El cine es un instrumento de exploración emocional sin igual, y en el caso concreto del director ToddHaynes y su galardonado filme del 2015 “Carol”, hablamos de un cineasta que logra comprender la naturaleza del enamoramiento desde una postura meramente humana despojada de arrebatos melodramáticos, viéndose reflejado en este maravilloso trabajo particularmente en aquellos detalles envueltos en mutis, pero que ensordecen cuando se manifiesta con miradas o delicados roces de manos. Para dos mujeres que sucumben a dicha situación a mediados de los 50’s –una de ellas experimentada y la otra emocionalmentenaif– significa la reconstrucción de sus propias almas y corazones a través de esas miradas, de esos roces, en una época donde tal atrevimiento tenía severas consecuencias sociales y culturales. Dichas damas son Theresse (Rooney Mara), una dependienta en un lujoso almacén departamental a cargo de la venta de juguetes y muñecas que constantemente refleja, mediante sutiles guiños psicológicos en la primorosa construcción de su personaje, su inexperiencia en cuanto a trato interpersonal y Carol (Cate Blanchett), mujer de sociedad con una pequeña hija y en proceso de divorcio que encuentra en la delicada vendedora el contraste cálido que el frío invernal constantemente mostrado a cuadro hace presa de la ciudad.

A lo largo de la cinta veremos cómo su relación eroga en una exploración del enamoramiento de forma tan honesta y sencilla que hacen de esta producción uno de los filmes más románticos de losúltimos cinco años, aún si este sentimiento corresponde a la colisión entre dos pares de labios de un mismo sexo. Haynes es un director que comprende la composición anímica de sus personajes, como ya lo mostrara en las excelentes películas “VelvetGoldmine” (1998) y “Lejos del Cielo” (2002) –otro relato de amores clandestinos, en este caso interracial-, entre otros trabajos que dejan ver claramente que su línea idioléctica  bebe de un profundo humanismo así como la fusión casi imperceptible de una evocativa puesta en escena – favorecida por la espléndida y tersa fotografía de Edward Lachman y un cuidadoso manejo visual de la época- y la condición anímica de sus protagonistas. La cual fluctúa entre la pasión no desbordada sino mesurada y el confinamiento de su amor en esas prisiones frágiles que son sus cuerpos.

“Carol” es un filme de pasmosa redondez trabajado desde el punto de vista de los personajes femeninos y sus conflictos se ven envueltos en un aura lírica que hacen de la cinta un trabajo pleno en todos sentidos y muy recomendable para un fin de semana algo anémico donde bien vale apreciar en la comodidad de su hogar este bello trabajo de amor prohibido.

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