El campo enfrenta el rezago de tres años de lluvias y cualquiera que sea el escenario para este ciclo agrícola se apoyará a los campesinos, incluyendo la búsqueda de protección mediante seguro catastrófico, dio a conocer el titular de la SEDRAE, Isidoro Armendáriz García.
En el año 2022 el estado registró 348 milímetros de precipitaciones, 382 milímetros en el 2023 y se espera que a principios de junio comiencen las lluvias, con el fin de atender el ciclo agrícola, aunque se analiza implementar un segundo programa para la atención y provisión del campo, agregó.
Por su parte Juan Pablo Franco Díaz, lamentó la falta de apoyos al sector por parte del gobierno federal y la única forma de financiamiento en un escenario complejo de sequía, es desprenderse del patrimonio para sobrevivir ejemplificando cómo los ganaderos venden parte de su hato al rastro, para que el resto sobreviva.
Advirtió que la sequía ha generado la disminución del 40% del ganado que se tenía hace dos años, lo que muestra la complicada situación que enfrenta la producción agropecuaria, como responsable de generar los alimentos para la población, por lo cual es necesario que se brinden todos los apoyos posibles.
En ese sentido, Isidoro Armendáriz García subrayó que se plantean al menos 20 acciones especificas para la atención de la sequía y en el escenario más complejo se busca la cobertura de seguros, aunque reconoció que, ante las condiciones del cambio climático y la falta de lluvias en el país, las compañías aseguradoras establecen más condiciones en sus coberturas por afectaciones al agro.
“Tienen expertos en el clima, manejo meteorológico, pronósticos de precipitación pluvial y no están accediendo para una contratación con gobierno y seguramente vamos a ver dos o tres opciones de seguro paramétrico catastrófico para que no dejemos desamparadas a distintas comunidades”, manifestó.
Armendáriz García señaló que realizan desazolve de bordos y presas para aumentar el almacenamiento, además de trabar interinstitucionalmente para establecer programas de uso eficiente del agua que mantengan el nivel de productividad que caracteriza al campo local, aun con las condiciones extremas que genera el cambio climático.
Franco Díaz enfatizó que la actividad agropecuaria debe visualizarse como parte de la solución y no el problema; en el caso de la falta de agua, como una actividad que ha subsistido de generación en generación, pese a la adversidad.