
Durante la misa dominical en la Catedral Basílica, el obispo Juan Espinoza Jiménez instituyó y renovó el ministerio extraordinario de la Sagrada Comunión a aproximadamente 80 laicos de la Diócesis de Aguascalientes, exhortándolos a desempeñar este servicio con humildad y compromiso, en beneficio de quienes buscan amor, perdón y misericordia.
El prelado informó que actualmente más de 2,200 personas participan en este ministerio en la diócesis, aunque señaló que muchos fieles aún prefieren recibir la comunión directamente de manos del sacerdote.
Además, reconoció que, en algunos casos, cuando la comunión es ofrecida por una mujer, esta labor queda relegada. Ante ello, llamó a la comunidad a superar estas barreras, enfatizando que “lo más importante es recibir a Jesús”, sin importar quién administre el sacramento, ya que es Cristo mismo quien se acerca al fiel en cada comunión.
Explicó que “no es la misa del Papa, ni del obispo, ni de un sacerdote en particular. Es la Eucaristía de Jesús, el sacrificio santo que nos redime y nos comparte su amor”, subrayó.
Asimismo, destacó que los ministros extraordinarios cumplen una función complementaria a la del sacerdote, especialmente en templos concurridos durante los fines de semana, donde su apoyo permite distribuir la comunión con mayor celeridad.
El obispo resaltó que este ministerio es un llamado especial y no un derecho, motivando a los laicos a asumirlo con sencillez y responsabilidad, respetando las normas de presentación, como el uso del uniforme y gafete correspondientes.
Finalmente, recordó que la renovación del encargo es anual, con una duración máxima de cuatro años, después de los cuales los ministros deben ceder su lugar para permitir la incorporación de nuevos miembros, promoviendo así un relevo generacional que fortalezca a la comunidad.











