Por sus yacimientos de oro y plata al nombre original de San Luis se agregó Potosí, sinónimo de la ciudad boliviana de extraordinaria abundancia. Seleccionar sus riquezas icónicas no es tarea fácil, dada la multitud de obras prodigiosas.

PARA SUBIR AL CIELO
Para recibir a sus más distinguidos visitantes, los agustinos levantaron en el siglo 17 una mansión señorial, donde se celebraban tertulias que reunieron a connotados intelectuales, artistas y reconocidos profesionistas.
Destaca una hermosa escalera helicoidal que simbólicamente conducía al cielo, desde donde se podía contemplar el convento agustino.
Empresarios potosinos revitalizaron tan singular edificación neoclásica, agregando a sus magníficas arcadas, escalinatas y capiteles, muebles europeos entre 200 y 600 años de antigüedad, creando una verdadera joya.
Hospedarse, comer en el restaurante o simplemente visitar el Hotel Museo Palacio de San Agustín refiere al visitante a la grandeza potosina.

LOS SIETE PRÍNCIPES
Para fortuna del patrimonio mexicano, un gran número de templos preservan espléndidos retablos barrocos de gran valor artístico.
Destaca por su excepcional belleza y originalidad el de Los Siete Príncipes, refiriéndose a los arcángeles y que sirve de portada del camarín de la Virgen de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen.
Fue fabricado en argamasa y coloreado, y ha sido calificado por el critico de arte Francisco de la Maza como la obra más exuberante del barroco mundial.

PALACIO DE MÁSCARAS
Zacatecas y San Luis Potosí se han encargado de preservar y difundir la riqueza de máscaras que hay en México. El Museo Nacional de la Máscara, en la capital potosina, desde 1982, exhibe la magnífica colección donada Víctor José Moya Rubio y su esposa Mildred Dingleberry Himm, cuya integración requirió de enorme trabajo, dedicación y pasión por las culturas mexicanas.
El valioso acervo, arriba mencionado, tiene como sede un magnífico palacio porfiriano, un tipo de construcción en la que también destaca esta ciudad. A finales del siglo 19, el hacendado y minero Ramón Martí adquirió cinco casas colindantes en la Plaza del Carmen para demolerlas y levantar un palacio de dos niveles. La enmienda quedó a cargo del ingeniero Enrique Campos, quien logró desarrollar una suntuosa obra de estilo neoclásico.
El edificio fue sede de diferentes organismos y por suerte, ahora, es una admirada institución cultural.

LA LIBERTAD POR EL ARTE
El Porfiriato fue una época de grandes obras que abarcó la apertura de líneas de ferrocarril, teatros en las grandes ciudades, monumentos y presidios, como el de Lecumberri en la Ciudad de México y el de San Luis Potosí.
Entre 1890 y 1905 se construyó la penitenciaría estatal con base en la obra El Panóptico, del filósofo Jeremy Bentham, que consistía en un mecanismo de observación total, en este caso ocho edificios de crujías convergentes a la torre central de vigilancia.
Las 704 celdas fueron escenario de historias de dolor, tragedia y desesperación, como en todo penal. Afortunadamente, desde 2005, las enormes edificaciones encontraron un destino más estimulante que lo revitalizó y dignificó, ahora como Centro de las Artes de San Luis Potosí (Ceart), dedicado a la enseñanza, la creación, la investigación y la difusión artística. Actualmente, los jóvenes se preparan para la creación y la expresión libertaria en un ambiente que disfrutan, al igual que sus visitantes.

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