Cabe destacar que esta es una cifra un tanto más negativa de lo que inicialmente se esperaba, de acuerdo con los economistas. En este sentido, no se puede pasar por alto que se trata de la primera caída trimestral que se ha registrado desde el desastre financiero del 2008. Este 28 de mayo, fue que a través del Departamento de Comercio se reveló el segundo reporte sobre el desarrollo del producto interno bruto del país norteamericano en los primeros tres meses del año. Sin embargo, los especialistas han afirmado que la situación reflejada en el segundo informe es insuficiente, ya que será en el segundo trimestre del año, cuando el impacto de la crisis sanitaria por el coronavirus sobre la economía estadounidense sea mucho más pronunciado.

Por el momento se cree que el informe relativo al segundo trimestre del año reflejará una contracción económica que pudiera acercarse al 30 por ciento a un ritmo anual. La principal causa de este retroceso económico se debe a una disminución absoluta en materia de inventario por parte de las compañías estadounidenses.

Una situación indudablemente grave, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas, y para la población trabajadora en general, en donde una gran cantidad de trabajadores se han visto en la obligación de solicitar préstamos personales con el propósito pagar todo tipo de deudas que se han acumulado en los últimos dos meses de paralización.

Consecuencias de seis semanas de paralización

Estados Unidos es uno de los países que resalta por su deficiente gestión de la crisis sanitaria provocada por el nuevo coronavirus. Seguido en la lista por países como Brasil y Rusia.  Esta deficiencia es consecuencia de los anuncios y medidas preventivas tardías por parte de las autoridades estadounidenses. Así, tan solo dos meses de confinamiento ha logrado afectar fuertemente a la economía el país. Por otra parte, la crisis sanitaria acumula 1.6 millones de personas positivas al Covid-19. Mientras, los casos letales ascienden a 104.000 personas. Esta cifra destaca por ser mucho mayor a la cantidad de decesos en las tropas americanas durante la guerra en Vietnam. No obstante, ante las múltiples presiones de diversos sectores económicos el Gobierno de los Estados Unidos ha decidido iniciar un proceso gradual de apertura de las actividades laborales. Aunque el temor a un posible rebrote se mantiene en un importante porcentaje de la población.

Suficiente de cuarentena

Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, quién priorizó “el riesgo de daño permanente” para la estabilidad económica de los Estados Unidos, en caso de mantenerse el confinamiento y las restricciones sanitarias por la pandemia del coronavirus. El secretario del Tesoro dio a conocer su punto de vista en una conferencia virtual con el Comité Bancario del Senado, en donde no solo se evaluaron las proyecciones económicas, sino que además se analizó la efectividad del rescate financiero aprobado por el Senado el pasado mes de abril. Se debe recordar que esta ley tenía como objetivo contrarrestar los efectos del Covid-19 en la economía nacional. Asimismo, se aprobaron 2,2 billones de dólares, el cual se considera el mayor desembolso de fondos públicos en la historia contemporánea norteamericana.

¿Fallido rescate?

Axios-Ipsos publicó recientemente una encuesta en donde se indica que más del 50% de los estadounidenses no confían en la Reserva Federal de los Estados Unidos. Un hecho curioso para algunos a causa de las medidas que “lideró una respuesta temprana y efectiva a la pandemia que detuvo el pánico del mercado y devolvió la liquidez al sistema financiero global”. Sin embargo, la desconfianza de la población norteamericana hacía el banco central más importante del mundo no se ha hecho esperar. Caso similar ocurre con una gran cantidad de políticos de este país, quienes han afirmado que la Reserva Federal ha jugado un papel indebido en la economía del país.

Este tipo de afirmaciones se deben a las medidas de rescate de Wall Street por parte de la FED en el año 2008, a la vez que gran parte de la población sufría la pérdida de todos sus bienes. En la actualidad, muchos analistas económicos han asegurado que las recientes medidas de rescate, aprobadas por el Congreso y ejecutadas por la Reserva Federal, tiene una gran similitud con los hechos ocurridos en el 2008. En las opiniones más comunes se ha evidenciado la curiosa capacidad de la Reserva de “imprimir dinero con una máquina mágica”, haciendo referencia a la inyección de los 2,2 billones de dólares. Mientras la población debe recurrir a los préstamos personales para llegar a fin de mes, las grandes compañías siguen disfrutando de los continuos rescates económicos. No es de extrañarse, entonces, la gran desconfianza de los contribuyentes hace su banco central.