El enojo engendra más enojo

Esto, que en un momento de clara especificidad narrativa es enunciado por un personaje de talante violento, termina por expresar con harta precisión la tesis de esta cáustica, cínica, sardónica y muy entretenida cinta, la más reciente hasta el momento del también irónico y carismáticamente majadero cineasta inglés Martin McDonagh (“En Brujas”, “7 Psicópatas y Un Perro”) a quien no le faltaron el año pasado elogios o premios por este trabajo (incluyendo sendos Oscares como Mjeor Película y para su reparto), el más pulido y minucioso en cuanto a construcción de personajes y manejo del drama se refiere, e indudablemente con el mejor trabajo histriónico en su breve filmografía. La galardonada FrancesMcDormand muestra su amplitud de rango actoral en esta cinta interpretando a Mildred Hayes, mujer que ha sido devorada por la oscuridad emocional y existencial la noche que su hija adolescente fue violada y muerta por incineración. Su espíritu en penumbra la orilla a rentar tres anuncios espectaculares justo a las afueras de su ciudad donde vocifera textualmente su dolor e impotencia mediante tres carteles que denuncian la incapacidad de la fuerza policial del lugar por encontrar al culpable del atroz crimen. El alguacil Willoughby (un Woody Harrelson demostrando el porqué es uno de los mejores actores de su generación) empatiza con la causa de esta dolorida mujer, aún si es a costa de su desprestigio, mientras que su ayudante Dixon (Sam Rockwell, dimensionando su personaje como todo un verdadero hijo de la ideología Trump – campesina) es la antítesis de su racional y bondadoso jefe, pues se decanta por la xenofobia, homofobia e impartición violenta de justicia aún si pudiera ser por los motivos correctos. El caótico universo de este filme incluye a Robbie (Lucas Hedges), el hijo adolescente de Mildred quien lleva a cuestas el tonelaje emocional de su madre y el suyo propio; al ex esposo de Mildred, Charlie (John Hawkes), de quien se separó tanto por sus arranques violentos que desembocaban en golpizas como por su gusto por las adolescentes; a James (Peter Dinklage), el enano del pueblo con el corazón y los ojos puestos en Mildred y a “Rojo” Welby (Caleb Landry Jones), el joven dueño de la compañía de publicidad que le arrienda los espectaculares a la protagonista. Todos son piezas de ajedrez en un juego de emociones donde cada movimiento adquiere relevancia y tiene consecuencias para generar un tramado argumental muy rico y profundo que habla sobre la condición humana desde el abismo zanjado por la pérdida, la desesperanza y la muerte. McDonagh toma varias notas de los Hermanos Coen con respecto a la construcción de atmósferas pueblerinas que evocan cierto lirismo Bretoniano y el armado de personajes que terminan reflejando las facetas más retorcidas de nosotros mismos. Lo mejor es que la cinta jamás sucumbe a la tragedia facilona o la manipulación, pues posee tal suficiencia dramática y narrativa en su discurso que no requiere tales muletas argumentales, así como una mala leche que deleita en los momentos precisos –la hilarante secuencia entre Mildred y un dentista molesto por sus carteles o los constantes diálogos rebosantes de humor negro- sin forzar u obsequiar nada que el espectador no requiera en ese momento. “Tres Anuncios Por Un Crimen”es, sencillamente, la cinta perfecta para apreciar este Mes de la Mujer.

 

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

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