Le escribo principalmente para agradecer la lectura de la columna que publicamos quincenalmente en este medio. Es la generosidad de los lectores la que da sentido a este ejercicio de escritura y nos permite generar puentes de diálogo y de reflexión conjunta.

Dicho lo anterior, le comento que estoy de acuerdo con usted en la necesidad de visibilizar, no solo en nuestra entidad, sino en el país, a personajes de la talla de don Jesús Terán Peredo, para que tanto nosotros como las nuevas generaciones puedan tener un panorama más amplio sobre nuestra historia tan compleja y todos sus protagonistas. En lo que respecta a la columna que Ud. menciona, en ella quisimos abordar específicamente la efeméride del 5 de mayo de 1862, justo porque se enunció originalmente como un mensaje en un acto cívico de Honores a la Bandera, en donde recordábamos esta efeméride militar y civil, tan importante para nuestra nación. Por supuesto, es verdad que hubo otros personajes que tuvieron una participación nuclear en el conflicto diplomático y posteriormente militar, como lo fueron el guanajuatense Manuel Doblado (meses antes de la batalla) y el propio Jesús Terán (quien arriba a Francia en 1963, meses después de la heroica batalla de Puebla, a cumplir con el encargo que Ud. bien menciona en su carta).

Le reitero el agradecimiento por su lectura, por sus apreciaciones y por la recomendación de los libros a los que hace alusión en su texto.

Sin otro particular, le envío un cordial saludo.

Se Lumen Proferre