Salvador Rodríguez López

Estos días son de reflexión, de un examen profundo, adentrándose en sí mismo para determinar hasta dónde llega la fe. Son también de analizar las actitudes propias y determinar si acaso puede ser un imitador de Judas, que sin pensarlo mucho traiciona la confianza de los demás y en ocasiones va más allá, al ejercer acciones que lesionan emocionalmente.
Han pasado más de dos mil años que tuvieron lugar los acontecimientos que cada año recuerda Iglesia Católica, sobre la actitud que asumió el apóstol que por unas monedas no dudó en entregar a su maestro, algo que se repite hasta la fecha aunque en otra forma, pero que en el fondo es lo mismo.
Judas era parte de un grupo y se cambió al bando contrario sin que existieran razones de fondo, puesto que era de los hombres de mayor confianza de Jesús, tan era así que fungía como encargado de la bolsa, esto es, el tesorero y responsable de distribuir el dinero, algo que se reafirma actualmente con los políticos, que sin pensarlo mucho cambian de partido cuando no les dan lo que creen merecer, volviéndose en enemigos rabiosos de aquellos con los que hasta hace poco compartían el pan y la sal, además, para granjearse la confianza de sus nuevos amos informan detalladamente de las estrategias de sus ex compañeros, incluidos nombres de mecenas para que sean utilizados como dardos.
En el medio político es en donde más se materializan las actitudes de Judas, con hombres y mujeres dispuestos a desertar sin rubor alguno. Es una condición que difícilmente se va a encontrar en el deporte, ya que si un porrista pretende cambiar de club se le negará la entrada y en caso de que se acerque siempre se le mirará con recelo, algo que no sucede entre los políticos, que hasta hacen alarde del nuevo adepto, publicitando su ingreso y si es de cierto nivel no va a hacer talacha sino que de entrada lo ubican en un puesto de mando, asimismo, llegado el momento de las candidaturas se le otorga una de las más importantes, a través de la cual defenderá con pasión los colores de “su” organismo.
De esta manera se traiciona sin vergüenza alguna, porque es una práctica tan común que ya no es motivo de abucheo ni de protesta, incluso se hace alarde del nuevo lugar que ocupa, desde el cual puede escalar hasta llegar a la cúspide, como hay tantos ejemplos a nivel nacional.
La época en que se vive es de un desmoronamiento de valores, lo que también se registra en el medio familiar, al haber una alta tasa de divorcios que pese a todo lo que esto significa es ya un hecho cotidiano y que en ocasiones se presenta cuando uno de los cónyuges traiciona al involucrarse con otra persona.
Aún entre hermanos se asienta la felonía al momento de repartirse la herencia. Alguno de ellos pretende quedarse con la mayor parte y esto obliga a que los otros inicien un litigio que inevitablemente acaba con lo que fue un núcleo unido, todo por la postura traicionera del que no supo respetar y por lo mismo busca apropiarse de lo que en esencia era para todos.
Ciertamente, las fechas que se viven en Semana Santa son de cavilación y de una retrospectiva para determinar si el comportamiento personal es el adecuado, buscando expulsar del interior a ese Judas que se lleva.

OBSTÁCULO
El Gobierno Federal debería de ser el mayor impulsor de los negocios, pero inexplicable está decidido a frenar cualquier posibilidad de desarrollo, tan es así que con la propuesta de reforma en materia de hidrocarburos atajará la inversión extranjera, con lo cual continuará creciendo la desconfianza hacia México.
Al subrayar lo anterior, el presidente del Colegio de Economistas de Aguascalientes, José Gil Gordillo, señaló que el mayor peligro para la economía del país está en el sector energético, en función de la iniciativa de contrarreforma a la Ley de Hidrocarburos que envió el presidente de la República a la Cámara de Diputados y con la que pretende limitar la participación privada en el mercado de carburantes.
Es una actitud lamentable, al considerar que son iniciativas que no se deciden de común acuerdo entre las partes interesadas sino que por una decisión unilateral deja fuera a los agentes económicos y al sector privado, todo para reanimar a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Esto lleva a varias décadas atrás cuando México vivía en un medio cerrado, con empresas del Estado que no tenían competencia pero que lleva a mayores costos para el consumidor y que perjudicará más a los que menos tienen, lo que contradice la reiterada máxima que “primero los pobres”, cuando serán los que más van a sufrir con estas medidas.
Desde el punto de vista técnico, el cambio que pretende el Gobierno central no puede ser beneficioso y menos para los intereses de los socios comerciales, como es el caso de Estados Unidos y de las empresas extranjeras en general que tienen su capital invertido en el renglón de combustibles, que al cambiar las reglas del juego va a provocar que se desincentive más la inversión.
Aunque el Gobierno sostiene que no se afectará la inversión particular, la redacción del escrito presidencial en poder de los legisladores establece que en primer lugar estará la inversión que favorezca a Pemex y la CFE y después podrán hacerlo los particulares, pero para que esto sea posible va a ser necesario que espere a que esté cubierto todo lo relacionado con ambas empresas del Estado.
Lo que el Colegio de Economistas considera es que si el propósito es robustecer a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad, debería promover su crecimiento hasta lograr que sea competitivo, interna y externamente, además de buscar que reduzcan los costos, porque hoy por hoy es más barato comprar gasolina ya refinada, que refinarla en México.
“Yo creo que ese es el tema, esta autonomía o ese nacionalismo mal entendido en el rubro económico va a impactar en las finanzas públicas y a los consumidores, ese es el camino que yo lo veo”, sostuvo Gil Gordillo.
Resaltó que es de sobra conocido que durante largo tiempo hubo demasiado dispendio de recursos en Pemex y nada de inversión en tecnología, por lo que hoy está en desventaja al participar frente a empresas externas en la perforación y extracción que operan con mayor competitividad. Lo que se pretende ahora “es darle a Pemex actividades que no tiene la capacidad, además de que muchas cosas ya son subcontratadas en Pemex, es el caso en Tabasco, en donde hay gente de otros países haciendo todo, entonces al final es un mito este nacionalismo, porque en lo que tiene que ver la extracción sí, pero en lo que se refiere al consumidor no, eso es lo que no cuadra en el Gobierno Federal”, y que se empeña en hacerlo pese a las advertencias que hay en México y en exterior.

EJEMPLO A SEGUIR
El pasado 31 de marzo, el ingeniero Armando Ávila Moreno concluyó su etapa laboral en Nissan Mexicana y dejó su lugar a Joan Busquet, quien asumió la vicepresidencia de Manufacturas desde el 1 de abril. Ávila es egresado del Instituto Tecnológico de Aguascalientes (ITA), aplicando sus conocimientos en los diferentes puestos que tuvo en la armadora japonesa hasta llegar al cargo con el que se retiró. Sin duda un modelo a seguir, al dejar constancia que con entrega y siempre buscando la superación logró ser uno de los jefes de mayor confianza de una empresa muy exigente con materia de calidad y confianza. Fueron 37 años los que entregó a Nissan y que al separarse le rindió un reconocimiento, al citar que Ávila fue “un titán de la industria cuya labor ha sido imprescindible para el éxito de esta marca, y ha decidido cerrar su etapa laboral para enfocarse en su familia y nuevos proyectos personales”. Sería importante que Armando Ávila dedique unas pláticas a los jóvenes que actualmente estudian en el ITA y en otras instituciones de educación superior, sobre las vicisitudes que vivió y cómo fue que pudo escalar hasta alcanzar el segundo cargo más importante dentro de la compañía, lo que puede servir de aliciente para quienes un día asumirán un rol en la vida productiva no sólo de Aguascalientes, sino de México.