Noé García Gómez

“Una ciudad que crecía a velocidad del cáncer, que presumía de ser la más contaminada, la más poblada, se había detenido por un virus que no tenía cura… pero podrías protegerte de él por completo con guantes y cubre bocas… Desde que llegó al poder nuestro último presidente, ya no había asesinatos, ni secuestros, ni robos, o eso nos habían saber a través de su conferencia diaria… solo se sabía que se trataba de un virus cuyo nombre era una combinación de letras y números, casi un password…”. Retrato de mi madre con perros, es una novela de Daniel Rodríguez Barrón donde describe una ciudad azotada por una epidemia devastadora, gobernada por un dictadorzuelo y vigilada por drones, en la cual se impuso un toque de queda donde los ciudadanos tiene que dar el reporte en redes sociales de todo lo que hacen a cambio de que el gobierno les proporcione alimentos y productos higiénicos, esta catastrófica descripción de una novela apocalíptica pareciera a una realidad más cercana.

El género literario del libro anterior, se puede asemejar a un ensayo de Naomi Kleine que nos dice que, “cuando se produce o provoca una crisis colectiva de primer orden o estado de shock, se tienen las condiciones ideales para poder poner a disipación al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados mientras los ciudadanos aún se recuperan del trauma, y paralelamente de manera rápida impulsar y lograr acciones o las “reformas” que en otras condiciones generarían resistencia”. Lo anterior es en síntesis “La Doctrina del Shock” que Naomi Klein, una connotada periodista, documentó en un libro publicado en 2007.

La autora se basó en las doctrinas capitalistas de Friedman, pero también nos dice que las características de los partidarios de Friedman, son neoconservadores, fanáticos de las fuerzas económicas del mercado, y que creen que la oferta y la demanda, la inflación y el desempleo, constituyen fuerzas naturales que rigen sanamente a la economía, y que la intervención estatal que impida el desarrollo del libre mercado es contra-natura. Una especie de“utopía de los emprendedores” bajado en la máxima que postula “detrás de toda ´tragedia´es posible ver una ´oportunidad´ y principalmente para implementar condiciones que permiten el progreso del capitalismo.

El término “Doctrina del Shock” se refiere, muy en simple, al aprovechamiento de las crisis, tanto naturales como sociales, para impulsar reformas impopulares. La autora documenta que el primer caso que se puede considerar como tal es el del Golpe de Estado en Chile, en 1973, donde los militares tomaron el gobierno a la fuerza, con una posterior dictadura que duró 17 años. Otros casos la Guerra de las Malvinas, la caída de las Torres Gemelas, tsunamis y terremotos en el mundo han sido registrados como casos de esta doctrina que se da en modelos capitalistas.

Con todo lo anterior les reafirmo que no soy de los conspiracionistas, ni de los que creen que el COVID-19 se generó en un laboratorio como un arma biológica que intencionalmente se esparció. Pero lo que sí parece una realidad es que algunas potencias han aprovechado los distintos desastres para implementar medidas que en otro ambiente serian impopulares.

¿Cuánto tiempo Trump buscó cerrar sus fronteras? Hoy sin mayor oposición prohibió vuelos provenientes de otros continentes y podría mandar al ejército norteamericano a su frontera sur y prácticamente no habría una oposición ni política, ni mediática. ¿Cuánto tiempo China buscó legitimar su decisión de restricción de internet? Hoy se han recrudecido las restricciones de este elemento esencial como lo es el internet libre.

La realidad es que solo nos queda tomar previsiones higiénicas que aminoren el riesgo de contagio, sin entrar en pánico. Pero también hay que estar atentos y vigilantes para evitar tentaciones autoritarias y dictatoriales con pretexto de un virus que, como en estos momentos, afecta al mundo.