
El segundo informe de la presidenta de la República estuvo repleto de cifras con pocos mensajes políticos. Lo primero que quisiera decir es que este es un evento que ya debería desaparecer. Los mexicanos les copiamos a los estadounidenses la obligación de que el Poder Ejecutivo se presentara una vez al año ante el Congreso a rendir cuentas. Ellos lo siguen haciendo; se llama “State of the Union”. Nosotros, en México, le pusimos el Informe Presidencial. En Estados Unidos, el presidente sigue yendo, y se reúne con las cámaras entre los meses de enero y febrero para hablar de cómo va su gobierno y de hacia dónde piensa dirigirlo.
Acá, en México, desde hace muchos años el jefe del Ejecutivo federal ya no va al Congreso porque no hay condiciones políticas para un evento civilizado. El Congreso se ha convertido en un circo. Por lo tanto, el presidente ya no puede ir a un circo a exponerse a las maledicencias que ocurren allá con los legisladores y, en su lugar, a partir del sexenio de Felipe Calderón, se inventaron una ceremonia con sus invitados.
Este discurso, también hay que decirlo, ya sale sobrando o resulta un tanto obsoleto desde que llegó la 4T al poder, pues los presidentes, primero López Obrador y ahora Sheinbaum, realizan un ejercicio propagandístico diario que disfrazan como una conferencia de prensa. Ahí hablan de lo que se les antoja, presumen las cifras de cómo van en educación, salud, seguridad, etcétera. Así que lo del segundo informe fueron refritos de lo que ya había dicho en sus múltiples mañaneras; por lo tanto, fue un discurso más. Por eso mi opinión de que el informe debería desaparecer.
Lo bueno que me pareció del discurso de la presidenta, primero, fue su brevedad, pues tan solo duró una hora con cinco minutos. Y la verdad, se agradece a la Presidencia que no nos aburra más de una hora. Así también me gustó el formato austero. No hubo mucha pompa, mucha circunstancia. Creo que ese es un mensaje de la presidenta en estos tiempos en que muchos cuatroteístas se han saltado ese principio de la austeridad republicana. Me gustó ver a una presidenta ecuánime; una presidenta que se ve que está en control y que no hace muchos aspavientos. A mí me gusta ese tipo de personalidad. Y lo que destacaría son los dos mensajes importantes que manda. Uno dice que no hay ningún tipo de rompimiento ni ningún tipo de diferencias dentro del movimiento. Y eso en el contexto de que muchos están especulando que hay diferencias, que hay rompimientos dentro del movimiento. La presidenta los ataja y dice que no hay nada de eso. Eso es lo que dice la Presidencia. En la práctica, lo que estamos viendo es que sí hay varias diferencias, varios rompimientos. Y la otra cosa, el otro mensaje, es el de la autoridad moral. La autoridad moral se gana día con día y creo que muchos de los gobernadores y de los miembros del gabinete, en fin, la clase política que estaba ahí presente, tienen que tomar nota porque está dirigido a ellos. Gente como Mara Lezama, que ya sabemos que le gusta viajar en avión privado, pierde autoridad moral al incurrir en estos gastos fastuosos que no se deben hacer durante el ejercicio del poder.
Lo que no me gustó nada, y ahí sí me parece que le faltó, fue hacer una referencia a los desaparecidos. En ningún momento se les mencionó en el informe y creo que ese es un tema que se debió haber tratado porque, si bien puede presumir buenos números en materia de seguridad, también tiene que reconocer que está el tema de los desaparecidos, que sigue siendo un lastre para nuestro país y constituye la principal deuda del Estado mexicano, porque esto se viene arrastrando desde la anterior administración, con esta actitud de apenas dar la cara, en el caso de la presidenta Sheinbaum, porque López Obrador ignoró totalmente a las madres buscadoras. Ese es un tema pendiente, como también está pendiente el otro, que es la principal prioridad en materia de seguridad, porque así lo fijó el Gobierno Federal: el tema de la extorsión, que sigue manteniéndose prácticamente en todo el país.
Sobre la insistencia de la presidenta en que no hay ruptura, como mensaje de cara al inicio de este año electoral, que ya comenzó por parte de Morena y de los demás partidos, en ese sentido brillaron por su ausencia López Obrador y todo lo que oliera a López Obrador. Por eso, esa referencia al rompimiento es la gran duda. Por eso hay mucha especulación, sobre todo en los medios de comunicación escritos, de que en todo este zafarrancho ocurrido con el gobernador con licencia Rocha Moya, de Sinaloa, más lo que ocurrió con la visa y la carta en la que Andrés Manuel López Beltrán informa que le quitaron la visa de Estados Unidos, hubo mucha especulación sobre hasta dónde estuvo el expresidente metido en estos dos casos. Y la presidenta dijo que no había rompimiento, que son los mismos y que había unidad.
Vamos a ver si es cierto ahora que se están repartiendo las candidaturas para 2027 y ahí vamos a ver qué tanto hay de rompimientos entre los perdedores de Morena que estuvieran tentados a irse, primero con el PT o, si no, con la oposición.
El de la presidenta es un discurso que se tiene que entender desde el contexto electoral que estamos viviendo ya, porque las elecciones de 2027 ya están instaladas en la política nacional.








