Guillermo Leal
Agencia Reforma

CDMX. -Quería torear en la Plaza México y llegó en su inseparable “vocho” tras haberse salido de casa de sus padres quienes no estuvieron de acuerdo en que se hiciera torero. Y lo logró.
Hace 15 años, en junio de 2005, debutó José Mauricio como novillero en la Monumental de Insurgentes, cumpliendo un sueño que le costó poco más de dos años desde su primera novillada en Tijuana en el 2003, pasando por algunas plazas como Aguascalientes, Monterrey, Querétaro, Acapulco, entre otras.
“Llegué a la México con diez novilladas, muy pocas, pero con muchas ganas e ilusión”, recuerda el torero que es triunfador de la anterior temporada capitalina. El joven torero capitalino cuenta la historia con su cómplice de cuatro ruedas, que todavía conserva y lo usa casi a diario.
“Fue una herencia de mi padre y cuando decidí ser torero y me salí de la casa, antes de debutar como novillero en 2003, no tuve otro sitio y decidí irme a la México en donde ya me conocía, porque ahí entrenaba y estaba mucho tiempo. Era mi segunda casa y de pronto se convirtió en la primera. “Siempre recibí un apoyo invaluable de la empresa del doctor Rafael Herrerías que agradeceré siempre.
“El ‘vocho’ sirvió de cama, de vestidor; menos de baño, eso sí. Me fui a estacionar por el patio de cuadrillas, hasta allá abajo, y ahí, pasando mucho frío y mucho miedo, porque todo estaba oscuro y solitario, pasé varias noches”, dijo.
“Al carro le tengo un enorme cariño, lo cuido mucho, lo tengo a punto y en él llevo a mis hijos a la escuela, voy a entrenar y es parte fundamental de mi vida”, agregó.
Aquella tarde del 26 de junio de 2005 llovió insistentemente, pero las cualidades de Mauricio eran notorias y ello le hizo eslabonar cinco novilladas y llegar a la alternativa en diciembre de ese año, pese a que solamente había cortado una oreja.
Mauricio tenía un terno grana y oro, que cambió por uno azul cielo y oro que por cierto le compró al matador en el retiro y ahora apoderado, Mariano del Olmo.
“Con ese debuté en la México, pero no fue esa la primera vez que vestí de luces en la México, una noche antes, es decir el 25 de junio, mi apoderado en aquel entonces me dijo que me pusiera el traje y me llevó al ruedo para que sintiera de una vez lo que era hacer el paseíllo, dar una vuelta, torear de salón, en un escenario que yo conocía muy bien, pero ahora vestido de torero.
“En la primera tarde me pusieron en un cartel de novilleros que ya habían cortado una oreja (Paúl Cortés y Ernesto Sánchez). Me impresionó mucho torear con público ahí. Fue un día muy lluvioso, el novillo se resbalaba y yo también con el ruedo tan mojado. No pasó mucho ahí.
“Mi segundo novillo fue muy bueno, lo toreé muy a gusto y aunque lo pinché, me gané la repetición, y así hasta sumar las cinco novilladas que me llevaron a la alternativa. Por ello ese 26 de junio de 2005 no lo olvidaré”, reconoció.
Mauricio quien es triunfador de la pasada Temporada Grande, ha estado entrenando, preparándose en ganaderías y después de recuperarse de la cornada que sufrió el uno de marzo en Guadalajara, y que se le complicó mucho en la pierna derecha, está deseoso y preparado para reaparecer en cuanto den luz verde las autoridades y se inicie la celebración de corridas de toros.