Jorge Ricardo y César Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Aunque no fue planteada oficialmente, la propuesta del Presidente Andrés Manuel López Obrador de sustituir a la Organización de los Estados Americanos (OEA), en la que sí participa Estados Unidos, dividió la reunión de la sexta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Apenas el 24 de julio, al conmemorar un aniversario de Simón Bolívar, el Mandatario mexicano planteó sustituir a la OEA por un organismo «no lacayo de nadie».
En la reunión de la Celac de ayer, realizada en Palacio Nacional con 17 Jefes de Estado, incluidos el de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el de Venezuela, Nicolás Maduro, enfrentados los dos con Estados Unidos, no se incluyó esa propuesta, pero esto no hizo falta para que los participantes bordearan el tema.
Comenzó Luis Arce, Presidente de Bolivia: «Es claro que la OEA en vez de actuar bajo los mandatos de la carta democrática, actúa en contra de los principios de la democracia», sostuvo el boliviano.
Mario Abdo Benítez, Presidente de Paraguay, marcó distancia sobre Maduro, que había llegado de manera sorpresiva la noche anterior. «Mi presencia en esta cumbre en ningún sentido ni circunstancia representa un reconocimiento al gobierno del señor Nicolás Maduro», afirmó.
Si López Obrador creía que esta cumbre de la Celac organizada por México sería un respaldo a su idea sustituir a la OEA, ahí estaba Uruguay también para marcar distancia.
«Nuestra participación en este foro obedece a una concepción virtuosa, no reaccionaria. Esto no significa que integrar la Celac de alguna manera caiga en desuso la participación en la OEA, queremos ser bien claros al respecto», dijo el Presidente de Uruguay, Luis Calle.
De paso, el uruguayo citó las referencias a la democracia que había hecho López Obrador para arremeter contra el régimen venezolano, cuya victoria en las elecciones parlamentarias había desconocido en diciembre pasado, y también contra las violaciones de derechos en Cuba y Nicaragua.
Maduro, en su turno, evidenció más las diferencias en la zona. Primero lamentó la salida de Brasil de la Celac, y luego fue más directo hacia Uruguay.
«Yo le digo al Presidente de Paraguay: ponga usted la fecha, el lugar y la hora para un debate sobre democracia, en Paraguay, en Venezuela y en América Latina», retó bravucón, y se pronunció por fortalecer a la Celac.
«Claro que hay una contradicción, Presidente Lacalle entre la OEA y la Celac, es la vieja contradicción del monroísmo y el boliveranismo, América para los americanos, que nos consideran patio trasero, y eso sigue intacto, sigue así, más allá de lo que hoy se pueda decir», sostuvo Maduro.
El Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, también acusó a la OEA de estar al servicio de Estados Unidos y de apoyar el aislamiento a la isla y las intervenciones militares en América Latina.
«La OEA es la que calla hoy cuando se reprimen, se asesina y se desaparecen latinoamericanos», dijo Díaz-Canel.
Fue el vicepresidente de El Salvador, Félix Antonio Ulloa, quien pareció poner un punto final a la discusión sobre si sustituir o no a la OEA: «No estamos esperando ni creemos que de aquí salga una sustitución ni mucho menos, pudiese haber un golpe de timón de ese organismo, pero mientras eso se da, sí estamos conscientes y creemos que la Celac tiene que ser y puede ser un mecanismo alternativo».