Foto cortesia Vicente Felipe Salas

A 30 años de la visita de Juan Pablo II, la Diócesis de Aguascalientes pide recordar dicha fecha con alegría y con el ánimo para reforzar la fe y la esperanza de salir adelante de cualquier dificultad, como la actual ocasionada por la pandemia del coronavirus.
El vocero de la Iglesia, Felipe Gutiérrez Rosales, precisó que actos como el sucedido el 8 de mayo de 1990, se convierten en un baluarte para los creyentes, que prevalecerá.
El religioso dijo en entrevista con El Heraldo, que la visita del Sumo Pontífice fue un evento de importancia al dar en su momento un mensaje que llenó de paz a todo el pueblo, fortaleciendo de esa manera la fe que ha caracterizado a la Iglesia. “Fue un momento muy valioso que marcó a muchas personas y que crecieron siguiendo de cerca las acciones del Papa, convertido en Santo”.

‘La mejor experiencia de mi vida’

Así calificó Vicente Felipe Salas la oportunidad que tuvo de ver de cerca al Papa Juan Pablo II, a quien incluso le estrechó la mano logrando intercambiar algunas palabras.
Esos segundos le bastaron, para darse cuenta de que el Pontífice transmitía tranquilidad y armonía nunca antes sentida. Él fue parte de la tripulación que sirvió el vuelo de retorno de Aguascalientes a la Ciudad de México, la tarde del 8 de mayo de 1990.
Recuerda con entusiasmo que al momento de ser notificado que formaría parte del privilegiado grupo de la aerolínea en la que trabajaba, el nerviosismo se apoderó de él, a tal grado que la noche previa a la visita le fue difícil conciliar el sueño. Recordó que tres meses antes, al igual que el resto de sus compañeros, tuvo que ser investigado por el Vaticano como parte de los requisitos indispensables para poder acercarse al Papa con autorización.
Ese día, le colocaron un distintivo que permitía estar a corta distancia del Papa, teniendo prohibido moverse del lugar designado y siempre vigilado incluso por guardaespaldas vestidos con atuendo de sacerdotes.
Cuando llegó el momento de que Su Santidad se aproximaba, en automático estiró el brazo para saludarlo y sorpresivamente le respondió el gesto de inmediato.
“Lo saludé y me dijo Dios te bendiga, sólo pude contestar: igualmente Su Santidad”. Como parte de aquella anécdota, Felipe Salas no volvió a utilizar el traje que portó aquella ocasión, mismo que guarda como uno de sus más grandes tesoros personales.

Educar con amor fue su llamado

Una mañana como hoy pero 30 años atrás, Aguascalientes recibió la visita de Su Santidad Juan Pablo II, en una gira pastoral en el país. La sede fue el Aeropuerto Internacional Jesús Terán Peredo, lugar donde miles de personas se congregaron para conocer al entonces máximo jerarca de la Iglesia Católica.

Cuando el reloj marcó las 9:00 horas, aterrizó el vuelo AM-01 de Aeroméxico, avión del cual minutos después descendiera Juan Pablo II, quien al bajar las escalinatas de la aeronave fue recibido por el gobernador Miguel Ángel Barberena Vega y el Obispo Rafael Muñoz Núñez.

El rostro de Su Santidad reflejaba un sentimiento de alegría mostrando ligeras sonrisas al notar la multitud que esperaba firmemente, a pesar del fuerte calor que se sentía esa mañana.

Los primeros en tener la oportunidad de aproximarse, fueron el gobernador y el Obispo. Durante su recorrido hasta llegar al edificio del Aeropuerto, donde fue colocada una escenografía que representaba lo más significativo de Aguascalientes, y en donde emitió su mensaje el cual tuvo como tema central la educación, el Papa fue saludando en múltiples ocasiones a los presentes, algunos de ellos tuvieron incluso la oportunidad de estrecharle la mano, entre ellos un grupo de personas enfermas.

Antes de emitir su discurso, el Sumo Pontífice a bordo del Papamóvil realizó un breve recorrido y con ello el resto de personas presentes tuvieron la oportunidad de verlo de cerca por instantes.

El mensaje ofrecido tuvo como tema central la educación, Juan Pablo II exhortó a los maestros a educar con amor y autoridad moral con lo cual fuera posible ordenar la adecuada formación de la niñez y la juventud.

Aquel mensaje aún es recordado por miles de personas que tuvieron la oportunidad de escuchar la frase que ha permanecido 30 años fresca en la memoria de los presentes: “Habría deseado que esta breve visita se hubiera prolongado para poder así compartir con vosotros más largamente las vivencias de la fe y el amor que nos une; México con los corazones calientes, Aguascalientes, gente con corazones calientes”.

Al concluir su participación el Papa abordó un helicóptero que lo trasladó al municipio de San Juan de los Lagos, Jalisco, donde celebró una misa. Al terminar la celebración eucarística, regresó al Aeropuerto de la ciudad para abordar finalmente el avión que lo regresaría a la Ciudad de México.