Salvador Rodríguez López

Actitudes encontradas hay en torno al Plan General de Educación que anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador, al haber el aplauso de los representantes sindicales y al mismo tiempo cautela del profesorado, pero también la reprobación de líderes sociales, que no acaban de aceptar que se eche por la borda la reforma educativa.
El máximo dirigente de los empresarios en la entidad, Pedro Gutiérrez Romo, señaló que dar marcha atrás a la reforma educativa y dejar fuera los avances que habían logrado frena todo y pone en muy alto riesgo los resultados alcanzados en los seis años que estuvo vigente.
“Peor aún, se trata de un compromiso adquirido no con la sociedad en general, sino con un sector muy específico como lo es con el grupo de choque denominado Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)”, afirmó.
Sostuvo que el tema es prioritario para el país y para el conjunto de la población y ante todo es base para el desarrollo, la productividad y la competitividad en cualquier área de actividad, elementos que debieron considerarse antes de dar ese paso.
Pese a todos los retos que hay, México trae un impulso que puede durar hasta el año próximo, sin embargo si se toman malas decisiones socio-económicas y si hay intervencionismo, “ese empuje tenderá a desacelerarse”.
Es un asunto de la mayor importancia, que por lo mismo debió ser consensuado antes de proceder, toda vez que “tiene muchas implicaciones y es movido por muchas banderas, cuando el escenario de la educación y la reforma peñista no es tan negativa como la quieren hacer ver los adversarios de la evaluación”.
Gutiérrez Romo resaltó que en todos los sectores de la sociedad, como lo son los mismos empresarios, aplican evaluaciones a los trabajadores, los capacitan y los impulsan a la actualización, porque ese es el devenir del desarrollo y la evolución.
Por lo mismo, abundó, meter reversa a un cambio estructural de alto impacto como lo ha sido la reforma educativa, significa una decisión muy osada cuyas consecuencias preocupan mucho a los inversionistas, máxime “cuando las decisiones no son acertadas y ni siquiera muestran signos de que hay control de daños, las condiciones son inciertas para la inversión y los negocios, de tal forma que la apuesta es a que se actúe de la mejor manera para el país y no para intereses particulares”.
De cara a esa postura, el SNTE y la CNTE ponderaron la contrarreforma, al coincidir que termina la “actitud punitiva” que ejerció la pasada administración federal y que fue resentida por los docentes, al estar amenazados de perder su trabajo si no aprobaban los exámenes a que fueran sometidos, por lo que en sendos comunicados y con declaraciones a los medios dieron el visto bueno a la decisión adoptada por el gobierno lópezobradorista.
Por su parte, profesores y profesoras se mantienen a la espera de conocer el texto completo del Plan General de la Educación, ya que lo único que saben es lo que dio a conocer el gobierno, pero falta analizar punto por punto para determinar sus alcances.
El citado Plan contempla la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y en su lugar crear el Centro Nacional para la Revalorización del Magisterio y la Mejora Continua de la Educación, que será dirigido por un consejo dirigido de siete miembros, “designados por la autoridad educativa federal” y que contará con un consejo consultivo integrado por padres y madres de familia y docentes distinguidos, cuya misión es realizar un programa indicativo de 40 años que permitirá darle continuidad a la política educativa del Estado.
Se plantea eliminar los exámenes para ser maestro u obtener una promoción para director o supervisor en educación básica y media superior, además la derogación de la fracción tercera del Artículo 3º Constitucional, que establecía el ingreso al servicio docente y la promoción, aunque sí habrá evaluaciones y servirán para medir los resultados del magisterio y del sistema educativo
Como dijera Julio César al cruzar el río Rubicón con sus legiones: “La suerte está echada”, por lo que una vez eliminada la reforma educativa y sustituida por el plan general sólo queda esperar el resultado.

TAMBORES DE GUERRA
En los sindicatos revolotean vientos de cambio, ante la amenaza de López Obrador que “habrá democracia” en la elección de las directivas, lo que de concretarse terminará el reinado de dirigentes nacionales y locales que han hecho de la representación obrera su modus vivendi y donde más de uno no puede explicar el origen de su fortuna.
El pasado 9 de diciembre, en Paraíso, Tabasco, el mandatario dijo que en su gobierno se van a terminar los problemas que se registran en los sindicatos. En primera instancia se refirió al personal de Petróleos Mexicanos, pero luego amplió su comentario: “Ya no va haber sindicatos apoyados, respaldados por el gobierno. Ahora, los líderes van a ser nombrados en elecciones democráticas por los trabajadores. Voto libre y secreto”.
La postura presidencial va en contra de las agrupaciones que históricamente han sido aliadas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y por ende del gobernante emanado de estas siglas, por ello el amago que ya no habrá “sindicatos respaldados por el gobierno”, por lo que aquellos que no se adapten a las nuevas condiciones tienen como respuesta que en su sexenio “no habrá línea, que van a ser los trabajadores los que van a decidir, Va a haber democracia sindical”.
Además de los petroleros, están en la misma situación los electricistas, ferrocarrileros y casi todos los que pertenecen a los sindicatos federales, que han logrado mantenerse en los cargos a base de reelecciones, algunos desde mediados de los años 90 y cuando entra otro es porque es parte del mismo grupo.
Adelantándose a lo que pudiera haber, el senador Carlos Aceves del Olmo, secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), señaló que pese a que hay quienes quieren “que se vayan”, a la organización la respaldan 82 años de historia.
Reconoció que López Obrador “no quiere a la CTM”, porque “somos priistas, somos del régimen rancio y duramos mucho tiempo. Aquí no se dura mucho tiempo porque uno quiere, don Fidel (Velázquez Sánchez) murió a los 97 años, Leonardo (Rodríguez Alcaine) a los 94, y don Joaquín (Gamboa Pascoe) a los 96, ojalá Dios me tenga preparada una sorpresa así”.
Dijo que la CTM no busca la confrontación con el gobierno, por el contrario, pretende consensos para negociar y que se mantenga la estabilidad laboral, sin embargo pidió respeto a la autoridad sindical, que en el caso de los sindicatos que reciben recursos públicos deben ser vigiladas, pero calificó como “persecución política” revisar las cuentas de los dirigentes: “Esto es persecución en un país que tiene derechos, no estoy hablando por una defensa personal ni de nadie, simplemente me parece un absurdo. Los trabajadores pagan una cuota sindical por un servicio”.
Respecto a la transparencia y democracia sindical que promueve el nuevo gobierno, el senador Aceves fue preciso, “somos priistas, tenemos organizaciones, estatutos, elecciones y todo lo hacemos como históricamente lo hemos hecho, es una cuestión de carácter democrático. Yo todavía trabajo, quién nos va a sacar de donde nos eligieron los cetemistas”.
En aras de lograr la apertura dijo: “Nosotros buscaremos la forma de encontrar consensos en los disensos, vamos a buscar que siempre haya una forma de negociar las cosas”.
Lo manifestado por el secretario general de la CTM debe servir de guía para las directivas estatales y los sindicatos afiliados, que se encuentran advertidos de lo que les espera.

TARDÍO RECONOCIMIENTO
Fue común el regaño de los médicos hacia el enfermo o a sus familiares por recurrir a los “yerberos”, por lo que iba a ser difícil la recuperación ya que el mal estaba avanzado, pero de pronto la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) empezó a valorar los efectivos positivos de la llamada “medicina herbolaria y tradicional”, que en cristiano significa la que se ha utilizado desde antes de la invasión española. Los habitantes originarios de lo que hoy es la República Mexicana sabían el valor medicinal, alimenticio y nutritivo de las plantas, que por siglos fue combativo por la medicina académica, por lo que poco a poco ese organismo va “liberando” los productos herbarios y naturistas.