enducolorantesNatalia Vitela
Agencia Reforma
MÉXICO, DF- En torno a los edulcorantes aún hay polémica entre especialistas que defienden su uso y entre quienes lo desaconsejan.
Lo cierto es que los edulcorantes disponibles en el mercado han sido aprobados y regulados tanto por Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés) en EU, como por la Comisión Federal de Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Maricarmen Osés, nutrióloga consultora de la Federación Mexicana de la Diabetes, señala que los edulcorante artificiales  que confieren sabor dulce a los alimentos pero con menor aporte calórico  son seguros.
«Para que se apruebe un aditivo se siguen estudios rigurosos de seguridad e inocuidad  y están involucrados muchos organismos regulatorios. Hay monitoreo constantes
«No sólo está regulado el edulcorante, sino su uso en muchos productos», afirma.
Menciona que existe controversia sobre si éstos pueden emplearse en niños.
«Un niño no debería necesitarlos pero sabemos que los niños mexicanos consumen mucho más azúcar de la que deberían. Las mamás tienen más miedo de emplear un endulzante artificial para regular o controlar el total de azúcar de la dieta de su hijo que seguir consumiendo azúcar», comenta.
Dice que otros mitos son que son adictivos y que pueden producir enfermedades como esclerosis múltiple, Alzheimer, lupus.
Señala que los edulcorante se recomiendan a pacientes con obesidad y diabetes y se ha establecido una ingesta diaria admitida.
«Los endulzantes artificiales son un accesorio de la dieta, son una herramienta, son un extra», menciona.
Por otra parte, Abelardo Ávila, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, afirma que hay estudios que alertan sobre posibles riesgos todavía no detectados.
«El sabor dulce inmediatamente activa sensores que producen una respuesta, por ejemplo, el hiperinsulinismo, que es uno de los problemas básicos del síndrome metabólico y éste puede estar desatado por el sabor dulce independientemente si tiene o no calorías», dice.
Advierte que algunos edulcorantes originan la producción de cantidades mínimas de acetaldehido.
«Es una molécula muy agresiva, es el formol que se emplea para conservar los cadáveres», agrega.
Otro de los aspectos que hasta ahora no se han demostrado, asegura, es que  tengan un efecto en la disminución de la obesidad y la diabetes.
Para el experto, lo que se tiene que hacer es recuperar la buena nutrición, equilibrada, sin abuso de azúcares ni grasas y el disfrute de los sabores naturales, menciona.
«(Los edulcorantes) No aportan nada en términos de nutrición o de salud. Es una vía falsa de solución.
«Están tratando de darle vuelta a lo que es el problema central, que son los malos hábitos de alimentación inducidos por la industria de alimentos azucarados y salados y los alimentos de alta densidad calórica», concluye.

En el mercado

Los edulcorantes artificiales son procesados químicamente. La mayoría de los productos dietéticos o de alimentos bajos en calorías usan edulcorantes artificiales.

Aspartame (Equal y NutraSweet): 

  • Es 220 veces más dulce que el azúcar.
  • Pierde su dulzor cuando se expone al calor.

Sucralosa (Splenda): 

  • Es 600 veces más dulce que el azúcar.
  • Se puede usar en frío o calor

Sacarina (Sweet ‘N Low):

  • Es de 200 a 700 veces más dulce que el azúcar.
  • No se utiliza para cocinar y hornear.

Estevia (Truvia)

  • Un edulcorante no calórico a base de plantas.
  • Se considera un suplemento dietético.

FUENTE: Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU

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