Al no haber ninguna reforma legal a los códigos de Comercio ni al Civil, los procedimientos de embargo de bienes para garantizar el pago de alguna deuda contraída, se siguen ejecutando conforme lo dispone la ley, y los bienes que pueden ser objeto de ello son aquellos que garanticen la liquidación.
De acuerdo con información proporcionada por el Poder Judicial del Estado, no existe ningún acuerdo, circular o criterio de jueces respecto a dejar fuera de los embargos las televisiones, pantallas, computadoras, lap top o tablets, justificando que en esta época se requieren para que los niños y adolescentes reciban educación a distancia.
Ese tipo de aparatos son 100% embargables, y en tanto no se tenga alguna jurisprudencia que señale lo contrario, la ley se tendrá que aplicar, y esa es la instrucción que tienen actuarios que se hacen cargo de verificar ese tipo de actos jurídicos y se aclara que no hay resolución alguna que impida a los abogados cumplir con ese tipo de diligencias.
De ninguna manera se puede anteponer la situación que actualmente se enfrenta con motivo del COVID-19 y las necesidades de aparatos electrónicos en casa para que los hijos tomen clases a distancia, pero al ser una situación relativamente nueva, no se puede anteponer eso a un aspecto jurídico o justificar para convertirlos en bienes inembargables.
De acuerdo a lo establecido legalmente hasta ahora, todo en un domicilio es embargable, a excepción de aquellos muebles que estén integrados como patrimonio familiar indispensable como puede ser una estufa, refrigerador o camas, pero de ahí en más, todo lo que no sea básico puede ser recogido para garantizar el pago de alguna deuda no solventada.
Además, también existe el acuerdo en el que se indica que el actuario o ministro ejecutor sólo puede embargar aquello que está a la vista o bien que sea señalado por el deudor y que pudiera no estar al alcance.