necesarias que acreditaron la responsabilidad de Adolfo V. P., en el delito de feminicidio.
De acuerdo a la carpeta de investigación, los hechos ocurrieron en un domicilio ubicado en la calle Francisco I. Madero, en la colonia Ejidal, en el municipio de Jesús María. En fecha martes 7 de agosto del año 2018, siendo las 10:30 de la mañana, se reportó al 911 que en esa vivienda había sido localizado el cadáver de una niña de 4 años, por lo que se trasladaron policías preventivos de Jesús María, policías estatales, una ambulancia de Cruz Roja, agentes del Grupo Homicidios de la PME, personal de la Dirección de Servicios Periciales y el agente del Ministerio Público de Hospitales.
Al iniciar las investigaciones, los agentes ministeriales se entrevistaron con los papás de la niña, quienes argumentaron que un par de días atrás, desconocidos habían secuestrado a su hija y que para lograr su liberación habían pagado un “rescate”.
El martes por la madrugada, llegó un vehículo color blanco, del cual descendieron unos sujetos, quienes aventaron a la niña envuelta en una cobija por la barda trasera del domicilio. Es el caso que ya por la mañana Adolfo se percató que su hija estaba inconsciente, por lo que pidió ayuda a un vecino para trasladarla al hospital, pero sin embargo, éste se percató que la niña ya había muerto, además de que estaba sumamente golpeada, por lo que llamó a los servicios de emergencia.
Ya en el edificio de la Policía Ministerial del Estado, la esposa de Adolfo y mamá de la niña, la señora María Guadalupe, reveló que su marido había matado a golpes a su hija, además de señalar que por temor no decidió reportarlo.
Con esta información los agentes del Grupo Homicidios de la PDI procedieron a arrestar a Adolfo, quien confesó que golpeaba a la niña debido a que sospechaba que no era su hija, ya que cuando nació él estaba recluido en el Cereso para Varones.
Con relación al crimen, señaló que ocurrió el lunes a las 14:30 horas, cuando la pequeñita ingresó a la recámara donde él se encontraba, buscando un peine ya que se había bañado. Adolfo le pidió que se saliera, pero debido a que la niña hizo caso omiso, comenzó a golpearla en diferentes partes del cuerpo, principalmente en el abdomen.
Fue hasta las 18:00 horas que María Guadalupe regresó al domicilio de su trabajo y encontró a su hija llorando, por lo que al preguntarle el motivo, ésta le comentó que su papá la había golpeado y le dolía mucho el estómago.
La mujer se concretó únicamente en darle un analgésico para el dolor, pero durante toda la noche siguió quejándose, hasta que a las 01:00 de la madrugada se quedó aparentemente dormida. Y fue a las 07:30 de la mañana que se dieron cuenta que la pequeñita ya había muerto, por lo que Adolfo decidió planear lo del secuestro para no verse involucrado.
Cabe destacar que se realizó una prueba de ADN, donde se confirmó que el ahora sentenciado era el padre biológico de la pequeñita.