Los aspirantes a los distintos cargos de elección y particularmente los diputados que pretenden buscar la reelección al cargo o saltar en pos de alguna Presidencia Municipal, deberían saber que su encargo no es para buscar crecer en carrera política, sino que debería ser un servicio al pueblo, lamentablemente no todos lo han entendido así históricamente.
Sergio Delfino Vargas, presidente de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México (Concaam), resaltó que el Congreso del Estado no debería ser una escuela para quienes buscan hacer carrera política, “como algunos lo están haciendo”, pues salvo honrosas excepciones que han hecho bien su trabajo, la mayoría sólo han simulado o dejado a medias su proceder, pues persiguen fines políticos.
El cargo de legislador debería ser respetado pero ganado a pulso, cosa que en la actualidad no tiene, por el contrario, gozan del desprestigio ciudadano porque no han sido cabales representantes de las causas populares, “lamentablemente no han hecho bien su trabajo en la mayoría de los casos”.
Y esto se refleja no en los casos en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha tenido que enmendarles la plana, sino en los equívocos con leyes aprobadas que dejan más lagunas que las que ya se tenían o bien, se tratan de normatividades que no se cumplirán.
A esto se suman aquellas iniciativas que se han quedado en la congeladora por el temor de ser tratadas, discutidas o llevadas al pleno, porque políticamente podrían ser afectados los distintos grupos que ocupan las curules, y resulta que a los diputados poco les ha importado no cumplir con la ley interna del Poder Legislativo.
Temas que han sido postergados y sólo los sacan a la luz para hacerlos resonar y simular el trabajo son los matrimonios entre personas del mismo sexo o bien la legalización del aborto, “temas a los que no le han querido entrar por cuestiones de partido y no quedar mal con un grupo de ciudadanos o con la Iglesia”.