César Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las caravanas en la frontera sur se reagrupan pese a los operativos del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Guardia Nacional (GN).
Ayer, en el operativo federal que se prolongó por más de ocho horas en Huixtla, Chiapas, fueron detenidos algunos migrantes pero otro tanto se disgregó por el río, calles aledañas y hasta casas.
“Es evidente que la gente que viene huyendo para salvar su vida está decidida a todo, no es un asunto de disuasión, estos operativos lo único que van a hacer es obligar a la gente a que se esconda, a que busque rutas más peligrosas”, consideró Ana Saiz, directora de Sin Fronteras.
Ayer, el despliegue de decenas de agentes migratorios y elementos de la GN con equipo antimotín inició aún en la oscuridad, antes de las 5:00 horas, cuando la mayoría de los extranjeros aún dormía.
Primero se detuvo a los madrugadores que ya se alistaban para continuar su camino hacia Escuintla.
Después rodearon el domo de usos múltiples de Huixtla, donde unas 600 personas pasaron la noche.
Cuando se percataron del operativo, los integrantes de la caravana comenzaron a dispersarse, aunque varios fueron detenidos en el lugar.
El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano documentó que durante las detenciones muchos niños, niñas y adolescentes eran separados de sus madres.
Un grupo de migrantes intentó reagruparse en las vías del tren y otros migrantes avanzaron por caminos rurales, mientras que varias personas resultaron heridas o se escondieron, incluso en iglesias de Huixtla.
Hasta las 13:00 horas había detenciones en Huixtla y camionetas del INM iban y venían desde Tapachula.
“De cara a la agudizada crisis de derechos humanos jamás existirá una fuerza de seguridad o militar para contener a millones de personas empobrecidas en nuestra región”, dijo Sandybell Reyes, de la agrupación Voces Mesoamericanas.
De domingo a domingo, el INM y la GN cumplieron una semana de operativos para impedir que migrantes salgan de Chiapas, pero no han transparentado qué procedimiento siguen con los detenidos.
Brenda Ochoa, directora del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, organización con una larga tradición de atender los flujos migratorios, dijo que sospechan que los extranjeros están siendo deportados.
Ente enero y agosto, 77 mil 559 personas habían pedido asilo a México, y en Tapachula se concentra el 70 por ciento de los procedimientos, es decir unos 54 mil 300 en lo que va del año.