Ha trascurrido casi la mitad del año y las perspectivas económicas mundiales han sufrido de varios meses de apuro, derivado principalmente del conflicto bélico entre los países de Rusia y Ucrania. Esta crisis detona cuando la economía mundial aún no se ha estabilizado por completo de la pandemia que nos afectó en años previos.

Incluso antes de la guerra, en muchos países los índices inflacionarios habían estado escalando por desequilibrios entre la oferta y la demanda, así como el apoyo mediante políticas proporcionado durante la pandemia, lo cual dio lugar a un endurecimiento de la política monetaria. Aunado a esto y como mencionamos en la colaboración anterior, los recientes –y a título personal exagerados- confinamientos en China podrían causar estrangulamientos en las cadenas mundiales de abastecimiento. Para muchos de nosotros que pensábamos que ya se había restablecido la cadena de valor, estábamos equivocados. Indaguemos.

En cuanto a las proyecciones para el crecimiento mundial han sido revisadas a la baja 3.6%, tanto para 2022 como para 2023. Esto viene a colisión gracias al impacto directo de la guerra en Ucrania y a las sanciones impuestas a Rusia. A pesar de que este par de países serán de los más afectados en los próximos años, su importancia en el comercio mundial, traerá afectaciones en el mundo entero. Las perspectivas de crecimiento de este año para la Unión Europea han sido recortadas en poco más de un punto porcentual en razón a estos efectos indirectos.

No es sólo la guerra. A comienzos de este año, ya se venían presentando una serie de desequilibrios de la oferta que han golpeado la economía mundial. Como una ola sísmica, sus efectos se propagarán a lo largo y ancho del mundo, por vía de los mercados de materias primas y los vínculos comerciales y financieros. Rusia es un importante proveedor de petróleo, gas y metales, y, junto con Ucrania, de trigo y maíz.

De igual forma, la reducción del suministro de estos productos básicos ha hecho que sus precios se disparen. Por eso presenciamos índices inflacionarios por las nubes. Los importadores de materias primas en Europa, Asia central, Oriente Medio y Norte de África y la región de África subsahariana son los más afectados. Pero el alza de precios de los alimentos y los combustibles afectará a los hogares de menores ingresos de todas las regiones del mundo, incluida América y el resto de Asia. Nuestro país incluido.

Europa oriental y Asia central tienen importantes vínculos directos con Rusia en términos de comercio y remesas, que previsiblemente se verán perjudicados. El desplazamiento de alrededor de 5 millones de ucranianos hacia países vecinos, especialmente Polonia, Rumania, Moldavia y Hungría, exacerbará las presiones económicas en la región.

En este difícil contexto, las políticas nacionales y las iniciativas multilaterales revestirán importancia. Los bancos centrales tendrán que ajustar sus políticas con firmeza para garantizar que las expectativas inflacionarias a mediano y largo plazo permanezcan ancladas. La comunicación y la orientación claras sobre el rumbo de la política monetaria serán esenciales para reducir al mínimo el riesgo de que se produzcan ajustes bruscos.

Varias economías tendrán que consolidar sus saldos fiscales. Esto no debería impedir a los gobiernos proporcionar apoyo debidamente focalizado a las poblaciones vulnerables, sobre todo dada la escasez de la energía y los alimentos. Encuadrar estas iniciativas en un marco a mediano plazo con una trayectoria clara y creíble de estabilización de la deuda pública puede ayudar a crear margen para brindar el apoyo necesario.

Se vienen meses complicados para todos. Habrá que tomar precauciones.

OVERTIME

Vemos cómo los lideres de nuestros socios comerciales, Estados Unidos y Canadá, asisten a Ucrania para respaldarlos con acciones específicas, nuestro país se enfoca en Cuba. Una vez más, el presidente de nuestro país se posiciona del lado equivocado de la historia. En lugar de apoyar a un país que ha sido víctima de severos ataques contra su libertad y población, prefiere apoyar al dictador Miguel Díaz-Canel, quien tiene a los cubamos hundidos en una profunda miseria. Nadie entiende el accionar de nuestro jefe de Estado.

@GmrMunoz

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